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Limitado este municipio por los de Alfoz de Lloredo, Reocín, Torrelavega, Polanco,
Suances y el mar Cantábrico desde la playa de Santa Justa a Puerto Calderón, tiene como
capital a la villa que lo fue de las Asturias de Santillana.
Pueblo que, según frase ya conocida del filósofo francés Paul Sartre,
es "el más bello de los pueblos de España". Santillana del Mar es conocida
como "la villa de las tres mentiras", pues ni es "santa", ni
"llana", ni tiene "mar". Es la capital de un municipio de 4.000
habitantes dedicados en su mayoría a la actividad agropecuaria y, sobre todo, al turismo.
Cuando hacemos referencia a Santillana del Mar, en
seguida debemos asociarla a una de las referencias del arte en España: las
Cuevas de Altamira. Calificada como la "capilla sixtina" del arte rupestre, esta cueva
contiene probablemente las pinturas prehistóricas más famosas del mundo. El
descubrimiento de Altamira se produjo a finales del siglo XIX y provocó una gran
polémica al principio y una posterior conmoción entre toda la comunidad científica de
la época, pues eran claramente reacios en un principio a aceptar la antigüedad real de
sus pinturas (14.000 años).
La cueva fue hallada por casualidad en 1868 por Modesto Cubillas, a
través de quien llegó al conocimiento de su primer gran impulsor: Marcelino Sanz de
Sautuola. La parte más famosa de la cueva, conocida como la "sala de los
polícromos", no fue descubierta sin embargo hasta 1879, en el transcurso de una
visita en la que Sanz de Sautuola iba acompañado por su hija María.

Dos de las pinturas más representativas de
Altamira.
Durante el siglo XX, la gran afluencia de visitantes a la cueva comenzó
a inquietar a los científicos ante un posible deterioro de las pinturas. La cueva sufía
en demasía con la presencia de tantas personas interesadas en el arte rupestre. El cierre
de Altamira se llevó a cabo en 1979. Primero totalmente y más tarder controlado a fin de
preservar su valioso contenido. En la actualidad, el acceso a la cueva se encuentra muy
restringido, por lo que el Gobierno de Cantabria ha decidido construir una réplica y un
museo para facilitar su conocimiento por el gran público. Es realmente fascinante poder
visitar esta réplica, por lo que lo recomendamos. Van a quedar totalmente sorprendidos
por la capacidad del hombre para generar arte en los albores de la humanidad.
Los dibujos, que se remontan a unos 14.000 años, se pueden ver sobre todo en los techos de las cuevas, y representan bisontes,
ciervos, jabalíes, caballos... Están realizadas con pinturas ocres naturales de rojo
color sangre y contorneadas en negro. La longitud total de la cueva que es de unos 270
metros y de trazado irregular, consta de un vestíbulo y una galería, pero la sala
lateral que contiene las mejores pinturas está a solo 30 metros de la entrada y sus
dimensiones son 18 m. de largo, 9 de ancho y de 1,1 a 2,65 m. de altura. En ella se
ofrecen en paredes y techo representaciones de caballos y bisontes, una cierva, un
jabalí, en rojo, en ocre y en negro. En el resto de galerías existen otros grabados y
pinturas aunque en menor proporción. Consisten principalmente en figuras de animales,
pintadas en negro o grabadas, y líneas y signos diversos (tectiformes).
La mayoría de las representaciones de arte
rupestre cubren el techo del gran salón próximo a la entrada. Allí se han reconocido
múltiples figuras, la mayoría de ellas policromadas, predominando las reproducciones de
bisontes en diversas actitudes, que se intentó expresar con mayor relieve ajustándolas a
las protuberancias de la roca. Merecen destacarse además dos jabalíes, una gran cierva
de 2,12 m de longitud, varias manos y ocho antropomorfos grabados. Los colores más usados
fueron el negro, el rojo, el amarillo, el pardo y algún tono violáceo.
El conjunto de 70 grabados incisos sobre roca
y casi 100 figuras pintadas impresiona por el vivo realismo de bisontes, ciervos,
jabalíes y caballos allí representados, pero lo que da más valor al arte rupestre de la
cueva de Altamira es el carácter excepcional de su policromía. Las pinturas de Altamira
se pueden considerar como el logro más avanzado, culturalmente hablando, que se tiene de
la época paleolítica.

Plaza de Ramón Pelayo.
Pero Santillana del Mar es mucho más que las Cuevas de Altamira.
Santillana del Mar es sede de una intensa actividad cultural, que se desarrolla durante
todo el año en sus diferentes salas de exposiciones y museos. Cuenta con una serie de
edificaciones medievales del Románico de increíble belleza. Visita obligada son las
torres de Merino y Don Borja (hoy sede de la Fundación Santillana). Estas figuran entre
las construcciones civiles más antiguas de una localidad empedrada que es imprescindible
recorrer a pie para poder admirar la belleza de sus calles y edificaciones
medievales, talleres artesanos, ...

Torre de Don Borja.
Paseando por la villa veremos de espléndidos edificios como las casas
del Águila y la Parra (donde el Gobierno Regional ha instalado una sala de exposiciones),
el palacio y la torre de Velarde, la casa de Leonor de la Vega, los palacios de Barreda,
Tagle y Villa.
A mencionar también el Monasterio de Santa Juliana, que data del siglo
IX. Este monasterio daría paso a la prestigiosa colegiata de Santa Juliana en el siglo
XII, el primero y más importante de los exponentes del arte románico en Cantabria. En
torno a la colegiata y su bello claustro, de finales del siglo XII-principios del XIII, se
desarrolló todo un núcleo de población que vivió épocas de gran esplendor económico,
como evidencia la riqueza de las numerosas casonas y palacios que conforman esta villa de
Santillana del Mar.

Claustro de la Colegiata.
Pero no sólo hay arquitectura en Santillana, la
naturaleza ha sido
también generosa con este municipio, que disfruta de una magnífica costa que invita a la
pesca y de las tranquilas playas de Santa Juliana y Ubiarco. En las inmediaciones de la
capital nos encontramos además con un bonito parque zoológico que merece la pena
visitar.
Santillana de Mar es en definitiva, por su historia y riqueza
natural,
uno de los puntos más atractivos de Cantabria y uno de sus principales focos de atención
turística.
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