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A. Gallardo, gulliveria
A partir de este momento los milagros y apariciones se sucedieron, dando lugar a numerosas historias y leyendas, como la que cuenta que Ramiro I venció a las tropas de Abderramán II en la batalla de Clavijo ayudado por un soldado sobre un caballo blanco que luchaba a su lado y que resultó ser el Apóstol, de ahí el mito que lo convirtió en patrón de la Reconquista y más tarde en patrón de España. Estas leyendas llegaron a toda la Europa cristina a partir sobre todo del siglo XI y peregrinos de toda condición (príncipes, militares, pobres y hasta reyes) viajaron al lugar desde distintos puntos de la cristiandad (trazando así el Camino de Santiago). En los s. XII y XIII, ya creada la la primera guía del peregrino el Códice Calixtino, la ciudad alcanza su máximo esplendor. El Papa Calixto II concedió a la Iglesia Compostelana el "Jubileo Pleno de del Año Santo" y Alejandro III lo declaró perpetuo, convirtiendose Santiago de Compostela en Ciudad Santa junto a Jerusalén y Roma. El Año Santo se celebra cada vez que la festividad del Apóstol, el 25 de Julio, cae en Domingo. 1999 fue el último Año Santo Compostelano. Recorriendo la hermosa ciudad de Santiago podemos darnos cuenta de la importancia que tuvo en épocas pasadas y sobre todo podremos admirar las monumentales obras de arte como las que relatamos a continuación. Si nos dirigimos a la Plaza del Obradoiro, de una belleza excepcional, nos encontraremos en es el corazón de la ciudad de Santiago y desde donde estableceremos el punto de partida para nuestra visita. Nos encontramos con monumentos de un muy variado estilo: La Catedral. Comenzamos la visita en la Capilla del Salvador, de influencia prerománica destacada en su planta rectangular al exterior. Si bien la construcción la comenzó en 1075 Alfonso VII como ya hemos contado, su segunda etapa de construcción comienza tras el matrimonio de Doña Urraca con Raimundo de Borgoña, lo que imprimiría al templo un clara influencia del románico francés desembocando en un estilo propio; el románico compostelano. De esta época es la fachada del Obradoiro, aunque posteriormente, respetando su estructura románica se le añadieron los elementos barrocos decorativos que hoy se aprecian sobre todo en La Torre de las Campanas y la Torre de la Carraca. A excepción de los Años Jubilares, en que el acceso principal se realiza por la Puerta Santa, el Obradoiro es la entrada más característica de la Catedral, a la que se accede a través de una escalinata del siglo XVII. Por la Puerta del Obradoiro se entra a la llamada Catedral Vieja, que es en realidad la Cripta, Iglesia románica con planta de cruz latina que introdujo en su construcción la primeras bóvedas de crucería que hasta entonces hubo en España, el Tesoro y las Reliquias, el Claustro, las salas de Arqueología, ricas colecciones de tapices, la sala Capitular, la Biblioteca y el Archivo. En la Biblioteca se guarda cuando no es utilizado el célebre Botafumeiro, el mayor incensario del mundo. En las grandea solemnidades litúrgicas ahuma el recinto catedraliciao en un increible vuelo dirigido por los expertos tiraboleiros. El Archivo, por su parte, conserva preciado códices, como el Códice Calixtino, primera guía para los peregrinos. El Pórtico de la Gloria, realizado por el Maestro Mateo a finales del siglo XII, constituye un conjunto escultórico románico tan excepcional que se le ha considerado "el más acabado monumento iconográfico medieval". El ritual del peregrino obliga, primero, a posar la mano en el parteluz, sobre la misma huella que millones de manos han labrado en la piedra y , después, a dar tres croques o golpes en la frente en la figura del Maestro Mateo, o Santo dos Croques, situada del otro lado del parteluz. El Sepulcro del Apóstol Santiago guarda en la cripta situada bajo el Altar Mayor, los restos de Santiago. En la parte superior, un pasillo atraviesa transversalmente la girola y permite abrazar al Santo Apóstol. Por el lado sur del crucero se puede salir a través de la más antigua de las fachadas de la Catedral, la Porta de Praterías (Puerta de Platerías). Labrada con un excepcional conjunto iconográfico es única puerta románica que se conserva y nos coduce a la plaza del mismo nombre. La plaza que tiene en su centro una fuente de estilizada línea conocida como la Fuente de los Caballos. Frente a la fuente de las Platerías se levantó la Casa del Cabildo , de estilo barroco, que con poco más de tres metros de fondo tiene una función meramente escenográfica, cerrar uno de los lados de la bella plaza. El Palacio de Rajoy (Pazo de Raxoi), es la más moderna de las construcciones del Obradoiro (finales del siglo XVIII). Este enorme y elegante edificio neoclásico frente a la Catedral, fue edificado por mandato del arzobispo Bartolomé de Raxoi y Losada y destaca en su frontón central una minuciosa descripción de la batalla de Clavijo y sobre ésta una gran escultura de Santiago. Creado originalmente para seminario de confesores, da aún mayor grandiosidad a la plaza. Actualmente es sede compartida del Ayuntamiento de Santiago y de la Presidencia de la Xunta de Galicia. El Palacio de Gelmírez (Pazo de Xelmírez) es uno de los más brillantes ejemplos del románico civil en España. Fue construido tras las revueltas que arruinaron el antiguo palacio arzobispal entre los siglos XII y XIII. Destacan sus bóvedas de crucería que cubren un amplísimo espacio sin más soporte central que el del Arco de Palacio. La sobriedad de sus exteriores puede hacer ignorar injustamente un interior de espléndidas piezas románicas, como las bóvedas del refectorio, decoradas con escenas de un festín medieval. En el lateral norte de la Plaza del Obradoiro nos encontramos con El Hostal del os Reyes Católicos, fundado por los Reyes Católicos en 1492 como hospital real y hospedería de peregrinos, constituye una brillante combinación de estilo plateresco y renacentista. Hoy es Parador de Turismo y uno de los hoteles más lujosos de Galicia. Exhibe una rica y variada decoración plateresca en su portada y son notables sus cuatro patios interiores. Sin salir de la plaza, desde la terraza exterior del Hostal, se puede contemplar, a la vez que la típica Rúa das Hortas, la Iglesia de San Fructuoso, templo barroco del siglo XVIII en cuya cornisa llaman la atención cuatro esculturas que representan la Prudencia, la Justicia, la Fortaleza y la Templanza. También desde la plaza del Obradoiro vemos El Colegio de San Jerónimo fue fundado por Alfonso III de Fonseca en el s. XV. Tiene una hermosa portada que procede de un viejo hospital,de estilo románico, que aun pervivía en Galicia en este siglo (románico tardío). Alberga el Rectorado de la Universidad. El Colegio de Fonseca junto a la pequeña plaza del mismo nombre, a espaldas del Colegio de San Jerónimo, fue fundado también por Alfonso III de Fonseca para estudios de Teología. La portada es renacentista con columnas jónicas, en la Sala de Grados hay un admirable artesonado mudéjar y su bellísimo patio combina de forma brillante diversos estilos artísticos. Este edificio aloja la Biblioteca de la Universidad y el valiosísimo manuscrito mozárabe de Fernando I, Libro de Horas, del s. XI. Destaca su portada renacentista y su claustro, excenario de exposiciones. Fue además sede del Seminario de Estudios Gallegos y del primer Parlamento democrático de la autonomía gallega. La Torre del Reloj o Berenguela levanta sus más de setenta metros de altura mirando simultáneamente hacia la Plaza de Platerías y hacia la Plaza de la Quintana. Sobre una base gótica, Domingo de Andrade realizó en pleno barroco su obra cumbre tallando profusamente sus paredes. En lo alto, la torre cobija la campana de Berenguela, que marca el discurrir del tiempo Compostela con su tañido denso y potente, y la linterna que guiaba a los peregrinos, que se enciende en los Años Jubilares y ocasiones señaladas. La Plaza de la Quintana es otro Punto de cita inedudible, es un espectáculo de luces y sombras, de día y de noche. Dividida en dos planos, la parte de abajo se conoce como la Quintana de Mortos y la de arriba como Quintana de Vivos. En ella se sitúa el Pórtico real, lugar de salida de las procesiones litúrgicas, y la célebre Puerta Santa, abierta únicamente los años de jubileo. El frente sur de la plaza lo ocupa la Casa de los Canónigos o Casa da Conga, que destaca por sus monumentales chimeneas y acoge en sus soportales agradables cafeterías. El Monasterio de San Pelayo de Antealtares cierra la Plaza de la Quintana por su lado este y es uno de los más antiguos monasterios de la ciudad. Fue fundado en el s. XI por Alfonso II para custodiar la tumba del Apóstol cuando fue descubierta. Su inmensa fachada tal como actualmente la vemos se debe a los s. XVII y XVIII. Destaca el bello enrejado de sus ventanas, las portadas del s. XVII, su cúpula y el museo de Arte Sacro del monasterio, que exhibe entre sus piezas el ara marmórea del altar del Apóstol. La barroca Casa de la Parra, con sus plantas trepadoras, adornos frutales, gárgolas y chimenea, constituye un bellísimo broche que cierra la plaza de la Quintana. Está situada n la Quintana de Vivos. Siguiendo el contorno de la Catedral, a través del estrecho callejón de la Travesía de la Quintana se accede a la fachada de la Inmaculada o Acibechería (Azabachería). Debe este popular nombre al gremio de los azabacheros que tanta fama dieron a la artesanía compostelana. Aquí se halló la original puerta románica, llamada Puerta del Paraíso, principal entrada de los peregrinos, donde se desprendían de sus ropas a los pies de la Cruz d'os Farrapos, que tomaría su nombre de los harapos que allí dejaran los peregrinos. Hoy ha sido sustituida por la fachada neoclásica de Ventura Rodríguez. El Monasterio de San Martín Pinario, el más monumental de Santiago, procede del oratorio que en el año 912 el obispo Sisnado dedicó a San Martín. En 1102 el obispo Gelmírez consagró la iglesia, llegando a ser un gran centro religioso y su culto llegó a rivalizar con la Catedral. El edificio románico desapareció, al iniciarse en el s. XVI la construcción del actual convento. Su iglesia representa como ninguna el barroco compostelano, resaltando en su interior el Retablo Mayor de exuberante riqueza barroca. Cercano al impresionante muro occidental del Monasterio de San Martín Pinario se encuentra el Convento de San Francisco, que rememora la peregrinación de San Francisco de Asis a Compostela en 1213-1215. Según la leyenda San Francisco recibió una revelación divina por la que se le encargaba que erigiera un monasterio en "Val de Dios", terreno propiedad de San Martín Pinario. El citado monasterio cedió el terreno a cambio de la entrega anual de un cestillo de peces, (solemne ceremonia que perduró hasta fines del s. XVIII, en que los monjes de un monasterio solían entregar el citado tributo a los del otro monasterio). La financiación de tal proyecto debiera de hacerse con un tesoro que encontraría Cotolay en una fuente. Y así sucedió, Cotolay encontró el tesoro levantandose un edificio gótico del que hoy sólo quedan cinco arcos en el patio de la sala capitular. El convento actual y sus dos claustros son del s. XVII y la Iglesia del XVIII. La Estatua de San Francisco frente a la Iglesia fue realizada en conmemoración al séptimo centenario franciscano en 1930. Actualmente el monasterio alberga un interesantísimo Museo de Tierra Santa. Otros puntos que debemos visitar son la Rúa del Villar y la Rúa Nueva. En la Rúa del Villar encontraremos bellísimas palacios como la barroca Casa del Deán, que nos lleva por esta sugestiva calle de soportales al Palacio de Monroy, renacentista y al Palacio de los Marqueses de Bendana, con su fachada neoclásica y portada barroca. Está rematada con un escudo y un atlas que sostiene el mundo, que según cuenta la leyenda, lo dejará caer cuando se cumplan una serie de acontecimientos (no se preocupen, pues es difícil que todo ello ocurra al mismo tiempo). A sus espaldas, pasando por la más estrecha calle de Santiago; la de Entrerúas, llegamos a la Rúa Nueva, donde se alza la torre barroca de la Iglesia de Santa María Salomé, templo románico que conserva su portada del s. XII. Y desde allí llegaremos al Palacio de Ramirans, el de los Condes de Gimonde y la Casa de las Pomas, con sus pilastras de adornos frutales. A continuación llegaremos al Teatro Principal y el Palacio de Mondragón de bellísima sobriedad neoclásica. Calles más comerciales son la Rúa de la Reina y la Rúa del Franco, que junto con la del Villar hasta la Puerta Faxeiras, componen un la mayor concentración de bares, locales, restaurantes y alojamientos de la ciudad. La visita a Santiago debe durar al menos cinco o seis días. Además no sólo vamos a disfrutar del arte y los monumentos. También habrá momento para la gastronomía. La cocina compostelana es sabrosa, variada y rica, con una variada selección de pescados y mariscos. En los numerosos bares y restaurantes podremos degustar la receta estrella; las vieiras, cuya concha (la jacobea o del peregrino) está tan conectada simbólicamente a la ciudad. Igualmente el pulpo a la gallega, las sardinas asadas, el caldo de grelos, la empanada gallega... En cuanto a su repostería resalta la tarta compostelana, de almendras. Entre sus vinos el más popular el Ribeiro; blanco o tinto, de cuerpo joven y ligero, pero otros igualmente deliciosos como Fefiñanes, Betanzos, Rosal, Valdeorras, Ulla y Amandi serán complemento ideal para tan sabrosa cocina. Visitar Santiago nos reconfortará y nos hará acordarnos de ella durante mucho, mucho tiempo. » Home |
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