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El Burgo de Osma: Historia, cultura y gastronomía.

Gema Martínez, gulliveria

Declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Histórico Artístico, el Burgo de Osma, ciudad histórica y monumental, es el núcleo principal de la ribera baja del Duero. Su historia relata que primero fue celtíbera y romana (Uxama) del cerro Castro, luego medieval (Osma) y más tarde la eclesiástica villa episcopal de El Burgo de Osma, nacida con la restauración de la diócesis de Osma y la construcción de la catedral primitiva y románica, en el año 1101. Ésta que comenzó a construirse en tiempos de San Pedro de Osma fue derruida para dar paso a la gótica actual, comenzando las obras en 1232.

De su catedral dicen que es una de las cinco mejores de España, de la Catedral románica quedan restos en el muro Sur del claustro, junto a la antigua Sala Capitular en la que reposa custodiado por dragones el sepulcro gótico y policromo de San Pedro de Osma –cumbre de la escultura gótica-. La planta y levantamiento de la Catedral gótica es propia del arte abacial cisterciense, sus dimensiones son 71,80 m. de longitud por 41,80 m. de crucero y 19,80 m. de altura en su nave mayor. Los maestros de obras se inspiraron en los monasterios de Santa María de Huerta y Las Huelgas y en las catedrales de Cuenca, Sigüenza y Burgos. El claustro es del gótico tardío y en torno a él se encuentran las diferentes salas del Museo Catedralicio en las que se exhiben maravillas como el Beato de Osma –códice de 1086-documentos, cantorales, orfebrería, retablos..., etc., de la catedral y de la provincia de Soria.

Exterior de la Catedral

De época renacentista cabe destacar la entrada de la capilla de San Pedro con una monumental escalinata, la capilla de Santiago y alguna portada del claustro. Del barroco hay que resaltar la monumental torre, obra de José de la Calle y remate de Juan de Sagarbinaga, símbolo más significativo de El Burgo de Osma. Algunas capillas son también barrocas, así como la mayor parte de los retablos. La más importante ampliación llevada a cabo en la Catedral se realizó en el siglo XVIII: sacristía mayor, capilla de Palafox, girola y otras dependencias construidas en época de Carlos III, con el objetivo principal de dotar al templo de unos espacios dignos con motivo de la prevista beatificación de Juan de Palafox. Las trazas fueron de Juan de Villanueva. Sabatini intervino en la conclusión de la capilla palafoxiana.

De entre las numerosas joyas artísticas que alberga la Catedral -escultura, pintura, orfebrería, tejidos y ornamentos, rejería, mobiliario, libros y documentos, etc-, el viajero no debe perderse la románico-gótica talla de la Virgen del Espino, patrona del lugar; la talla románica del Sto. Cristo de los Milagros; el impresionante retablo mayor de Juan de Juni y Picardo, que también trabajaron posiblemente en el retablo del trascoro; la copia de los comentarios al Apocalipsis de Beato de Liébana del año 1086; la escalinata renacentista de la capilla de San Pedro de Osma, y las neoclásicas Capilla Mayor (donde se guarda el Beato de Osma) y Capilla de Palafox o de la Inmaculada, con posibles connotaciones francmasónicas en su composición y decoración.

El Burgo de Osma despliega todo su encanto bajo los soportales de su Calle Mayor. Junto a la catedral se encuentra la portada tardogótica hispanoflamenca del Palacio Episcopal, sede del Archivo Diocesano. Enfrente nace una de las calles más típicas, Pedro Soto. A continuación se sucede la Calle de los Caldereros o del Obispo Rubio Montiel, con soportales a ambos lados y tres portadas históricas. El Arco del Cubo da acceso a la calle Joaquín Malo de Molina con un flanco de la muralla medieval. Después, la Plaza Mayor, antiguo Hospital de San Agustín, edificio que fue vital para el futuro de la ciudad al dar la pauta para la ampliación y creación de nuevos espacios urbanos en la villa durante el siglo XVIII, de los que el más importante es la plaza Mayor.

Hospital de San Agustín

Ésta fue diseñada por el arquitecto Angel Vicente Ubón, de trazado regular y arquitectura uniforme, claramente diferenciada del núcleo medieval. Quien patrocinó la construcción del hospital fue el obispo Sebastián de Arévalo y Torres, entre 1694 y 1701, edificio de planta cuadrada con patio central. La fachada es la parte más interesante del edificio: sigue el modelo de palacio Casa de Austria, de tipo alcázar, con dos torres achapiteladas que flanquean el rectangular cuerpo. Hoy es el Centro Cultural de la villa que ofrece exposiciones permanentes de primavera a otoño. Enfrente se encuentra el Ayuntamiento, concluido en 1771, donde se ubica la Oficina de Turismo, y entre ambos edificios, la Plaza Mayor con sus casas porticadas y contemporáneas en su construcción al Ayuntamiento. En ella se baila el gran círculo de La Rueda, ancestral baile de probable origen celtibérico, durante las fiestas patronales de mediados de agosto.

En la calle Mayor, cerca de la Catedral, se encuentra la residencia del prelado oxomense, a la que se accede por una notable portada tardogótica, encuadrada por un alfiz de recuerdo musulmán, en medio de una amplia fachada de mampostería. 

Calle Mayor

Otras visitas imprescindibles son el Seminario, construida bajo el patronazgo de Carlos III sobre planos de Sabatini y dirección de obras de Bernasconi a partir de 1787. En su primer patio hay una pequeña colección de taxidermia y dispone de una nutrida biblioteca. Tiene la advocación de Sto. Domingo de Guzmán que combatió a los cátaros en el Languedoc. Subiendo por la calle del cementerio se llega al cerro de Las Magdalenas, con vistas panorámicas de la villa y la Vega de Ucero, así como a la Cruz del Siglo o, bajando al otro lado, se puede pasear por la Hoz del Abión.

Otro lugar importante es la muralla, que encierra el núcleo medieval burgense de la cual la Puerta de San Miguel es la única que resta del recinto amurallado. Fue levantada por el obispo Pedro de Montoya en el siglo XV. Es de mampostería de cal y canto con sillares en los ángulos que sirven de refuerzo y está coronada de almenas.

Cerca de allí, destacamos el convento del Carmen, inaugurado en 1607, atesora un fabuloso órgano francés construido en 1875. Lo flanquean el Parque Público con un arboretum de 42 especies diferentes. Y donde se juntan las aguas del Ucero y del Abión, en el barrio de Las tenerías, estuvo la aljama judía. Por el puente se puede acceder a la Hoz del Abión. La carretera se hace peatonal y para bicicletas a partir de él, camino del castillo, puente medieval, parroquia de Osma y Hoz de Peñalavara.

Finalmente, reseñamos la Universidad de Santa Catalina, construida fuera de las murallas y erigida al norte de la población a mediados del siglo XVI gracias al gran mecenas que fue el obispo Pedro Alvarez D'Acosta. Fue terminada en 1549, con reformas de Bernasconi en 1779. Se encuentra situada en plena travesía de la CN-122, destacando su portada plateresca con la escultura de San Catalina -de la que el obispo se creía descendiente por lo que en su escudo, junto a las famosas costillas, figura la rueda del martirio aludiendo a la santa-., y en el interior un bello patio amplio y columnado. 

El Burgo de Osma es también un centro gastronómico ineludible, los productos más típicos de la zona son las alubias, los escabeches y rellenos de perdiz o codorniz y los derivados de la matanza del cerdo. Del mismo modo, su pan y los horneados, así como sus vinos –claro, de escasa gradación y cierta acidez- son afamados en todas partes. Junto a la fachada de la Universidad se encuentra una de las catedrales de la gastronomía, el Restaurante Virrey Palafox, visita inevitable para los paladares más exquisitos.

Si quieres comentar algo acerca de El Burgo de Osma, éste es el lugar adecuado:

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