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El recorrido arranca en la Plaza del
Patriarca, a cinco minutos de la Plaza del Ayutamiento, allí el caminante se tropezará con el edificio más antiguo de la Universidad de Valencia, conocido como
“la Nave”, y que actualmente es sede de una biblioteca, salas de exposiciones y espacios en los que se desarrollan eventos. La plaza que preside este edificio, está colmada de establecimientos de primeras firmas internacionales, como Hermés, Louis Vuitton, Loewe o Roberto Cavalli.
Al salir de la plaza hacia la Calle Poeta Querol casi de frente se encontrarán con el
Palacio del Marqués de Dos Aguas, actual Museo Nacional de Cerámica González Martí, cuya arquitectura armoniza los estilos gótico, barroco, rococó y neo-imperio. En esta calle el visitante se tropieza con establecimientos de la talla de Hermenegildo Zegna, Loewe mujer, Loewe hombre o Lladró, “referente” valenciano de empresa familiar con proyección internacional y de vanguardia.
No lejos de aquí, en la calle H. Cortés número 13 se encuentra la nueva tienda de cuatro plantas del diseñador valenciano Álex Vidal. Desde aquí el paseo se dirige a la Calle Colón, una de las arterias comerciales de la ciudad, donde se pueden encontrar las tiendas de algunos
modistos destacados como Purificación García, Adolfo Domínguez, Armand Bassi o Emporio Armani. El recorrido continúa por la calle Jorge Juan hacia el
Mercado de Colón, un emblemático edificio modernista datado de 1919, que hasta hace unos años servía como mercado y que tras su reciente restauración se convirtió en centro de ocio y comercial singular en el que se puede disfrutar del entorno tomando un aperitivo en alguna de las terrazas de sus cafés o comiendo en el emblemático restaurante “Bamboo”, ubicado en la planta inferior.
Frente al mercado, en la calle Conde Salvatierra, se ha instalado la tienda del diseñador valenciano Francis Montesinos, junto a ella, Cacao Sampaka ofrece la posibilidad a los más golosos de disfrutar de unos chocolates mientras se toman un té o uno de los batidos de frutas naturales que hay en su carta.

Un paseo por las calles del núcleo urbano de Valencia descubren al visitante una ciudad de mil caras.
Tras este tentempié, seguirán por la Calle Conde Salvatierra hasta la Calle Sorní, en donde las firmas Roberto Verino, Farrutx, Escada, Toni Miró o la valenciana Presen Rodríguez, entre otras, exponen sus últimas colecciones. Además, en esta misma calle puede hacerse una
parada para comer o cenar en los restaurantes Albacar o La Pequeña Cocina, el primero de cocina de mercado y el segundo especializado en cocina francesa.
Desde aquí la visita se desplaza a la calle de la Paz, destacada por la belleza de sus edificios modernistas y donde se ha instalado Carolina Herrera. Casi frente a su tienda, en la calle Bonaire número 6, se encuentra la Galería Luis Adelantado, especializada en fotografía, dedica los cuatro pisos de su centro a la exposición de reconocidos artistas. Cerca de esta sala de exposiciones, en la calle en Sala, se encuentra el restaurante
Abadía d’Espí, donde la atención es personalizada y su amplia carta ofrece excelentes carnes, pescados y arroces.
Siguiendo la calle de la Paz, se llega a la Plaza de la Reina, donde se puede contemplar la
catedral de Valencia, que aúna los estilos románico, gótico y barroco. Junto a ella se erige la Capilla de la Virgen, cuyos frescos, del artista valenciano Antonio Palomino, han sido restaurados recientemente.
La ruta prosigue por la calle del Mar, en la que la Galería de arte Rosalía Sender expone series de creadores consolidados internacionales y valencianos, como la que alberga ahora del pintor valenciano Eusebio Sempere. Por su parte, la Galería de Arte Punto, situada en la Calle Barón de Cárcer, basa sus exposiciones en obras de corte contemporáneo, pues entre sus valores figura la vanguardia.
Para finalizar la jornada turística no debe dejarse de visitar el
Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), cuyos fondos albergan obras de grandes artistas del siglo XX y en la que se muestran exposiciones temporales de artistas como Francis Bacon, Matisse, Dorazzio o Jasper Johns, entre otros muchos. Después del itinerario cultural, comer o cenar en el restaurante “La Sucursal” del museo, es una parada que no puede eludirse.
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