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Villaviciosa conserva, con sus
mansiones antiguas y sus casas señoriales el hermoso aspecto de
una ciudad asturiana del renacimiento. Ejemplo de ello es la Iglesia
góticorrománica de Santa María (siglo XIII, portal ricamente
decorado), se muestra como un monumental y
austero edificio de tres naves y poderosa cabecera triabsidal.
La puerta occidental de la iglesia es un
ejemplar imponente por sus grandes dimensiones y profusión
decorativa.
Debemos destacar, como no, la Iglesia
de San Juan de Amandi, perteneciente al románico
muy tardío asturiano, situada a 1 km de la salida Sur de
la ciudad, por la carretera de Infiesto. Tiene
una delicadeza y belleza especial. Fue en origen un monasterio.
La cabecera fue desmontada y reconstruida
piedra a piedra en el siglo XVIII para solventar un riesgo de
derrumbe.

Iglesia
de San Juan de Amandi.
Más tarde debió ser, de
nuevo restaurada tras la guerra civil debido a que fue incendiada. San Salvador de Valdedios
(conocida popularmente como "El Conventín"), San Andres
de Bedriñana y San Salvador de Fuentes son otros ejemplos del
maravilloso arte románico presente en Villaviciosa.
En esta hermosa villa asturiana podemos
visitar el antiguo puerto, situado al final de una hermosa y larga ría.
Diseminada
sobre un valle fluvial por el mar al término de la última glaciación,
la ría de Villaviciosa ha desempeñado un papel esencial en la
organización histórica de la población y de la vida económica y
comercial del municipio. Su ámbito intermareal acoge las comunidades
vegetales más valiosas de Asturias y constituye el segundo refugio de
aves acuáticas migrantes e invernantes. La
navegación por la ría data del siglo XVI, con la constancia de la
existencia de un atracadero en el Puente Huetes, en la cola del
estuario, y un fondeadero en El Puntal, en la margen izquierda de la
desembocadura. Más tarde se construyeron la dársena y los diques de
La Canal.

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La ría de Villaviciosa. |
Concejo fértil en huertas y
frutales, Villaviciosa es la capital de la manzana de la región, en la que se celebra
desde 1960 y en el mes de septiembre de los años impares el Festival de la Manzana,
uno de los festejos gastronómicos más conocidos del Principado de
Asturias. Se realizan concursos de la mejor sidra, el premio de oro,
plata y bronce. Cuatro prestigiosos catadores de Gijón, Nava,
Villaviciosa y Tiñana nombrados por los lagareros y chigreros escogen
la mejor sidra del festival. Estos
premios también los tienen los escanciadores en el concurso que se
celebra al mismo tiempo que el de la sidra. Desde el año 1971 en el
que se funda la Hermandad de caballeros defensores de la manzana y la
sidra, se nombran en cada festival nuevos miembros en un acto de
juramento para defender la manzana y la sidra asturiana.
No sólo hay sidra sino que también desfile de carrozas, reparto del
bollu, el Cross ruta Imperial que discurre entre el puerto de Tazones
hasta el Ayuntamiento de Villaviciosa con un recorrido de unos 12 Km.
En la calle Balbín Busto se sirve y hace una paella gratuita para
3.000 comensales. Hay ciclismo, futbol, boxeo, piragüismo,
motociclismo y juegos autóctonos...los grupos folklóricos, bandas de
gaitas y otros dan colorido y animación a la villa durante todos los
días de septiembre.
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Villaviciosa
cuenta con 14.500 habitantes. La
población activa se emplea en el sector primario (45%), la
industria (20 %) y los servicios (35%). Basa
sus recursos económicos en el campo, siendo uno de los primeros
productores de manzana de España y de los mayores de leche y
carne. Las industrias de transformación están también ligadas a
la alimentación y son fábricas de sidra espumosa como El
Gaitero, El Escanciador y Mayador; lagares tradicionales como
Coro, Cortina, Miravalles, Gobernador, Buznegos, Frutos o Castañón;
y la empresa láctea Nestlé. La faba asturiana de la zona
también constituye un producto muy estimado en el mercado y
garantiza las excelencias del plato típico regional asturiano. |
Villaviciosa es en
definitiva un pueblo donde nos encontramos con el verde del valle y el
azul del mar. Con la hospitalidad de sus gentes, con la buena mesa y
con los paseos a media tarde para admirar la belleza de sus calles y
casas. Un hermoso paraje que no debemos olvidar. Probablemente
volveremos.
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