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Caldas de Reis es la capital de la Comarca de Caldas, que agrupa a los municipios de Catoira, Cuntis, Moraña, Pontecesures, Portas y Valga, con una población total de unos 35.000 habitantes.
Ya en la época de los celtas eran conocidas las propiedades de sus
fuentes termales, en especial la de Aquae Celenae. Felipe II la declaró villa de realengo, por sus cualidades, como residencia de descanso. Caldas fue siempre un importante lugar de descanso para los peregrinos que realizaban su camino hacia Santiago. Y hoy en día sigue siendo lugar de referencia para los amantes de los balnearios y aguas termales.

Caldas se encuentra junto al río Umia y cuenta con balnearios de prestigio internacional, como los de Acuña y Dávila, que se caracterizan por sus aguas cloruradas-sódicas; su temperatura oscila entre los 40 y 49 grados centígrados dependiendo del manantial. Aguas nitrogenadas y sulfídricas ideales para los problemas del aparato respiratorio, reuma, piel, ginecológicas, afecciones quirúgicas y alteraciones psico-nerviosas, entre otros. Posee Caldas buenas instalaciones y baños minero-medicinales adecuados para personas con problemas de salud.

Pero en Caldas hay además caminos y lugares de interés por su encanto medieval y porque parece que el tiempo no ha transcurrido desde hace siglos, como la calle Real. Lugares tranquilos, jardines preciosos en los que podemos pasear, por ejemplo, como el parque-jardín de A Carballeira, al lado del río, declarado Paraje Pintoresco en 1962, en el que podremos admirar paisajes muy interesantes. Otros lugares de interés son los puentes medievales de Bermaña, Castaños y Segade, el Ayuntamiento, el Pazo de Casal novo, o las Casas rectoras de Carracedo y Sayar, iglesias medievales de estilo romámico como las de Santa María de Caldas (con la hermosa capilla gótica de San Jorge), Santa María de Bemil, Santo André de Cesar, San Esteban de Sayar y San Roque.

Parajes naturales como la cascada de Segade, Arcos de la Condesa y Bemil, nos reconfortarán notablemente. Un buen calzado y una buena comida es lo que necesitamos para perdernos en su corazón, para realizar senderismo, cicloturismo o cualquier otro deporte relacionado con la naturaleza excepcional de estos lugares mágicos en el noroeste gallego.
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