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Sus pueblos invitan al paseo tranquilo y a observar las labores de los hombres y mujeres del mar. Es una tierra de misterio, de leyendas y de mitos. Su belleza paisajística e interés cultural la convierten en una zona única y de especial encanto para el visitante.
La forma de vida de los habitantes de la Costa da Morte está íntimamente
ligada al mar. Su economía se basa en la pesca y el marisqueo. Una de las imágenes más representativas de esta zona es el trabajo de los "percebeiros", saltando de roca en roca y esquivando los embates del mar.
Como no podía ser de otra forma, la gastronomía de estos lugares saca partido de la gran calidad y variedad de sus pescados y mariscos.

La Costa da morte.
Vamos a recorrer cuatro pueblos que se
encuentran en la costa de la muerte, en un viaje irrepetible:
Laxe, Camelle, el Cabo Vilán, Camariñas y Ponte de Porto.
Villa Marinera de Laxe
La villa marinera de Laxe es un buen ejemplo de que la Costa da Morte no se reduce a acantilados rocosos y promontorios agrestes. También tiene
bellos rincones en los que disfrutar tranquilamente de la brisa marina y el rumor de las olas. Uno de ellos es la playa de Laxe, que se extiende alo largo de casi dos kilómetros de longitud.
De paseo por las calles de Laxe nos fijaremos en la Casa do Arco, una construcción que comunica dos edificios. En ella se pueden distinguir los escudos de Galicia, los Moscoso y varias inscripciones de los siglos XV y XVI.

Iglesia Parroquial de Santiago de Traba, en Laxe.
En el patrimonio artístico de este municipio también destaca la iglesia parroquial de Santiago de Traba. Fue construida entre los siglos XIII y XVIII. Aúna elementos románicos, como la nave rectangular y la ventana del muro posterior, y barrocos, como el retablo del altar mayor y la fachada. En esta última se pueden ver figuras de Santiago y la Virgen. En los laterales se representa a San Pedro, San Francisco, Adán y Eva.
A pocos metros del núcleo de población, sobre un monte de suaves formas, se asienta la Ermita de Santa Rosa de Lima, donde se celebra una afamada romería cada 30 de agosto.
Camelle
Este pueblo marinero se localiza en un tramo de costa especialmente agreste. En todos sus siglos de historia, Camelle, posible base vikinga durante la Edad Media, ha visto más naufragios que cualquier otra población de la Costa da Morte. Por esta razón, las calles de Camelle eran escenario habitual de las gestiones de los empleados de las compañías de seguros, los funcionarios de aduanas y los representantes diplomáticos.
Cerca del puerto encontraremos la así llamada Casa-Museo de
Mann. Se trata de un conjunto de esculturas y pinturas al aire libre, realizadas durante años por el alemán Manfred, un personaje que ya forma parte de la memoria de la villa de Camelle y, por extensión, de toda la Costa da Morte. Para su creación se emplearon todo tipo de materiales, dando vida a extrañas formas y volúmenes.

y Escultura Museo del Alemán, en Camelle.
De Camelle a Cabo Vilán
El tramo que une Camelle con el Cabo Vilán nos muestra claramente los motivos por los que los barcos de todo el mundo temían, y todavía lo hacen, acercarse a estas costas. Las olas, verdaderas montañas de agua durante los temporales, golpean con fiereza los rocosos acantilados, mientras que las nieblas y los vientos fortísimos, tan habituales en esta zona, no son sino dificultades añadidas. Pero cuando el tiempo mejora y la visibilidad es buena, se revela un paisaje de incomparable belleza. Desde el verde de los campos pegados al mar, la vista se pierde en la inmensidad del océano, hasta la línea en la que se funden agua y cielo.
El entorno del Cabo Vilán fue declarado Sitio Natural de Interés Nacional
en 1933. Es imprescindible tener en cuenta que para llegar a él transitaremos por una pista no asfaltada. Lo más conveniente es disponer de una vehículo apropiado (un todo-terreno es lo ideal).
Cuenta la leyenda que los hundimientos de barcos no siempre eran causados por los temporales. A nuestros días ha llegado la memoria de los "raqueiros", auténticos piratas de tierra, dispuestos a todo tipo de malas artes para conseguir que los barcos se estrellasen contra las rocas. Uno de sus recursos habituales era atar antorchas a los cuernos del ganado. Los navegantes no podían evitar ser confundidos por estos traicioneros faros y acababan llevando sus barcos al peor de los destinos posibles. Una vez que el naufragio se había consumado, los "raqueiros" se hacían con la carga perdida.

Faro Cabo Vilán.
Pero recordemos que no son más que leyendas. Frente a estas historias, frecuentes en el folclore popular de las regiones atlánticas (Bretaña, Gales, Cornualles, Irlanda, etc.), pero no documentadas, las gentes de esta comarca han dado numerosas pruebas de valor y solidaridad para auxiliar a los barcos en dificultades. En la Iglesia del Espíritu Santo de Camelle se guarda la campana del City of Agra, hundido en 1897 con 61 personas a bordo, de las que 32 pudieron salvarse gracias a la ayuda de los vecinos.
El primitivo faro de fuego de Cabo Vilán, vigía de este difícil paso marítimo, dejó su lugar en 1896 a una instalación eléctrica de 40 millas de alcance. Fue la primera en funcionar en todo el litoral español. En sus inmediaciones suele asentarse una importante colonia de aves marinas. Además, este entorno cuenta con especies botánicas únicas en toda la costa atlántica europea.
En el camino entre Camelle y el Cabo Vilán, a la altura del Cabo Tosto, encontramos el Cementerio de los Ingleses. Fue consagrado para acoger los cuerpos de las víctimas del naufragio del buque escuela inglés Serpent, hundido en 1880. Sólo tres de sus 176 tripulantes salvaron la vida.
Otro de los puntos de interés de este recorrido es el "Foxo do
Lobo", una construcción ideada para cazar a ese temido animal.
Camariñas
Esta localidad, situada en la entrada de la ría del mismo nombre, es considerada un remanso de calma en la amenazante costa que la rodea. Disfruta de la protección de la Punta da Barca y del Cabo Vilán. El núcleo de población conserva numerosas casas tradicionales y en sus recogidas calles se respira el ambiente de los antiguos pueblos marineros.
A Camariñas se la conoce hoy en día como la cuna de un reconocido
encaje de bolillos, realizado de forma magistral por las mujeres del lugar. Algunas fuentes señalan que fue una viajera italiana quien introdujo en estas tierras el oficio de "palilleira", mientras otros indicios señalan a los Países Bajos como origen de este arte. Sea como sea, lo cierto es que quien llegue a esta localidad hará bien en no perderse el espectáculo de estas manos hábiles, cruzando hilos con destreza y cariño para dar vida a delicadas piezas.
En el Museo do Encaixe pueden verse muestras de Camariñas y de otros lugares del mundo, algunas con siglos de antigüedad, así como los utensilios empleados en su elaboración. Durante los días de Semana Santa se celebra la "Festa do Encaixe", a la que acuden artesanas de diversos países. Entre sus actividades se incluyen las exhibiciones, la venta y los concursos. En resumen, Camariñas ha sabido respetar la tradición de un arte ancestral, revitalizándolo de cara al futuro.

"Palileira" en Camariñas.
Ponte do Porto
Esta localidad se encuentra en el último tramo del río Grande, poco antes de que se funda con las aguas saladas de la ría de Camariñas. Debe su nombre al puente sobre el río y a su pequeño puerto. Antaño servía para embarcar la madera que producían los bosques de la comarca, pero hoy sólo da cobijo a algunas embarcaciones de recreo.
Cruzando el puente llegamos al conjunto monumental de las Torres de
Cereixo, importante ejemplo de la arquitectura militar gallega. Fueron levantadas en el siglo XVII, como símbolo de los poderes nobiliarios que ejercieron jurisdicción en estas tierras. Sobre el arco de entrada, distinguiremos los escudos de los Montenegro (una "M" fácilmente identificable), los Bermúdez (casillas o escaques), los Castro de Lemos (seis formas circulares o roeles), los Soutomaior (bandas horizontales), los Mendoza (aspas y la imagen del Ave María), los Figueroa (hojas de higuera) y los Andrade (dos cabezas de dragón). En el muro lateral vemos los emblemas de los Moscoso (una cabeza de lobo), los Carantoña (unas manos), los Caamaño (un pino) y los Guisamonde (una torre).

Puente sobre el río Grande, en Ponte
do Porto.
Al lado de la fortaleza se encuentra la iglesia de Santiago de
Cereixo, construida en el siglo XII. En ella se puede ver una interesante imagen del traslado en barca de Santiago Apóstol. Se trata de un motivo repetido en otras muchas iglesias gallegas, pero Cereixo tiene el honor de ser la primera representación conocida.
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