Armonía entre paisaje y arquitectura: El Castillo de La Iruela

La Iruela

Encontramos La Iruela al nordeste de la comarca de la Sierra de Cazorla, en la provincia de Jaén. Al llegar, dos paisajes muy distintos llaman nuestra atención: por un lado las tierras de labranza con sus olivares y, por otro, un área de montaña llena de pinares con enorme riqueza de flora y fauna, con el Castillo en lo más alto. La Iruela es la principal entrada al espacio natural protegido más extenso de España con sus casi 210.000 hectáreas, siendo además el segundo de Europa: El Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Enseguida vemos el espectacular Castillo de La Iruela.

En La Iruela el cultivo del olivo y el turismo de naturaleza van de la mano como pronto descubriremos. Paisajes, paz, gastronomía, historia y tradición son sinónimos para este precioso municipio jienense donde las cuestas empinadas dan paso a lugares llenos de encanto.

Ejemplos de la belleza de esta preciosa localidad son la Casa Consistorial de estilo mudéjar toledano, la Fuente del Molino, el Lavadero municipal, la Ermita de los Desamparados y los miradores del Guadalquivir, la iglesia de la Inmaculada Concepción, el Torreón de Nubla, la Ermita de San Martín y el Eremitorio del Arroyo Magdalena.

El Castillo de La Iruela

Pero, por encima de todo, destacando en lontananza, atisbamos una inmensa roca sobre la que se asienta un Castillo cargado de leyendas: templarios y nobles del siglo XVI fueron sus habitantes más especiales.

El Castillo de La Iruela, de origen musulmán, cuenta con tres recintos amurallados de distintas épocas dispuestos a modo de terrazas. Fue en el siglo XIII (tras la toma de la ciudad por el arzobispo de Toledo, don Rodrigo Ximénez de Rada, en 1231) cuando el Castillo fue fortificado para evitar que cayera de nuevo en manos musulmanas. Los templarios se hicieron cargo de su defensa y dejaron aquí su huella por su trabajo y dedicación. La principal remodelación del conjunto, no obstante, fue en el siglo XVI gracias a Don Francisco de los Cobos.

Francisco de los Cobos fue caballero de la Orden de Santiago, comendador mayor de León en dicha Orden, adelantado de Cazorla, Contador Mayor de Castilla, Secretario de Estado del emperador Carlos I, Señor de Sabiote, Jimena, Recena, Torres, Canena y Vellisca. Sin duda alguna, una de las personalidades más influyentes y poderosas de su época, y personaje clave para el esplendor renacentista de La Iruela y su Castillo.

Un lugar inexpugnable

El Castillo de La Iruela se levanta sobre una peña de impresionante tamaño, por dos de sus frentes es absolutamente inexpugnable. El lugar más bonito es la Torre del Homenaje (en el recinto más alto), rodeada de muros que apoyan en la roca. Las vistas desde aquí son impresionantes. Otro recinto está formado por restos de varias torres y muros y podemos divisar los restos de un aljibe en el patio de armas. El acceso al primer y segundo recinto se realiza por una torre-puerta que en su día sirvió de campanario a la desaparecida iglesia de Santo Domingo de Silos.

Y es que, al lado del Castillo de La Iruela se encuentra el que fuera templo parroquial de Santo Domingo de Silos, incendiado y destruido por las tropas francesas en la Guerra de la Independencia (comienzos del siglo XIX). Fue esta una iglesia terminada en el siglo XVI, constando de tres naves. Hoy en día, conserva solo dos portadas, una lateral y otra a los pies, ambas con arcos de medio punto renacentista. Sus ruinas se integran a la perfección en un paisaje monumental en el que la visión de la sierra en contraste con el Castillo y la Iglesia nos hace evocar tiempos pretéritos llenos de vida y gloria.

Como reconocimiento por la espléndida armonía reinante entre la arquitectura y la belleza paisajística el Castillo de la Iruela fue declarado Conjunto Histórico Artístico en 1985.

Recientemente se ha construido un anfiteatro donde en verano se celebran actividades culturales que se enmarcan en un entorno espectacular y privilegiado.