En la época del dominio
árabe en la Península fue recuperada definitivamente por el Conde de
Castilla, Sancho García, en 1011. Pasando desde ese momento junto a
Cuéllar, Sepúlveda, Fuentidueña y Coca, entre otras, a ser una de las Villas estratégicas para la defensa de la Meseta Norte del avance musulmán.
Es, sin duda, Maderuelo una Villa con solera, donde el sabor templario del
siglo XII se saborea en cada paso que damos por sus empinadas calles.
Cuenta la leyenda, quizá sólo sea eso, leyenda, que en la Ermita de
la Vera Cruz hubo un trozo del Lignum Crucis (reliquia del cristianismo que indica el madero supuestamente usado por los romanos para crucificar a Jesucristo)
custodiado por caballeros templarios.

La Villa de Maderuelo.
Y es que en el siglo XII Alfonso I el Batallador,
reconocido seguidor de la Orden del Temple, gobernaba estas tierras
tras su matrimonio con Urraca de Castilla. La importancia de la Orden será tal que estuvo a punto de lograr el reino de Aragón, cuando Alfonso
I hace testamento en 1131 durante el asedio a Bayona, y en él deja constancia su decisión de ceder su reino al “Hospital de san Juan de Jerusalén, a los custodios del Santo Sepulcro y a la milicia del Templo de Salomón”.
Pero eso es una historia muy larga de contar... con un final
inesperado.
Centrándonos en Maderuelo, sorprenden gratamente los estrechos
corredizos con diversas portadas góticas y románicas de arquitectura
civil. Desde la colina de la Villa podemos divisar algunos paisajes que el
río Riaza crea en sus tierras, los páramos de la Sierra de
Ayllón y los tranquilos meandros que parecen saludarnos en la
distancia. Si seguimos con la vista aguas abajo, veremos los impresionantes Cañones del Valagar y el
Boquerón. En la entrada de Maderuelo encontraremos una tienda taller donde
se realizan trabajos de guarnicería, escultura y herrería a la carta.
Oficios de anataño, perdidos en la memoria. Aquí los disfrutamos en
charla con su amable propietario.
Maderuelo cuenta con una privilegiada vista del Embalse de Linares. Este enclave presenta la singularidad de que sus aguas ocultan el antiguo pueblo de
Linares del Arroyo y con aguas bajas afloran su Iglesia y el antiguo puente romanico.

A la izquierda la Puerta de la Villa, a la derecha una de las
empinadas calles.
El Templo parroquial de Santa
María con su célebre campanario en espadaña barroca es visita
obligada. Dentro hay numerosos lienzos de buen nivel artístico. Nos
cuentan que fue remodelada en los años 80. Los elementos más interesantes son su portada
en el lado sur, bajo un pórtico lateral, y una arquería ciega en el muro septentrional, en el lado del presbiterio, formada por arcos de herradura remarcados por alfiles.
Respiramos un cierto aire macabro cuando nos cuentan la historia de la
momia de una joven del siglo XV que fue encontrada en el siglo XIX
incorrupta con todas sus ropas y ornamentos hasta los zapatos. Durante años ha sido objeto de gran interés, hasta tal punto que ha sido necesario protegerla del expolio al que estaba siendo sometida. En la actualidad se encuentra en un nicho cubierto con un cristal
aunque parte de la vestimenta ya ha desaparecido.

El Templo de Santa María (izquierda) y la tienda del colmenero.
Nos dirigimos a la Ermita La Vera Cruz,
a un kilómetro de la Villa, cruzando el Embalse de Linares a través
de un gran puente "románico", de diecisiete ojos (no es el
que está bajo el agua sino uno nuevo). La Ermita tiene reducidas dimensiones pero
nos cuentan que en su interior albergaba una de las colecciones más importantes de pintura medieval
en España.

La Ermita dela Vera Cruz, rodeada por el Embalse de Linares.
Estas colecciones, en la actualidad, se encuentran en el Museo del Prado de Madrid.
Todo aquí es mágico y evocador de épocas pasadas, de tiempos en los
que el cristianismo se entroncaba con lo más profundo de los valores
humanos. Al lado de la Ermita hay una fuente cuyas aguas tienen poderes
curativos. Si somos aficionados a la pesca podemos sacar nuestras cañas y pescar
barbos en la orilla.

El puente de los diecisiete ojos y el entorno de la Ermita de la Vera
Cruz. Precioso.
En el entorno de la Villa se pueden
practicar actividades como espeleología y rutas en quads o
todoterrenos. En el embalse que forma el río Riaza podemos practicar piragüismo, pescar, windsurf, dar un paseo en barca y si es verano y hace calor, practicar
natacion. En sus alredededores están las Hoces del río Riaza, un espacio natural que se extiende a lo largo de
10 kilómetros por el cauce del río, con imponentes farallones de caliza, donde en sus paredes aloja,
podemos divisar si tenemos suerte colonias de buitre leonado. Hay otros espacios naturales cercanos,
el río Duratón, el hayedo de Montejo o el cañón del río Lobo.
Cerca de Maderuelo encontramos también diversos lugares de interés
cultural, como Sepúlveda, Monumento Nacional, que conserva restos del recinto amurallado, sus puertas y varias iglesias románicas;
Ayllón, sede del Condestable de Castilla Don Álvaro de Luna, que mantiene interesantes vestigios medievales;
Peñaranda del Duero, donde se puede ver el Palacio de Avellaneda del s XVI, la botica de Ximeno, un Castillo del s.XV los yacimientos arqueológicos de Tiernes arévaco-romano; y Uxama, una ciudad romana.