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Ésta cuenta que el rey Sancho IV envió a Don Alfonso Pérez de Guzmán a defender esta ciudad. Los árabes lograron capturar al su hijo y amenazaron con asesinarle delante de los muros si no les abría las puertas de la ciudad. Él sabía que si les dejaba entrar pasarían a cuchillo a los habitantes de Tarifa. En un gesto considerado como heroico desde sus almenas, Guzmán el Bueno, el gobernador cristiano de la villa, lanzó un cuchillo a los asediantes benimerines, asegurándoles que prefiría antes la muerte de su hijo que entregar la fortaleza. El gesto quería decir: prefiero ver a mi hijo muerto que a la ciudad arrasada Los asaltantes asesinaron al hijo de Guzmán, a partir de aquel momento llamado El Bueno, pero la ciudad se salvó, y en 1292 fue finalmente ganada a los árabes.
En la actualidad quedan en pie el castillo de Don Sancho IV (construido por los musulmanes) y gran parte de las murallas de la ciudad. El castillo se encuentra en muy buen estado de conservación, y desde su torre almenada se contemplan con claridad el Estrecho y la costa africana. Desde allí se entiende que Tarifa, haya sido un estratégico punto para el control de las rutas de viaje entre África y Europa. Por cierto, que el castillo, construido en 960 AC bajo las órdenes del califa Abderraman III, fue levantado sobre las ruinas de posibles cuarteles romanos.
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Castillo de Guzmán el Bueno, tomado de
nuevo por Sancho IV a los musulmanes. |
La calle más transitada es La Calzada, desde la que se accede a la Iglesia de San Mateo, del siglo XVI. Desde esa calle, también podemos llegar a un
laberinto de estrechas calles, edificios blancos y multitud de bares y
restaurantes.
Respecto al windsurf, que ha generado distintos negocios como escuelas de vela y tiendas de ropa y complementos, es una actividad practicada en muchas playas. Si bien, la más deseada es la ensenada de Valdevaqueros, a las fueras de Tarifa.
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El windsurf es el deporte por
excelencia a practicar en Tarifa. |
También en las afueras, a unos 2 km antes de llegar a Tarifa (viniendo de Algeciras), merece la pena ver el espectáculo de los
molinos de viento en las colinas de Tarifa. Justamente antes del puente, gire a la derecha hacia una pequeña carretera de grava para poder ver los más grandes molinos de viento de la región, con 1500 kW de potencia.Todos los molinos de viento de esta región suministran energía para 300000 habitantes aproximadamente. El sonido de los cientos de molinos, con sus grandes aspas, algunos de diámetro superior a los 50m; impresionarán a los viajeros.
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Tarifa desde el aire. |
La comarca, es afamada además por sus vinos y sus pescados, siempre presentes en su gastronomía. Algo que cuenta una tradición con solera. Ya en tiempo de los romanos, esta costa era famosa por generar una importante actividad referida al comercio de
pescado y vino.
Las ruinas de Baelo o Bolonia, a 10 km. de Tarifa, dan cuenta de ello, con su acueducto, las murallas, el teatro, la necrópolis. Desde ese lugar los romanos comerciaron con la pesca, sobre todo el atún, pero también con los distintos peces que pululan por el Atlántico. De hecho, son bien visibles todavía, entre las ruinas, los originales saladeros que ellos construyeron.
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