El silencio y la
niebla que en muchas ocasiones se adueña del valle han sido
compañeros de los monjes que eligieron este lugar como residencia, así
como hogar de nuestros antepasados que dejaron constancia de su paso
por aquí dejando su primitivo arte en las paredes de las rocas que les
sirvieron como refugio. En rojo y ocre los moradores de Las Batuecas
representaron los primeros animales que vivían con el hombre y
actualmente se les ha denominado las “cabras pintás”.
Admirando tanta belleza, se entiende que la expresión “estar en
las Batuecas” pueda referirse a quedarse admirado, estar absorto o
ensimismado, ya que este es uno de los efectos que surte la
contemplación de la tranquilidad y armonía del paisaje.
Multitud de fábulas han circulado sobre estos lugares, su proverbial
aislamiento, y cómo, según una de estas, fue descubierta la zona por
una doncella y un paje de la casa de Alba y rescatada del olvido en
época de los reyes católicos, o, según otra, fue el Padre Feijoo
durante el reinado de Felipe II, el que pone este lugar en el mapa a
raíz de la publicación del su obra: Fábula de Las Batuecas y Otros
lugares imaginarios donde cita la “negra” leyenda que eclipsa,
para quien no conozca el lugar, las bondades de este remanso de paz:
«La extrañeza y retiro de estos montes, de estas rigurosas breñas,
habían derramado en los Pueblos circunvecinos opinión, que allí
habitaban demonios, y alegaban testigos de los mismos infestados de
ellos. Decían que la causa de no ser frecuentado de los ganados, era
el miedo de los Pastores”. Pero Feijoo concluye que se trata de
una falsedad incrementada con los años por el vulgo: “Luego es
totalmente imposible, que ni en el Valle, ni en las cañadas, ni en las
caídas, ni en las cumbres de la Sierra hubiese la gente ignorante e
ignorada de todos, que se ha soñado.”
Para aproximarnos a esta zona podemos hacerlo desde la Peña de
Francia, desde la que se aprecia una completa panorámica de Las
Batuecas. Situada a 1700 metros de altitud, esta cima rocosa convoca a
excursionista y creyentes. Ambos pueden percibir la espiritualidad de
esta cima rocosa donde en el siglo XV fue encontrada por el francés
Simón Vela la talla de una virgen negra que se instaló en el santuario
mariano más alto del mundo y fue robada. Actualmente se venera una
copia tallada a finales del siglo XIX.
Podemos hacer un alto en el camino en una hospedería monacal y
proseguir nuestro camino a través del valle donde se encuentra el
monasterio de San José. Monjes de clausura carmelitas se instalaron
aquí en 1598. Actualmente este monasterio no es visitable, tan sólo
ofrecen retiros para hombres.
Desde la entrada del monasterio parte un sendero que avanza por el
cauce del río Batuecas hasta la cascada del Chorro. El camino recorre
la vereda que protege el antiguo jardín botánico de los monjes. Si el
camino lo hacemos en coche, al atardecer las vistas del valle desde la
carretera son espectaculares.
El pueblo de La Alberca es un buen lugar para pasar la noche y pasar
la mañana del día siguiente recorriendo las calles de esta villa
caracterizada por una arquitectura armónica que asemeja a una postal.
Esta es una de las localidades donde los duques de Alba han dejado su
firma. En concreto en la iglesia del siglo XVII y en el Ayuntamiento.
En la Plaza Mayor podemos adquirir algunas de las delicatesen de la
gastronomía local como miel y garrapiñadas, así como degustar en
alguno de los restaurante de la plaza el famoso tostón asado. Otra de
las compras que no debemos pasar por alto es la de los bordados de
simbología pagana, cerámica y madera.
Mogarraz, declarada Conjunto Histórico-Artístico, ofrece al visitante
la rincones donde las casas tradicionales se alternan con monumentos
como la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves y con tiendas de
artesanía de cuero.
Desde aquí iniciamos la ruta del denominado Camino del Agua, un
sendero circular que cruza varios arroyos y termina en Monforte de la
Sierra.
Varios escultores locales han señalizado el camino. Saliendo a la
carretera, a la entrada de Monforte hay un mirador que ofrece una
panorámica excepcional.
La villa medieval de Miranda del Castañar nos saluda con su muralla y
nos sorprende alojando una de las plazas de toros más antiguas del
mundo y, además, cuadrada. Esta fue construida aprovechando el foso de
la fortaleza del castillo aledaño. Accediendo al pueblo por la puerta
de San Ginés nos adentramos en un entramado de estrechas calles de
trazado medieval donde vivieron árabes, judíos y cristianos. La
principal calle de la localidad, la Larga o Derecha, está jaspeada con
blasones de las más rancias familias, dinteles tallados y ménsulas que
podemos encontrar en antiguos edificios como el de la Carnicería, la
Cárcel Real o la torre de las Campanas. En esta calle también
encontramos la Casa del Escribano y encontrar la puerta de Santa María
desde donde admirar la panorámica de la sierra.
A la falda de esta sierra se encuentra Sequeros, declarada Conjunto
Histórico-Artístico en 2004. Si el clima lo permite es muy agradable
comer en el merendero de la ermita del Humilladero y visitar la de la
Virgen del Robledo, acercándose al desperdigado pueblo, donde
encontramos un coso taurino que hoy sirve de mercado.
Terminamos nuestra ruta en San Martín del Castañar donde destacan el
castillo medieval y su centenaria plaza de toros de mediados del XVI
con burladeros de piedra y tendidos de madera que aún está en uso.
Dejamos la localidad visitando la antigua Alhóndiga, la cárcel, la
taberna y el palacio del Obispo.
Cómo llegar
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Hay varios modos de llegar a Las Batuecas.
Quizá el camino más fácil sea llegar hasta
Ciudad Rodrigo para tomar la carretera de
Béjar. Al llegar a El Maíllo tomar una
carretera que sale a la derecha con
dirección a la Peña de Francia, pero antes
de llegar a ésta, en un cruce que nos
encontramos, tomamos la dirección hacia La
Alberca. Tras pasar esta localidad, a
pocos kilómetros, y tras un importante
descenso, nos encontraremos en el Valle de
Las Batuecas. |
Dónde alojarse
y comer
Abadia de Los Templarios
Carretera de Salamanca a Alberca, km. 76
La Alberca
Teléfono: 923 42 31 07
www.abadiadelostemparios.com
Más información
Diputación de Salamanca
Felipe Espino, 1. Salamanca. Tfno: 923 29 31 00
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