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Es la ciudad de las 37 iglesias de campanarios y agujas originales, de los castillos ruinosos en hermosas colinas, de las casonas señoriales con azulejería espectacular, de las callejas intricandas y empedradas...; que además ofrece entornos tan sugerentes como el Parque Natural de la Ría Formosa o las mejores playas del Algarve, como Ilha y Cabanas de Tavira, a lo largo de sus más de 11 km de litoral.

Pousada Convento de Gracia.
Sus orígenes se remontan a los romanos, luego fue ocupada por los árabes en el VIII, época en la que se levantaron el castillo y dos mezquitas. La ocupación duró hasta 1242 fecha en la que D. Paio Peres Correia reconquistó la ciudad. La historia cuenta que siete caballeros de la Orden de Santiago, fueron hechos presos y pasados a cuchillo a la mañana siguiente. Don Paio, vengó su muerte arrasándola y anexionándola para siempre a la corona portuguesa. En la Iglesia de Santa María do Castelo hay una lápida que asegura que allí está enterrado Don Paio con sus siete caballeros. Si bien, en el monasterio de Santa María de Tentudía hay otra inscripción que informa de que es allí donde está enterrado Don Paio. En fin, que a día de hoy sigue siendo un misterio dónde está enterrado el conquistador.
Durante la época de los descubrimientos fue un enclave muy importante
por ser el puerto más cercano a África, lo que la convirtió en base de expediciones al norte de África, centro de aprovisionamiento y hospital. Por ejemplo, su estratégica ubicación sirvió tanto para frenar a las incursiones de la piratería atlántica como para facilitar la conquista de Ceuta en 1415. Además destacó como núcleo comercial especializado en las exportaciones de salazones de pescado, higos, almendras y vino al norte de Europa.

Comercio típico de Tavira y una callejuela del
centro.
Todo ello condujo a que en 1520 Tavira fuera la villa más poblada de todo el Algarve, lo que le valió que le otorgaran al fin el rango de ciudad. Posteriormente, llegarían los años de la decadencia, sobre todo cuando se abandona definitivamente las campañas africanas y los grandes buques, por culpa de los sedimentos, dejaron de entrar en el puerto. Después vendrían la peste de 1645 y el terremoto de 1755 que destruyó los más relevantes edificios y acabó por enarenar el puerto mercantil. A finales del XVIII, Tavira encontró una solución momentánea a la crisis gracias a la fabricación de alfombras, y después a la industria pesquera y conservera del atún (hasta 1950 que se desmanteló gran parte de la flota). Hoy vive principalmente del turismo.
Un paseo por la ciudad puede empezar en la rua de la Libertad, descendiendo hasta la Plaza da República, cerca del río. A la izquierda queda el callejón que atraviesa el arco da Misericordia y enfrente, se alza la iglesia del mismo nombre.
La iglesia da Misericordia, data del XVI, presume de ser el monumento renacentista más importante del Algarve. Ofrece un precioso pórtico en forma de arco, rodeado de esculturas de San Pedro, San Pablo y de Nuestra Sra. De la Misericoridia, todo ello realizado por el maestro cantero Pilarte, el mismo que trabajó en los Jerónimos de Belem. El interior alberga un impresionante retablo dorado repleto de imágenes religiosas muy queridas en la ciudad.
Desde la iglesia da Misericordia, podemos acceder al barrio árabe, caracterizado por sus callejas -angostas y empedradas-, y sus casas blancas con puertas y ventanas enmarcadas en cajetines azul añil. Si tomamos un callejón cercano a la iglesia, ascenderemos hasta el
castillo árabe, protegido por murallas que antaño fueron las defensas de la ciudad. Se construyó sobre un asentamiento neolítico, luego fue reconstruido por los fenicios en el VIII, y más tarde conquistado por los musulmanes, no obstante, lo que hoy vemos corresponde a una reforma del XVII. Desde la torre octogonal se puede divisar toda la ciudad, con sus peculiares tejados piramidales de teja marrón rojizo, dicen que de herencia oriental. Aunque también estos tejados a cuatro aguas son una respuesta imaginativa a las lluvias torrenciales de los inviernos y primaveras de Tavira.

Tavira.
Desde los jardines podemos ver la iglesia de Santa Maria do Castelo, del XIII, que se levantó sobre una antigua mezquita mayor. Su fachada es gótica, como la fábrica del interior y las dos capillas laterales; cuenta con una torre con reloj con ventanas árabes, no obstante, tras el terremoto el resto se reconstruyó en estilo neoclásico. Como ya hemos mencionado, se supone que guarda los restos de D. Paio Peres Correia y sus siete leales caballeros cristianos muertos a manos de los árabes.
A continuación, podemos pasar a la ciudad vieja entrando por la Puerta de D. Manuel, donde encontramos a la iglesia de Santiago, edificada sobre el solar de la originaria mezquita menor. Muy cerca aparece el convento de Nuestra Señora de Gracia, en el que fuera barrio judío, del siglo XVI y hoy Pousada. En esa zona se ubican muchos comercios de cerámica y textiles artesanales que venden diversos y exquisitos artículos: mantelerías, colchas...
Luego podemos dirigirnos a la Rua do Casi para pasear junto al río y terminar en un mercado cuajado de restaurantes, tiendas y bares. Nada como tomar una copa junto al río al anochecer. El río está unido por un puente de siete ojos de cimientos romanos, aunque reconstruido en el XVII, es la parte de la ciudad que más ha inspirado a poetas, pintores y fotógrafos. Es especialmente bello por las noches, con su sutil iluminación. El puente sale de la Plaza de la República, que fue además de lugar de paseo, mercado donde se comerciaba con pescado, frutas y esclavos.

El puente de los siete ojos.
Si continuamos el cauce del río abajo en dirección a
Cuatro Aguas, llegaremos a un pequeño puerto donde se amarran los típicos barcos pesqueros del Algarve. Luego las aguas se ensanchan hasta crear un estuario que ya forma parte del Parque Natural de la Ria Formosa. A partir de allí se extienden las salinas (que generan una estupenda sal de mesa), que atraen aves zancudas como los flamencos. Desde la orilla, parten los trasbordadores que llevan a Ilha Tavira, una lengua de tierra que goza de una playa de 11 kilómetros por quinientos metros de ancho casi virgen, dunas de arena finísima de color canela. Un lugar frecuentado por los amantes de los deportes acuáticos en verano y la ornitología en otoño.
Por último, no deje de probar las especialidades gastronómicas de la zona, la acorda marisco: una sopa de pan, gambas, berberechos y almejas; las lulas cheias: calamares rellenos con carne, arroz y tomate; la sarrabulho de marisco, la frango na caçarola... y el pulpo, no en vano, Santa Luzia, en el suroeste de Tavira es conocida como la capital del pulpo.
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