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Combina con sublime encanto vegetación exuberante y original arquitectura decimonónica cuajada de palacios y palacetes de cuentos de hadas.
La ciudad de Sintra, antaño escenario de batallas medievales entre árabes y cristianos pasó a convertirse, tiempo después, en la joya de la corona portuguesa.
Es difícil que el visitante no se conmueva ante tanta belleza.
No en vano, Sintra ha sido inspiración de grandes artistas, como Gil Vicente, Luís de Camóes, Eça de Queiroz, Byron, Strauss... Precisamente fue Byron el que hizo famoso al Lawrence's Hotel, visitado por viajeros incluso estando en ruinas. Hoy el hotel mantiene la planta y la fascinación de otras épocas.
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Costa de Sintra, un enclave inigualable.
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Pero continuemos hablando Sintra: se extiende en un perímetro de 30 kilómetros y cerca de 500 metros de altura, la Sierra de Sintra empieza en la Villa de Sintra y termina en el océano, en el
Cabo da Roca: el punto más occidental de Europa y uno de los lugares más visitados por los viajeros. Descendiendo la Sierra hasta el mar, aparecen las costas y playas del litoral sintrense: la joven Playa Grande (en la que se celebran los campeonatos de Europa y Mundiales de bodyboard), la cosmopolita Playa de las Manzanas, frecuentada a principios de siglo por las familias burguesas, y las playas de la Aguda, la Adraga, el Magoito. Todas de fina arena y mar atlántico de furiosas olas.
La Sierra invita al viajero a perderse entre la floresta, pero tampoco hay que olvidarse de la arquitectura. En el siglo XIX, Sintra ejerció notable influencia en la arquitectura romántica a través de Europa, buen ejemplo es el
Palacio de la Pena, en plena Sierra, construido bajo reinado de D. Fernando II, sobre las ruinas del Convento de la Orden de San Jerónimo.
Sus fachadas están adornadas con el delicado azulejo portugués y en su interior acoge retablos renacentistas y un mobiliario ricamente trabajado.
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Castillo Dos Mouros |
También destaca el Castillo Dos Mouros, entre las dos cumbres de la Sierra de Sintra, que se remonta a la época de ocupación árabe; además, cuenta con una Cisterna Mora en su interior y el Torreão Real (Torre Real).
En el centro histórico de la ciudad se encuentran los fascinantes palacios como El Palacio Nacional de Sintra o Palacio Real. Residencia veraniega de los reyes de Portugal desde el siglo XIV, de estilo similar al mudéjar, fue testigo de relevantes hechos históricos, en la actualidad está habilitado para conciertos de música clásica, recepciones oficiales y representaciones teatrales. Después, señalamos el Palacio Nacional de Queluz, del siglo XVIII, comparado con el Palacio de Versalles por sus fachadas refinadas y jardines palaciegos con fuentes barrocas, laberintos, estatuas, parterres...
En la zona histórica está también el Museo del Juguete, con miles de piezas para los amantes de estas pequeñas obras de arte.
Sólo queda añadir que Sintra aparte de todo lo dicho, goza de una frenética actividad cultural: fiestas tradicionales, festivales de música y teatro... que no defraudarán al visitante.
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