Aquí llegó Santa Elena,
madre del Emperador Constantino, que llevó por error (pensó que estaba
en Grecia) un pedazo del lignum crucis, que se venera en Lefkara en la
Iglesia de Santa Cruz. Mucho tiempo después, en 1480, Leonardo Da
Vinci visitó Lefkara y compró un mantel bordado para el altar de la
Catedral de Milán. La leyenda dice que además diseñó un dibujo de
encaje que muchos habitantes de la isla se afanaron en tener para
venderlo a los visitantes.
Los orígenes de Chipre se remontan muy atrás en el tiempo. En el siglo
XIII a.C., grupos greco-micénicos llegaron por primera vez a lo que
hoy conocemos como Chipre; este asentamiento determinó el carácter
griego predominante en la isla, introduciendo la lengua y cultura
griega, la cual se ha conservado a través de su prolongada y
turbulenta historia. En 1571 fue conquistada por los turcos, junto
con la Grecia continental y sus territorios insulares.
Con posterioridad a la insurrección de Grecia en 1821, las islas
griegas lograron gradualmente obtener su independencia. Los chipriotas
participaron en la guerra por la independencia y gran número de ellos
cayeron luchando durante el conflicto, particularmente en la batalla
de Atenas de 1828. El siglo XIX fue un continuo ir y venir entre
dominio turco y griego, como se demostró cincuenta años más tarde, en
1878, cuando la Rusia del Zar obligó a Turquía (dominante por aquel
entonces) a ceder este territorio a Gran Bretaña, quien a su vez se
comprometió a proveer de ayuda militar a aquella en caso que sufriera
ataques rusos en su frontera común. Tal acuerdo turco-británico no
gustó al pueblo chipriota, el cual procedió de inmediato a demandar
nuevamente la incorporación de la isla a Grecia.
Con la Primera Guerra Mundial Chipre fue anexada al Imperio Británico;
en 1955, después de una prolongada aunque fallida gestión por obtener
su libertad, los chipriotas se levantaron en armas contra el poder
colonial británico. El 16 Agosto de 1960, Chipre fue declarado Estado
independiente adherido a la Commonwealth y miembro de la Organización
de las Naciones Unidas. Desde el 1 Mayo de 2004, Chipre es miembro de
la UE, adoptando el Euro como su moneda el 1 de enero 2008.
Un paseo por la Isla debe comenzar en Lárnaca (Larnaka), el hogar de San
Lázaro (Lázaro de Betania), personaje del Nuevo Testamento que es
resucitado de entre los muertos por Jesús. Según la tradición
ortodoxa, después de la Resurrección del Mesías, Lázaro huyó de Judea
se refugió en Chipre. Allí fue nombrado por San Pablo y San Bernabé
primer obispo de la actual Larnaka. Como aeropuerto internacional de
la isla, es para muchos visitantes su primera imagen de Chipre. Una de
las primeras vistas es la del bello Lago Salado, en el que en
los meses más frescos viven colonias de flamencos y otras aves
migratorias. En un tranquilo lugar coronado por palmeras encontramos
la mezquita de Hala Sultan, construida en memoria de la nodriza
del profeta Mahoma.
Uno de los principales atractivos turísticos es el Paseo
Phinikoudes o Paseo de las Pequeñas Palmeras. El paseo marítimo de
Larnaka recuerda al de cualquier ciudad de la costa mediterránea, con
sus hileras de palmeras y su atmósfera lánguida y adormecida. Cafés y
tabernas bordean la zona más próxima al mar. En el corazón de la
moderna Larnaka se pueden encontrar restos de la antigua ciudad de
Kition.
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La iglesia de San Lázaro, que es santo patrón de Larnaka,
data del siglo IX cuando el emperador León VI el Sabio erigió una
magnifica iglesia sobre su tumba. Símbolo de los continuos cambios en
la isla con el paso del tiempo, la iglesia de San Lázaro refleja las
diferentes influencias culturales de los hombres que pasaron por aquí,
así lo demuestran las inscripciones griegas, latinas y francesas
visibles en el atrio.
Fue mezquita bajo el dominio otomano en el siglo
XVI y sufrió un pavoroso incendio en 1970.
En el interior de la
iglesia destaca el magnífico iconostasio, restaurado tras el
mencionado incencdio, inicialmente realizado por el grabador de madera
Chatzisavvas Taliadorou entre 1793 y 1797. Tal vez el mayor misterio
de Chipre sea la tumba de Lázaro donde los practicantes
ortodoxos acuden para rezar y cumplir con el ritual de abrir el
pequeño grifo de agua santa ubicado en la cripta y mojarse las manos y
la cara. |

La tumba de San Lázaro, un lugar de culto para los ortodoxos.
En Larnaka podemos visitar también el Museo Arqueológico
(interesantes colecciones de distintas épocas) y el Museo de la
Fundación Pierides que exhibe antigüedades de particular interés.
En pleno centro de la ciudad encontramos el busto de mármol de Zenón
de Citio, el filósofo que creó la famosa Escuela Estoica, la iglesia
de Agia Faneromeni (con su cueva conocida como la catacumba de
Faneromeni, que alberga una capilla subterránea fenicia, a la que se
atribuyen poderes propiciatorios y curativos), el Fuerte y Museo
Medieval (impresionantes las vistas desde aquí) son otros lugares
de interés.
Nicosia (Lefkosia) es la ciudad más grande de la isla de Chipre
y capital del país. Sorprende el hecho de que sea la única ciudad
capital del mundo dividida por un muro, con las partes norte (turca) y
sur (griega), separadas por la Línea Verde, una zona desmilitarizada
mantenida por las Naciones Unidas. Aquí comprobamos claramente el
contraste entre los dos mundos que continuamente veremos en nuestra
visita a la isla. Un paseo por la ciudad debería recoger la visita a
la Puerta Famagusta, la Plaza de Faneromeni (corazón del casco
antiguo), el interesante Museo Arqueológico de Chipre y las mezquitas
de Arab Ahmet y de Selimiye o Antigua Agia Sofia (en la parte norte).
Otro lugar emblemático es Buyuk Han.

Buyuk Han.

La iglesia Agia Sofia, ahora Mezquita Selimiye está en la parte norte
de Nicosia.
A 19 Km. al oeste de la ciudad de Lemesos, en la carretera de Pafos,
se encuentra una importante antigua ciudad–reino y uno de los más
espectaculares yacimientos arqueológicos de la isla, en la que hoy en
día se siguen descubriendo nuevos tesoros: Kourion. El
magnífico teatro Greco-Romano fue construido en el siglo II
antes de Cristo. Hoy está restaurado y se utiliza para
representaciones musicales y teatrales. La Casa de Eustolios,
que fue originalmente una villa privada romana, se convirtió en un
centro de recreo público durante el periodo paleocristiano.

Kourion nos muestra multitud de yacimientos arquelógicos.
Pafos, segundo
aeropuerto internacional de la isla, es un centro turístico que tiene
como principal atractivo el encantador puerto pesquero,
bordeado por cafés y bares al aire libre que sirven un apetitoso menú
a base de la pesca del día. La antigua Ciudad de Néa Paphos (s. III)
cuenta con mosaicos romanos dedicados a Dionisio y están
considerados unos de los más bonitos de Oriente Medio. La gran
necrópolis ptolemaica del siglo III a.C, fue construida en un
acantilado sobre el mar (hay unas tumbas reales dignas de visitar).
Visitamos una fortaleza bizantina que se construyó para
proteger el puerto de Pafos. Reconstruida por los francos en el siglo
XIII y desmantelada por los venecianos en el siglo XVI, fue
posteriormente reconstruida por los otomanos a finales del siglo XVI.
En 1935 se convirtió en monumento nacional. Desde la terraza, se
disfrutan de unas vistas únicas del puerto y la costa.

La fortaleza medieval protege al puerto de Pafos.
Fue en la Costa de Pafos donde nació la diosa Afrodita (la
diosa del amor, la lujuria, la belleza, la sexualidad y la
reproducción), una leyenda que produjo una masiva ola de culto que se
expandió a los países vecinos durante varios siglos. Dicen que en los
inviernos, casi no hay nadie, algunos pescadores de fin de semana,
pero en primavera/verano llegan diariamente grupos de turistas que
fotografían todo lo inimaginable. También se acercan mujeres que atan
un lazo a un matorral (que esta lleno de ellos) para aumentar su
fertilidad y podemos contemplar nadadores que dan vueltas a la gran
roca que sobresale del mar, conocida como “Petra Tou Romiou”.
Según cuentan, por cada vuelta dada, se rejuvenece un año de vida.
Y es que Pafos se asocia a Afrodita como denotan los Baños de Afrodita
en Polis y la "Fontana Amorosa". En Kouklia se conservan los restos
del primer Santuario de la Diosa.

El matorral donde las mujeres piden mayor fertilidad.

“Petra Tou Romiou”, punto de encuentro para los seguidores de
Afrodita.
Cerca de Pafos, llegamos a un magnífico monasterio,
Agios Neophytos, cerca del pueblo de Tala. Un lugar sorprendente,
conocido como la cueva monasterio. Contemplamos mosaicos, frescos y
unas vistas espectaculares. Más tarde conoceremos Agia Napa; el corazón de este centro
turístico es el pequeño puerto, donde las tabernas sirven como
especialidad el pescado fresco recogido cada día por las pintorescas
barcas de pesca.

Agios Neopythos.
La mejor forma de llegar a Lefkara es a través del coche
privado y taxi, ojo porque no hay semáforos y las calles son muy
estrechas. Aquí podremos conocer de primera mano la lefkaritika,
un tipo de encaje complejísimo, muy bonito y bastante caro (aunque hay
muchas imitaciones más asequibles al bolsillo). En Lefkara las señoras
mayores están sentadas en las puertas de las casas/tienda bordando sin
parar. En esta población pintoresca se pueden contemplar muy
bonitos paisajes desde sus miradores, al sur de la ciudad encontramos
las laderas de las montañas Troodos.
En los Troodos se pueden dar bellísimos paseos y disfrutar
contemplando su rica flora y fauna así como sus impresionantes
cascadas. Los pueblos de las montañas resultan encantadores y sus
gentes hospitalarias y amables. Cada pueblo es conocido por un
especial cultivo, artesanía o frutas como las cerezas, manzanas o
melocotones, especialidades dulces como soujouko y palouze, vinos,
zivania –un producto de la vid, con un fuerte grado alcohólico, agua
de rosas, cerámica etc.
La gastronomía de Chipre es una mezcla de comida turca, griega
y aportes británicos. Como entrantes hay una selección de aperitivos
compuestos por berenjenas, aceitunas pequeñas marrones, alcaparras,
pimientos fritos, diversas salsas (tzatziki) de pasta de pepinillos y
yogur natural o de fresa, mantequilla y también salchichas gordas
ahumadas. Alitas de pollo, lubina, pescados locales, calamares,
chipirones, y carne de cerdo son los platos principales. Si cenamos en
la costa podemos degustar pescados locales y mariscos (gambas, sepia,
langostinos).
Y para beber se consume bastante la cerveza local (en botellas de 3/4
de litro) o vino blanco o tinto (muy aceptables); de postre muchas
frutas (plátanos, naranjas, peras, aguacates, sandias) y el famoso "chupito"
español que sirven es un aguardiente, llamado "zavania" y en algunos
restaurantes/bares sirven el café típico chipriota, con poso en el
fondo (que hay que dejar reposar) y no removerlo, antes de tomar.
Con todas estas ideas, quizá su próximo viaje sea al paraíso, ¿quién
sabe? Desde luego, una experiencia única e inolvidable le esperará en
Chipre.