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El nuevo Auditórium aumenta la calidad de la oferta musical de la ciudad. Asimismo, los nuevos servicios de navegación por el río Tiber, el globo aerostático ubicado en Villa Borghese o los autobuses descubiertos de dos pisos pueden ayudan a conocer la ciudad desde otro punto de mira. Turismo escolar y familiar, para los amantes de la naturaleza, la historia y los largos paseos.

Roma.
Un paseo por Roma. Del Coliseo a Ostia.
El Coliseo (Anfiteatro Flavio) es el símbolo de la Ciudad Eterna. Auténtica maravilla arquitectónica de la antigüedad, es el mayor (60.000 espectadores) y más espectacular edificio construido en época romana. Fue construido en 8 años (72-80 d. C.) por la dinastía Flavia. Por todos es sabido que su función era albergar las famosas luchas de gladiadores y fieras. 100 días de juegos inauguraron el Coliseo. Cacerías de fieras por la mañana, ejecuciones de condenados al mediodía y combates de gladiadores por la tarde fue la programación en esos 100 días. Ya en la Edad Media el Coliseo fue transformado en fortaleza para más tarde ser almacén de materiales para la construcción. Su contemplación es inolvidable.
Coliseo. Información y reservas: tel. +39 06 399677 00
Horario: 9:00 - hasta una hora antes del atardecer.
Entrada: 8,00 € + 2,00 € de suplemento para la exposición (la entrada también es válida para el Palatino).
Aconsejamos comprar los billetes en los puntos de venta del Palatino, en vía de San Gregorio, o cerca del Arco de Tito. Asi evitaremos las colas de la entrada en el Coliseo.

El Coliseo.
El Foro Romano es la zona arqueológica más importante de la ciudad. Centro de la vida pública romana, sobre él giraban las actividades políticas, religiosas y comerciales de la antigua Roma. Basílicas para reuniones de negocios y para la administración de justicia; la Curia, sede del Senado; templos; arcos triunfales; monumentos, y esculturas son algunos de las maravillas que podemos contemplar.
Foro Romano. Información y reservas para las visitas guiadas: tel. +39 06 39967700
Horario: 9:00 - hasta una hora antes del atardecer.
Pasando por la plaza Venecia, delante del Vittoriano, llegamos a la plaza del Campidoglio (diseñada por Miguel Ángel), símbolo de Roma "caput mundi".
El Campidoglio es centro de la administración municipal desde el siglo XII y es una de las plazas más elegantes de toda Europa.
Desde la plaza se accede a los Museos Capitolinos con esculturas de gran valor como el Gálata Moribundo y la Venus Capitolina. La Pinacoteca expone pinturas de los siglos XIV al XVII, de autores de la importancia de Tizona, Bellini y Caravaggio.
Museos Capitolinos. Información y reservas: tel. +39 06 39967800
Horario: 9:00 - 20:00, lunes cerrado.
Entrada: 6,20 € (+ 1,60 €, si se celebra alguna exposición).
Tarjeta capitolina: 9,90 €, validez de 7 días, con derecho de entrada a la Central Montemartini).
El Panteón es una de las obras maestras más impresionantes de la arquitectura de todos los tiempos. Edificado en tiempos del emperador Adriano, en el siglo II d. C, fue templo dedicado a todos los dioses. En el año 608 el emperador de Oriente Foca lo donó al papa Bonifacio IV, quien lo transformó en una iglesia dedicada a la Virgen y a todos los santos y mártires, permitiendo así que llegara hasta nuestros días como la estructura mejor conservada de la antigüedad. Su pórtico de columnas monolíticas de granito, simulan a un templo griego; sin embargo, su interior, con la rotonda y la inmensa cúpula de hormigón, representa a la perfección el espacio arquitectónico romano. El interior está concebido como una esfera colocada en un cilindro; el diámetro y la altura de la cúpula -la mayor cúpula jamás construida en hormigón hasta la era moderna- miden igual: 43,30 m. El Panteón es también el mausoleo de la familia Savoya y en él está la tumba de Rafael.

Panteón. Información y reservas: tel. +39 06 68300230
Horario: 8:30 - 19:30, domingos 9:00 - 18:00, festivos 9:00 - 13.00.
Entrada libre.
La plaza Navona es una de las plazas más conocidas de la Roma barroca. De forma alargada, debida a la estructura del estadio de Domiciano, del siglo I d. C. la plaza adquirió su fisonomía actual en la época barroca, con la fuente de los Cuatro Ríos, obra de Bernini, y la iglesia de Santa Inés en Agonía y el palacio Pamphilj, en cuya realización colaboró el "enemigo" de Bernini: Borromini. Los gigantes de la fuente, en la parte central de la plaza, inaugurada en 1651, representan los cuatro ríos conocidos en la época como los más grandes de cada continente: el río de la Plata, el Danubio, el Ganges y el Nilo. Éste último se cubre el rostro, para indicar el misterio de su origen. En el pasado la plaza Navona era una zona de mercado y escenario de grandes fiestas, durante las cuales era inundada parcialmente para ser escenario de los desfiles de los carros de las familias aristocráticas; hoy en día es un centro activo de la vida romana: aquí se instala la feria navideña, hay actuaciones de artistas callejeros, pintores, artesanos, etc., todo ello en un ambiente popular y selecto al mismo tiempo, al que contribuyen las terrazas siempre llenas de sus característicos cafés.
La Fontana de Trevi fue proyectada en el siglo XVIII por Nicola Salvi y construida durante treinta años. La Fontana es una exaltación del agua como símbolo de vida, bienestar y cambio. Su situación indica el límite del trayecto del antiguo acueducto del Agua Virgen (año 19 a. C.), cuya historia se cuenta en los relieves de la parte superior de la fachada. Contrasta el hecho de que la Fontana de Trevi esté situada en una plaza tan pequeña. Quizá para dotarla de una mayor importancia, no quisieron colocarla en un lugar más amplio. La personificación de Océano en el centro de la fuente parece emerger del agua sobre un carro tirado por caballos marinos y tritones, entre escollos donde están representadas treinta variedades distintas de plantas. Por supuesto, hay que tirar la moneda al agua para asegurar que volveremos algún día a la Ciudad Eterna. Para ello, nos situaremos de espaldas a la fuente y lanzaremos la moneda con la mano derecha por detrás del hombro izquierdo. Sin duda, la imagen de nuestra visita a Roma.
La plaza de España es el punto culminante de nuestro paseo por alguno de los lugares más conocidos de Roma. Nos encontramos en pleno centro histórico, rodeados de gente. Contemplamos la famosa escalinata, realizada en 1700 por Francesco De Sanctis. Su origen es curioso. Se hizo para conectar la plaza, lugar donde estaba la embajada española, con la iglesia de la Trinità dei Monti, zona ocupada por los franceses. Hoy en día es mundialmente conocida por ser el lugar donde se realiza un famoso desfile de moda. La fuente de la Barcaccia, de Pietro Bernini, representa una barca semihundida. Desde la plaza parten una serie de calles donde se encuentran las más prestigiosas tiendas de moda, como la famosa vía Condotti. Eso sí, necesitaremos gran parte de nuestros ahorros para poder darnos un capricho.

La Plaza de España.
Tras un descanso en alguno de los maravillosos cafés de la zona partimos hacia
la Ciudad del Vaticano, estado independiente desde 1929. Edificada en el lugar en que san Pedro sufrió martirio y fue sepultado fue en el siglo IV d. C., cuando el primer emperador cristiano, Constantino, mandó edificar una espléndida basílica, que fue consagrada en 1626, es la más grande del mundo, con sus 22.000 m2 de superficie total. Arquitectos de la talla de Bramante, Miguel Ángel y Maderno, formaron parte del elenco de eminencias que contribuyeron a hacer de este lugar algo único e inimaginable.
La basílica de San Pedro es el exponente máximo de la belleza arquitectónica por su esplendor, decoración y las obras de arte que alberga, sin olvidarnos de la espléndida cúpula de Miguel Ángel (de 136 m de alto y un diámetro de 42 m). La Piedad, también de Miguel Ángel es única obra firmada por el artista, quien la esculpió a los 24 años en un único bloque de mármol; el baldaquín barroco del altar mayor, creado por Bernini; y la estatua de bronce de San Pedro, obra de Arnolfo di Cambio son algunos de los tesoros que podemos contemplar. La plaza de San Pedro, frontera con el Italia, destaca por su columnata (obra de Bernini), y es el lugar donde el Papa toma contacto con los creyentes que por miles se desplazan a la ciudad de Pedro.

El Vaticano.
Un lugar poco conocido pero realmente recomendable es la Necrópolis Vaticana. Fue utilizada hasta el siglo II y dada la especial situación de la zona y los espacios reducidos sólo se permiten un número limitado de visitantes. La visita, autorizada cuando es posible y según disponibilidad, con guías especializados, tiene una duración aproximada de una hora y media. Merece la pena. Todo un viaje por la historia de la cristiandad.
Los Museos Vaticanos ofrecen una gran variedad de colecciones que incluyen antiguas piezas de arte griegas y romanas; de arte egipcio, etrusco y, naturalmente, las grandes obras maestras del arte del Renacimiento, con los frescos de la Capilla Sixtina y de las llamadas "Estancias de Rafael". La restaurada Capilla Sixtina nos muestra con todo detalle los episodios bíblicos y el Juicio Final de Miguel Ángel, con 400 figuras. Otros célebres frescos de la Capilla datan del siglo XV y son obra entre otros de Botticelli y Perugino.
Museos Vaticanos. Información: tel. +39 06 69884947
Sitio web: www.vatican.va
E-mail: musei@scv.va
Horario: del 7 de enero al 6 de marzo y del 2 de noviembre al 24 de diciembre: 8:45 - 13.45 (entrada hasta las 12:20). Del 8 de marzo al 29 de octubre y del 27 de diciembre al 6 de enero: 8:45 - 16:45 (entrada hasta las 15.20), sábados: 8:45 - 13:45; domingos cerrado.
Cerrado los días 1 y 6 de enero, 11 de febrero, 19 de marzo, el lunes de Pascua, 1 y 20 de mayo, 10 y 29 de junio, 14 y 15 de agosto, 1 de noviembre, 8, 25 y 26 de diciembre y en ocasión de otras fiestas religiosas.
Entrada: 12,00 €; precio reducido: 8,00 €. Gratuita los últimos domingos de cada mes.
A través de la vía de la Conciliación llegamos a Castel
Sant'Angelo, la fortaleza de los papas edificada en la Edad Media. Antiguamente el castillo fue también lugar de ejecuciones, como recuerda la ópera Tosca, cuyo trágico final sucede en esta fortaleza. Recorrer las 58 salas del Museo de Castel Sant'Angelo permite pasearse por sus 1800 años de historia, y sus terrazas ofrecen vistas extraordinarias de la ciudad. Destacamos el puente degli Angeli, con sus famosas estatuas de la escuela de Bernini, que anunciaban a los peregrinos que se dirigían a la tumba de San Pedro que ya estaban llegando a su meta. No lejos de aquí se encuentra el
Trastevere -"al otro lado del Tevere", el Tíber-, uno de los barrios más característicos de la ciudad, lugar ideal para pasear por coloridas callejuelas y plazas, que todavía conservan un carácter auténticamente romano.
Antiguamente el Trastevere fue el primer barrio emplazado en la orilla derecha del río; en él vivían artesanos, pescadores, comerciantes, así como la comunidad de extranjeros dedicados a actividades portuarias. También era conocido por sus espléndidas villas y sus vastos jardines, los más importantes de los cuales fueron los de Julio César, donde parece ser que se hospedó Cleopatra; a su muerte, Julio César los dejó en testamento al pueblo romano. En la época medieval, el barrio adquirió su especial carácter, que conserva todavía en sus calles estrechas y sus plazoletas.
Castel Sant'Angelo. Información: tel. +39 06 39080730.
Horarios de visita: Todos los días: 9:00 - 20.00 (la taquilla vende billetes hasta las 7:00). Lunes cerrado.
Es muy recomendable visitar la antigua basílica de Santa Maria in Trastevere, con sus mosaicos (siglo XIII) de Pietro Cavallini, y de Santa Cecilia, con la estatua de la patrona de la música, obra de Stefano Maderno. Para revivir también en el Trastevere los fastos del Renacimiento romano es aconsejable visitar la Farnesina, la villa suburbana del rico banquero Agostino Chigi, donde se conservan frescos de Rafael, Baldassare Peruzzi y Sebastiano del Piombo.
El Trastevere ofrece una gran variedad de restaurantes y locales donde pasar una alegre velada.
Las excavaciones de Ostia, son una ocasión ideal para completar la perspectiva de la ciudad antigua y conocer los aspectos de su vida cotidiana. Fundada alrededor del siglo IV a. C. como base de defensa y parada entre la costa y la desembocadura del río Tíber, Ostia se convirtió en el puerto comercial de la Roma antigua. Por aquí llegaban las mercancías destinadas a la capital: cereales, aceite, vino, mármoles de calidad, animales para el circo que provenían de diversos puntos del Mediterráneo y eran transferidos a menudo a embarcaciones más pequeñas que remontaban el Tíber tiradas por bueyes desde las orillas, hasta su destino final, el puerto de Roma.
Podemos imaginar Ostia como una floreciente ciudad de 60.000 habitantes, cuando paseamos por los restos bastante bien conservados del foro, de las termas, de los templos, y los barrios residenciales que es de suponer que albergaban también a muchos extranjeros. Es aconsejable visitar el teatro, en uso todavía actualmente, y la plazoleta de las Corporaciones, una estructura dotada con 60 o 70 oficinas de representación de las diversas categorías de artesanos y comerciantes que desempeñaban sus tareas en este mismo lugar.
La vida de la ciudad de Ostia no fue interrumpida bruscamente como sucedió con Pompeya; su declive coincidió con el de Roma, pero esta circunstancia fue agravada porque gradualmente el puerto fue obstruyéndose por la arena que traían las corrientes y por los aluviones que fueron desviando el curso del Tíber, lo que trajo además la malaria.
La visita es muy agradable gracias al magnífico escenario natural de la zona, elemento fundamental para comprender el hechizo romántico que las ruinas ejercieron en sus visitantes del siglo XIX. Para llegar a las excavaciones de Ostia Antica puede tomarse también el tren que va a la playa de Ostia (Ostia lido), con salida en Porta San Paolo (parada Ostia Antica) o con los Battelli di Roma.
Excavaciones de Ostia
Ostia Antica, viale dei Romagnoli, 717
tel. +39 06 56358099
Sitio web: www.itnw.roma.it/ostia/scavin
Horario: invierno 8.30 - 16:00, verano 9:00 - 18:00; lunes cerrado.
Entrada: 4,00 €.
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