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Con unos prismáticos al cuello constantemente son capaces de distinguir a varios cientos de metros de distancia, si aquel punto en la lejanía es un águila perdicera macho o una culebrera. En determinadas épocas del año, Extremadura se llena de ornitólogos, alemanes y holandeses en su mayoría, que esperan horas y horas en los observatorios para apuntar ansiosos el número de aves que han contemplado (en algunos casos por primera vez).
Hablando con alguno de ellos, comprenderemos el valor que dan a su afición y cómo se entusiasman al contarnos las costumbres migratorias de cada una de ellas o cómo se alimentan. Un viaje hasta el corazón del
Parque Nacional del Monfragüe, en Extremadura, con alguno de los mejores
observatorios de Europa se convierte en una experiencia inolvidable.

Momento de observación para los expertos.
Monfragüe en la provincia de Cáceres (Extremadura) es Parque Nacional tras la publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) de su declaración y entrada en vigor en Abril de 2007, siendo el decimocuarto espacio natural que entra a formar parte de la Red de Parque Nacionales de España. El Parque Nacional tiene una extensión de 18.000 hectáreas aproximadamente, de las que 2.000 son de titularidad pública.

Observatorio en Saucedilla.
A pesar de la deforestación producida por la plantación indiscriminada de eucaliptos a mediados de los 70, Monfragüe va recuperando lenta y pacientemente su imagen ancestral (se han arrancado ya los eucaliptos de 1.000 hectáreas, plantando en su lugar especies autóctonas como son el alcornoque y la encina). Las laderas de alcornoques y los encinas son el lugar ideal para ciervos, jabalís, gamos y conejos; el agua es abundante en todo el parque (está atravesado por los ríos Tajo y su afluente Tiétar), lo que hace que muchas especies puedan establecerse en la zona. Sin duda alguna, se trata de uno de los
espacios de bosque y matorral mediterráneos mejor conservados del mundo.

El Tiétar a su paso por el Monfragüe.
Las aves más características que tenemos a nuestro alcance son el buitre leonado, el buitre negro, el alimoche, el águila imperial ibérica (la joya de la corona ornitológica extremeña), el águila real, el águila perdicera, cigüeñas negras (muy raras de ver, en peligro de extinción como el águila imperial ibérica), garzas reales, cormoranes, así como aves nocturnas (búho real, autillo, entre otras).
El buitre Leonado es una rapaz diurna y carroñera de gran tamaño. Su rasgo principal es su cuello "pelado", someramente recubierto de un fino plumón blancuzco. El buitre negro instala sus nidos en las copas de los árboles mas altos del bosque, fáciles de ver por su gran tamaño. Busca comida en sitios alejados de su nido o de su territorio.
El alimoche (buitre egipcio) es otra especie de buitre con una longitud de 58 a 70 cm. y un peso de 1.6 a 2.4 kg. De aspecto peculiar y gamberro, se alimenta de carroña. Complementa su dieta con insectos y pequeños animales, así como todo tipo de deshechos y heces animales.
El Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti) es una especie de águila endémica del suroeste de la Península Ibérica y norte de Marruecos que se encuentra actualmente en peligro de extinción. El plumaje es pardo muy oscuro en todo el cuerpo, excepto en los hombros y la parte alta de las alas, de color blanco. El tamaño medio de los adultos es de 80 cm. de altura y 2'8 kilos, si bien las hembras, más grandes que los machos, pueden llegar a los 3'5 kilos. La envergadura varía entre los 1'9 y 2'2 metros. El grueso de su alimentación lo constituyen los conejos, que cazan en solitario o en pareja. Al contrario que el águila imperial de Eurasia y África oriental, la especie ibérica no emigra. Cada pareja defiende su zona de caza y reproducción (unas 2000 hectáreas) durante todo el año.

El águila imperial ibérica.
La cigüeña negra tiene un tamaño y aspecto similar al de la cigüeña común, si bien su plumaje es negro con partes inferiores blancas. Posee pico y patas de color rojo. Ave muy esquiva y necesitada de gran tranquilidad para el completo desarrollo de sus funciones vitales, se alimenta sobre todo de pequeños vertebrados.
A lo largo de todo el parque contamos con puntos de observación para poder contemplar a las aves en su entorno natural. Entre los enclaves más interesantes del Parque, destaca el
Salto del Gitano, un enorme peñasco rocoso donde anidan buitres y águilas,
así como el de Portilla del Tiétar. Contemplar el vuelo de alguno de ellos es una experiencia única e irrepetible. El entorno es precioso y la paz que reina en todo el lugar nos reconfortará enormemente.

Portilla del Tiétar.
En pleno corazón del parque encontramos el Castillo (s. IX) ubicado en lo alto de un roquedo, a 495 metros de altitud, en la sierra de las Corchuelas. De origen árabe, desde él se observa una bella panorámica de toda la comarca y se divisa el Puente del Cardenal, que data de 1450, construido por orden del obispo de Plasencia con el fin de unir Trujillo y Jaraicejo.
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