La comarca cordobesa de Los Pedroches es una ancha franja territorial de 3.500 kilómetros cuadrados con orientación noroeste-sureste. Constituye una de las tres unidades en que se divide la Sierra Morena cordobesa, y se conoce como batolito de los Pedroches.
En realidad, se trata de una penillanura de altitudes comprendidas entre los 500 y los 800 metros, surcada por suaves lomas y ligeramente inclinada hacia el oeste, cuya zona central marca la división entre las cuencas del Guadiana y del Guadalquivir.
Reinan en el paisaje las dehesas de encinar bien conservadas, espléndidas en la mitad oriental. Por el sureste, la penillanura da paso a una Sierra Morena de paisajes más abruptos, con pintorescos valles fluviales y montes boscosos de aprovechamiento cinegético. El Guadamatilla y los fronterizos Guadalmez y Yegua, principales ríos, conservan en sus orillas algunos buenos tramos de bosque en galería, refugio de una variada avifauna.
Ya los árabes llamaron a esta comarca natural Fash al-Ballut o tierra de las
bellotas, haciendo así referencia a la abundancia de encinas, sustento hoy de una rica cabaña de ganado porcino, vacuno y ovino, que tiene sus principales focos de explotación en Villanueva de Córdoba y Pozoblanco.
La concentración de servicios comarcales, favorecida por su estratégico emplazamiento central, y el dinamismo de su industria agroganadera -representada principalmente por la cooperativa Covap-, hacen hoy de
Pozoblanco la capital administrativa y económica de Los Pedroches.
Abandonadas por falta de rentabilidad antiguas minas diseminadas por el territorio, las cabañas porcina y vacuna de vocación lechera -sometida a los reajustes impuestos por la CEE- constituyen los principales recursos económicos de la comarca, complementados por cultivos agrícolas marginales cerealistas y olivareros.
Vamos a pincelar los preciosos pueblos de esta encantadora
mancomunidad.
Crucificado por dos carreteras que turban el sosiego encontramos Alcaracejos, puerta natural del Valle de los Pedroches.
Añora, noria antigua en sus raíces, ostenta orgullosa el viejo granito en los templos y en sus fachadas.
Belalcázar destaca por su castillo gótico de los Sotomayor, un pétreo centinela que guarda la puerta noroeste de la provincia.

El Castillo de los Sotomayor, impresionante, en Belalcázar.
Cardeña está rodeada por dehesas de encinas, sierras y por el río Yeguas. Se pueden ver los últimos míticos lobos y linces.
Conquista se encuentra al borde del antiguo Camino de la Plata y rica en vegetación, acuna las blancas casas, con su Parroquia de Santa Ana.

La Parroquia de Santa Ana, en Conquista.
Dos Torres destaca por sus numerosas ermitas, entre ellas la de
Loreto, mientras que Fuente la Lancha se aferra al sueño de las tradiciones mientras reza a Santa Catalina y a la Virgen de Guía, forastera de paso.
El Guijo defiende su preciada y acogedora soledad, mientras nos
sorprende con el santuario de la Virgen de las Cruces.
Hinojosa del Duque es la heredera de la legendaria Finojosa cuya fermosa vaquera cantó el Marqués de Santillana.
La vigilante torre renacentista del Salvador proclama, una vez más, el triunfo del granito en el paisaje urbano.
Estamos en Pedroche.

Pedroche, con su torre e Hinojosa del Duque.
El tesón de sus habitantes y el céntrico emplazamiento, han convertido a
Pozoblanco en la moderna capital de Los Pedroches. Santa
Eufemian se adivina vigilado por la escarpada fortaleza medieval de Miramontes, es el pueblo más septentrional de Andalucía.
Torrecampo es Torre y campo, fortaleza defensiva y tierra de labor, armas y arados, guerra y paz.
Villanueva de Córdoba muestra orgullosa los espléndidos encinares adehesados son un paisaje de lujo que alimenta, además, a una rica cabaña ganadera.
La ermita de la Virgen de Guía es centro devocional de la comarca, y de este bello
pueblo, Villanueva del Duque.
Villaralto, pequeña villa sobre lugar elevado. El campanario-reloj vigila los tejados marcando la vida cotidiana.
Para finalizar, econtramos la delgada torre de rojizo ladrillo de El
Viso, torre que es el eje del casco urbano, de forma estrellada.