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 AÑO VI. NÚMERO XI. MARZO 2008.    

El mito del cerdo en Guijuelo.

Guijuelo pertenece a la provincia de Salamanca y dista de la capital unos 48 kilómetros en dirección hacia el sur de España. Los primeros vestigios de este precioso pueblo salmantino se remontan al siglo IV antes de Cristo, un asentamiento de vetones en la parte más alta del Lomo, como prueban dos fuentes y altar para sacrificios, hoy en día visitables. Así pues, el origen de la villa (cuyo nombre primitivo fue Hijuelo) se localiza en lo alto de esta loma que domina la comarca, limitando al este con el río Tormes y al oeste con el Monte de Tonda; al sur se encuentra Béjar y la sierra de Gredos.

Juan G. Martínez. Gulliveria. Marzo 2008.

 

 

Tras la conquista romana el pueblo se trasladó al valle de Santa María, buscando agua para el ganado y la agricultura. Poco afectada por la presencia del Islam, tuvo mucha importancia en las luchas fronterizas entre Castilla y León, en los tiempos de Fernando II, rey de León. Son de esta época las Murallas de Salavatierra y Monleón. Poco protegida por enclaves naturales (el núcleo urbano se encontraba en un páramo) fue bastante insegura durante muchos años, lo que hizo que tuviera que ser repoblada constantemente; censos de los siglos XVI y XVII dan a la ciudad entre 125 y 85 habitantes. Así Alfonso IX, primero, y Fernando III el Santo, después, intentaron revitalizar esta zona.

En la guerra de la independencia contra los franceses, a comienzos del siglo XIX, tiene lugar la batalla de Arapiles, muy cerca de Guijuelo, donde mueren gran parte de los habitantes de la ciudad. Una tragedia que marcó a la ciudad, casi hasta su fin. En el siglo XX, más concretamente en 1909, Guijuelo recibe la categoría de de Villa, y el fenómeno de la emigración siguió siendo una constante, aunque la industria ganadera comenzó a atraer trabajadores, en su mayoría extranjeros. 


El río Tormes a su paso por Guijuelo.

La historia de Guijuelo es, por tanto, un sinfín de luchas comarcales, emigraciones y dificultades económicas, hasta la actualidad, en la que la industria porcina (gracias la frondosidad de sus bastos campos de encinas y robles y, sobre todo, a los vientos, a veces molestos, que permiten el respiro a los jamones, dotándoles de de una de sus singularidades endémicas) ha dotado a la comarca de gran interés turístico y económico. Pero Guijuelo es mucho más, como vamos a ver.

Un paseo por la ciudad puede comenzar en uno de los puntos más emblemáticos. El Torreón, ábside de una iglesia ojival, que data de 1450 aproximadamente. Símbolo de la ciudad, el escudo lo recuerda aunque el paso del tiempo lo castiga sin remedio.


El Torréon, emblema de la ciudad.

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción se construyó y reconstruyó hasta tres veces, desde 1575 hasta 1953, año en la que fue derribada para construir la actual Iglesia Nueva. La plaza de toros es motivo de orgullo para los vecinos de Guijuelo, pues fue construida por una sociedad de vecinos La Recreativa, allá por 1909. Los mejores diestros del país han toreado en esta plaza, con capacidad para cuatro mil personas.


Procesión de la Patrona.

La Plaza del Reloj se sitúa en el edificio donde se encontraba el café Mercantil, corazón de la ciudad en el siglo pasado, el Casino y el Teatro Gabriel y Galán, hoy sede del Ayuntamiento. La Casa Consistorial estuvo en la plaza Mayor hasta 1909 cuando se inauguró el edificio del reloj y se trasladaron las dependencias a este precioso lugar. Hoy, ocupa las dos partes del edificio del reloj entre las calles Filiberto Villalobos y Gabriel y Galán. 

Hablar de Guijuelo, es hablar, como no, de gastronomía y más concretamente de los productos relacionados con el cerdo y el conocido “hornazo” hecho a base de harina, aceite, huevos, relleno de chorizo, jamón, y lomo. La Denominación de Origen Jamón de Guijuelo, conocida mundialmente, se encarga de mantener una tradición con más de un siglo de historia que ha convertido a esta comarca en una de las zonas chacineras más importantes de España. 

En los primeros años de la industria chacinera, a comienzos del siglo XX, las matanzas se hacían los viernes con el objetivo de vender las piezas en el mercado del sábado.


Plaza Mayor, con el Mercado.

Los cerdos se sacrificaban en las calles, a las puertas de cada casa. El churrascado (quitar el pelo del cerdo) se realizaba con paja de centeno para obtener los famosos torreznos. En las mismas puertas de las casas eran descuartizados, tras abrirles en canal y extraerles las vísceras. Una ceremonia en la que participaba toda la familia. El tocino se vendía fresco o en sal, los lomos, las paletillas y el magro, embuchados; el rabo, las orejas y las patas delanteras se vendían pelados. Morcillas de arroz o calabaza se hacían con la sangre, mientas que las costillas y el espinazo se vendían también frescas o en sal. Ya se sabe que del cerdo se aprovecha todo. El jamón se salaba y se vendía después de varios meses de secado, con ese aroma especial que dan los vientos que corren por la zona.


Los famosos jamones de Guijuelo.

Mucho han cambiado los tiempos desde entonces. La construcción del matadero municipal, dotó al proceso de elaboración de la higiene necesaria y la utilización de maquinaria adecuada para la producción de productos ibéricos. 

El precinto de color rojo confirma que las piezas cumplen los requisitos del Consejo y que proceden de cerdos ibéricos engordados con bellotas. Si añadimos la vitola de reserva, en la que se indica la añada a la que pertenecen los perniles y que incluye la numeración de la pieza, estamos ante un jamón de Guijuelo. El jamón tiene unas características que lo hacen único: el veteado uniforme con pequeñas pintas blancas, el color entre rojo púrpura y rosa pálido de la carne. Su sabor es dulce y muy aromático, siendo el tocino brillante y dorado, la pezuña negra, de caña estrecha y larga. Un placer para los amantes de este manjar tan español que cada vez gana más adeptos en el extranjero.

      
Jornadas de la Matanza en 2008, con el alma mater, Jesús Merino, todo un caballero.

El jamón tiene su propia fiesta, el Día del Jamón de Guijuelo, a la que acuden muchos turistas en el mes de julio. Es buen momento para conocer Guijuelo y sus gentes, pero también durante las fiestas de la Asunción, del 14 al 19 de Agosto, o en carnaval, famoso en toda la provincia. Cualquier sábado, el mercado de ganado se celebra en la dehesa boyal del Plantío y acoge a comerciantes de la comarca y a curiosos que se imaginan ante un buen plato de jamón en la mesa. 

Ya lo dijo en una ocasión el genial escritor Gonzalo Torrente Ballester. “Hará de esto 40 años, quizá 50: el médico me dijo entonces que no me convenía nada comer carne, pero que exceptuaba el jamón, al cual no le puso límites…He decidido, pues, que la única carne que no me hace daño es el jamón, ya sea el salado de mi tierra, ya sea este dulce que se toma por aquí, por Guijuelo…”. 

Cuánta razón tenía Don Gonzalo, cuánta razón.

Cómo llegar
Guijuelo se encuentra a 48 kilómetros de Salamanca, dirección sur, en la carretera N-630 de Salamanca a Cáceres y Sevilla.  

Las mejores ofertas
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Dónde alojarse
Hotel Torres
Dirección: San Marcos, 3
Tel: 923581451

Hotel Entredos
Dirección: Encina, 26-28
Tel: 923158099

Dónde comer
Restaurante Barbacoa La Amistad
Dirección: Teso de la Feria, 8
Teléfono: 923580802

Restaurante Casa Manolo
Dirección: Gabriel y Galán, 5
Teléfono: 923581476

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