El patrimonio cultural e histórico de Kvarner es excepcionalmente interesante y rico en atracciones, de modo que ha favorecido el desarrollo de varios aspectos de turismo selecto como, por ejemplo, el turismo sacro, etnológico y cultural. Kvarner disfruta de
multitud de lugares culturales protegidos. Recorriendo sus ciudades, municipios o localidades
encontramos que cada una de ellas tiene algo que ofrecer, siendo el monumento más conocido y destacado la llamada
placa de Baška, un documento en lengua croata grabado sobre piedra con un tipo de escritura transitoria, entre el glagolítico redondeado y el cuadrado, que data del año 1100 d.C.
Todo un símbolo para el pueblo croata.

Kvarner desde las alturas.
Además de los manuscritos y textos referentes a ceremonias eclesiásticas y escenas de la vida cotidiana, los documentos legislativos como los de Vinodol, Vrbnik y Krk también fueron escritos en glagolítico. Son también dignos de mención los numerosos
santuarios marianos, siendo el santuario de Nuestra Señora de
Trsat, situado sobre la ciudad de Rijeka, uno de los más antiguos del mundo, en el cual fue guardada de 1291 a 1294 la sagrada casa de Nazaret.
A continuación, recorremos de norte a sur la bahía, parando en los
lugares más importantes, siempre a nuestro juicio. Siempre
recomendamos un estudio inicial de los sitios que vamos a visitar. En
esta ocasión, esta recomendación cobra gran importancia. Kvarner es
un lugar idílico, lleno de encantos para no perderse. Tantos como el Parque Nacional de Risnjak,
el Parque Natural de Ucka, las Reservas Ornitológicas de las islas de Cres, Krk y Prvic,
la Isla de Košljun, paraíso espiritual y vegetal, Lubenice, Osor, la Torre turca en Perušic
...
La bahía de Kvarner.
Opatija
Famosa y tradicional localidad turística, sorprende por su exuberante vegetación (palmeras y magnolias, símbolo de la ciudad) posible gracias a su clima suave. En ella se pueden realizar maravillosos paseos por la playa y por el bosque, además de disfrutar de infinidad de posibilidades de ocio en la temporada de verano. Opatija está considerada como la
"gran señora" de las estaciones balnearias de Croacia y cuenta con tradición de este tipo de turismo desde el 1844, cuando un visionario
comerciante de trigo construyó el primer hotel de la ciudad – hoy por hoy, conocido como la célebre
villa Angiolina.
Muy pronto Opatija se convirtió en uno de los lugares de veraneo más selectos de la monarquía austrohúngara y en sus libros de huéspedes fueron inscritas numerosas
celebridades entre las que podemos mencionar miembros de la realeza europea, artistas, científicos y políticos. Las
distinguidas villas de Opatija, sus hoteles, espléndidos jardines y parques serán los que
nos dejarán un grato recuerdo de la ciudad.
En los alrededores de Opatija, encontramos el Lungomare, un paseo a orillas del mar de 12 kilómetros de longitud,
que conduce a Volosko, pueblo marinero cerca de Opatija, a Lovran, que mezcla las vidrieras góticas de su iglesia de San Jorge con la nobleza patricia de sus casas señoriales. Uno de los elementos que distingue a la localidad de Lovran es la gran cantidad de laureles que la rodean. La parte histórica de la población y el pintoresco puerto conservan algunos restos
arqueológicos interesantes.

Opatija es un lugar aristocrático.
Rijeka
Metrópolis de la región conocida como Primorje, hoy en día es el centro comercial y marítimo más grande
del Adriático Norte. La encontramos a los pies de la fortificación de Trsat y
allí visitamos el santuario mariano más antiguo de Croacia, con su convento franciscano y la catedral de S. Vid en la cual se encuentra una
singular capilla repleta de obsequios votivos. La ciudad de Rijeka nos
fascinará no sólo por ser un centro del transporte marítimo sino también por sus envidiables
manifestaciones artísticas y culturales y por ser, precisamente aquí, donde se organiza el carnaval más grande de Croacia.
Rijeka es sinónimo de mar y cultura en Croacia.
Lika
Una experiencia completamente diferente nos espera en Lika. Hermosísimas áreas verdes, a sólo unos 10 kilómetros de distancia de la costa, en el interior del país;
por su excepcional valor ecológico y por la gran concentración de parques naturales protegidos, son un verdadero
oasis de paz y tranquilidad y son, cada vez más, visitados durante la temporada de invierno. El parque nacional de Risnjak, en las cercanías de la ciudad de Delnice, el parque natural de Ucka y las numerosas reservas naturales en las que se pueden admirar numerosas especies de plantas y especies de animales en vías de extinción,
están dispersos a lo largo de un hermosísimo sistema montañoso. Y al lado de éstos se encuentra la más encantadora y grandiosa secuencia de 16 lagos escalonados, unos grandes y otros más pequeños, conocida como el
Parque nacional de los lagos de Plitvice. Una verdadera
maravilla.
Lika es el lugar idóneo para los que anhelen una verdadera fusión con la naturaleza. En el pasado,
fue habitada por los Ilirios (por la tribu Japodi) y hoy en día, es una región tranquila, caracterizada por tener una naturaleza intacta en la que todavía los lobos y los osos, como especies en peligro de extinción, encuentran un hogar seguro. Esta misma tierra fue la que vio nacer a uno de los más grandes inventores – al genial
Nikola Tesla, cuyo museo fue inaugurado en Smiljani, su pueblo natal, en ocasión del 150 aniversario de su nacimiento.

Lika, un paraíso para los amantes de la naturaleza.
Islas de Kvarner
Para disfrutar de la paz del desierto marino y de los encantos insulares,
continuamos nuestro viaje zarpando hacia las azules islas de Kvarner: Rab, Krk, Cres y Losinj, bordeadas por las míticas islas de la
leyenda de los Argonautas. Además de disfrutar de escenas épicas de las rocas blanqueadas por el viento, de las incisiones que se sumergen en el azul del mar adriático, de las soleadas ciudadelas con sus encantadoras casas de piedra, de los aromáticos olores de la lavanda, la salvia, el mirto y los pinos y de la irrepetible flora de más de 2700 especies de plantas, estas islas, como un verdadero refugio de la Arcadia,
nos descubren una envidiable variedad de especies animales.
Y mientras en las pequeñas ciudades de Lošinj, de Osor en la isla de Cres, de Baška o
Vrbnik en la isla de Krk, en cada rincón encontramos numerosos restos de la rica herencia como lo es, por ejemplo, la famosa lápida de piedra esculpida de Baška, la cual es un monumento de la escritura de la lengua croata que se remonta al año 1100 d.C., en los peñascos de las rocas
podremos ademirar el hábitat de los grifones, que son una especie protegida, y al pie de estos peñascos en el mar
llegamos a disfrutar incluso del mágico juego de los delfines y de la foca mediterránea.
Krk es la isla más grande del Adriático. Cuenta con una buena infraestructura turística, además del paisaje natural intacto con sus encantadoras poblaciones y calas. Está conectada vía ferry con la isla de Cres y la isla de Losinj, la más visitada de la bahía de Kvarner y la que cuenta con una vegetación que la convierte en un auténtico oasis único que se beneficia del clima subtropical.

La preciosa isla de Krk.
El pueblo de Krk es una pequeña localidad, puerto y capital de la isla homónima, situada en la costa oeste. Su casco antiguo está muy bien conservado: cuenta con una torre cerca del puerto, una muralla, varias callejuelas estrechas, una catedral y un castillo. La zona peatonal está repleta de cafeterías, bares, restaurantes y tiendas. En su costa, luce diferentes calas, grandes y pequeñas, de gravilla, guijarros o roca.
La isla de Pag forma parte de la bahía de Kvaner y de Dalmacia. Desde el continente se divisa un paisaje árido, barrido en invierno por el viento “bora”, pero el suroeste de la isla ofrece campos de salvia y bonitas playas de gravilla.

Krk (izquierda) y Susak, dos ejemplos muy distintos de ocio junto al
mar.