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Hoy en día, el Parque es un entorno
único donde se suceden valles, montañas y cascadas impresionantes. Domina su orografía
el macizo calcáreo más alto de Europa (con 3.355 metros), el del Monte Perdido, con las
Tres Sorores (Monte Perdido, Cilindro y Soum de Rammond) de donde derivan a modo de brazos
los valles de Ordesa, Añisclo, Escuain y Pineta, excavados respectivamente por los rios
Arazas, Bellos, Yaga y Cinca.
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Mapa de accesos al Parque de Ordesa y Monte
Perdido. |
Desde la Pradera de Ordesa, punto de partida podemos seguir varias rutas a pie, unas más duras que otras,
así que lo mejor es informarse en uno de los puestos de información, para elegir la que
más nos convenga. Una de las rutas más recomendables, apta para todos, es la que parte
de la Pradera, pasa por las Cascadas de Arripas, Estrecho y La Cueva, y sigue en ascenso
por bosques de hayas y pino negro, que cubren el cielo hasta el punto de que parece
mentira que uno esté al aire libre. Después, ya a cielo abierto, el siguiente valle
alberga las Gradas de Soaso, en las que el río se descuelga formando escalones.
Al final, en la cabecera del valle y ya
a 1.800 metros de altitud, se encuentra la "Cola de Caballo", que debe su nombre
al dibujo que forma el agua al caer. La inmensa pradera que antecede a esta cascada es
ideal para descansar y comer antes de la vuelta. En total, a paso rápido, y teniendo en
cuenta que la vuelta, cuesta abajo, es mucho más rápida, son unas 5 ó 6 horas. Y
merecen la pena.
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Imagen del valle. |
En general, el clima es
tipicamente pirenaico, si bien la diferencia de altitud -desde los 750 m. de la entrada en
el caños de Añisclo, hasta los 3355 m. del Monte Perdido- y la orientación de las
laderas de los valles, generan una enorme variedad climática. Cabe descacar las grandes
variaciones de humedad y temperatura entre el día y la noche. Inversiones térmicas que
se reflejan en la distribución de los pisos de la vegetación, así como un sigular
régimen de vientos de valle y montaña.
El Parque Nacional de Ordesa y Monte
Perdido recibe anualmente, en forma de lluvia o de nieve, precipitaciones que oscilan
entre los 900 y los 2000 mm. anuales. El hielo posee su máximo esplendor en los lugares
del espacio protegido: en los glaciares del macizo de Monte Perdido y en la Gruta Helada
de Casteret. A partir del mes de mayo, las fusión de las nieves que descansan en las
altas crestas del macizo, junto a las lluvias primaverales, hacen renacer el régimen
caudaloso de los ríos y torrentes que han permanecido helados a lo largo del invierno.
Debido a la torrencionalidad y la fuerza erosiva del agua, se han moldeado cavidades y
profundos valles por los que se descuelgan estruendosas cascadas de agua, como la famosa
"Cola de Caballo".
La complicada historia geológica y
morfológica y el clima riguroso han dado como resultado su elevada altitud y pendientes
escarpadas. El paisaje muestra grandes contrastes: en las zonas altas, la extrema aridez
de los desiertos kársticos -donde el agua de la lluvia y el deshielo se filtra bajo el
suelo a través de grietas y sumideros y, en los valles, la permanente presencia da agua
saltando en forma de cascadas atravesando cañones y barrancos cubiertos por una
vegetación exhuberante.
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