Desde la más remota
antigüedad, la Roca de Mónaco ha servido de refugio a las poblaciones
primitivas. En las cavernas de los jardines de Saint-Martin se
han descubierto vestigios de estas ocupaciones. Los "Ligures",
primeros habitantes sedentarios de la región, eran montañeros
habituados a trabajos duros y de una frugalidad ejemplar. La costa y
el puerto de Mónaco eran la salida al mar de uno de estos pueblos de
Ligures, los Oratelli de Peille.
A finales del siglo II a.c., los romanos se instalaron en la región.
Mónaco pasó a formar parte de la Provincia de los Alpes Maritimos. En
La Turbie se encuentra el Trofeo de Augusto, en honor al triunfo de
las campañas militares romanas. Durante este período, los marinos
feníceos y cartagineses prosperaron. A partir de la caída del Imperio
Romano (siglo V de nuestra era), la región fue invadida a intervalos
regulares por diferentes pueblos bárbaros. A partir del siglo X, tras
la expulsión de los sarracenos por el Conde de Provenza, la costa
comenzó a poblarse poco a poco.

Panorámica general del Principado de Mónaco.
Sin embargo, la historia
de Mónaco comienza realmente a partir del siglo XIII. El 10 de junio
de 1215 marca el nacimiento del Principado de Mónac. Aquel día, la
familia genovesa de los Gibelinos pone la primera piedra de la
fortaleza que hoy es el Palacio Principesco. Para atraer a la
población, los primeros dueños de la Roca acordaron conceder a los
nuevos residentes numerosas ventajas como la concesión de tierras o la
exención de impuestos. La historia de Mónaco está asociada desde hace
700 años a la de la Familia Grimaldi, la cual ha celebrado en
1997 el 700 aniversario de su acceso al Principado.
El lema de Mónaco y de sus Príncipes es: Déo Juvante (Con la
ayuda de Dios). La religión del Estado es la católica, aunque la
libertad de culto está garantizada por la Constitución (numerosas
congregaciones están presentes en Mónaco). La Fiesta Nacional se
celebra cada 19 de Noviembre en honor al Príncipe Rainiero III. Mónaco
emite sus propios sellos. La lengua oficial es el francés, aunque el
italiano y el inglés también se hablan. La lengua tradicional
monegasca, el "monegù", es utilizado por las personas mayores y se
enseña en los colegios del Principado. La unidad monetaria es el Euro,
aunque hay monedas monegascas en circulación.

La Catedral de Mónaco.
Beneficiándose de un sol
excepcional, el Principado de Mónaco disfruta de inviernos suaves y
veranos sin exceso de calor. En efecto, en 60 años de observaciones
meteorológicas, la media de las temperaturas se eleva a más de
dieciseis grados. Este clima mediterráneo por excelencia, hace de
Mónaco un lugar privilegiado, donde la vida es muy agradable en
todas las estaciones. Hay que remarcar que las estaciones de ski del
sur de los Alpes están a menos de una hora en coche.
Se barajan varias hipótesis sobre el orígen del nombre de Mónaco. Para
algunos viene de la tribu ligure de los Monoïkos, los cuales habitaron
en la Roca durante el siglo VI a.c. Para otros, el orígen es griego.
En la antigüedad, el puerto de Mónaco se asoció al culto del héroe
Herácles (Hércules para los romanos), aunque el nombre se asocia a
menudo a la expresión "Herácles Monoïkos", que significa Herácles
Solitario. Esta versión se confirma con el nombre actual del puerto
principal: el Puerto Hércules.
Una de las principales fuentes de ingresos de Mónaco es el turismo.
Cada año, muchos visitantes se sienten atraídos por su agradable clima
y su lujoso Casino (a los propios ciudadanos de Mónaco no se les
permite jugar en el casino). En 2001, se amplió el muelle utilizado
por cruceros en el puerto principal. El principado ha tratado de
diversificar los servicios y potenciar las pequeñas industrias, no así
aquellas industrias contaminantes como las de cosméticos.

El Casino de Montecarlo, en Mónaco.
En el principado de
Mónaco se disputa uno de los grandes premios más antiguos de la
Fórmula 1. El Gran Premio de Mónaco, se disputa anualmente en el
mes de mayo, coincidiendo con la fiesta de la Ascensión. Este premio
fue organizado por primera vez en 1929. También en Montecarlo se
disputa desde 1969 el Masters de Montecarlo, torneo de categoría Serie
Masters del tour masculino de la ATP.
Mónaco, prestigioso centro de cultura, nos invita a descubrir sus
numerosos museos, acogiéndonos calurosamente en los más bellos hoteles
del planeta. Podremos degustar la mejor gastronomía en sus suntuosos
restaurantes de renombre mundial, o disfrutar de la ligereza de una
cocina hecha a nuestra medida.
Entre las construcciones más significativas del principado se
encuentra la Catedral de Mónaco, del año 1875, construida con
piedra blanca de La Turbie sobre el emplazamiento de una antigua
iglesia del siglo XII, dedicada a San Nicolás. El edificio presenta un
estilo neorrománico, mientras que su interior alberga interesantes
obras de arte. Otra de las construcciones emblemáticas, además del
Palacio Principesco, es el edificio que alberga el Museo
Oceanográfico y el Acuario. Su impresionante fachada, de cara al
mar, es considerada una obra maestra de arquitectura monumental. Otras
instituciones destacables son la Ópera de Montecarlo, la Orquesta
Filarmónica de Montecarlo, el Ballet de Montecarlo y un reconocido
coro infantil, los Pequeños cantores de Mónaco.

El Palacio Principesco.
Al menos una vez en la
vida hay que ir a Mónaco. Lugar mítico situado a los piés de
los Alpes y bañado con el suave azul del mediterráneo, es a la vez un
sueño y una realidad.
Cómo llegar

En tren: Todos los trenes internacionales tienen parada en la estación
de Mónaco-Monte-Carlo : la Ligure que une Marsella y Milan, el «Train
Bleu» que une Paris y Ventimiglia, el T.G.V. (Tren de Alta Velocidad)
entre Niza y Paris.
En barco: Los buques intercontinentales de grandes dimensiones pueden
hacer escala en la bahía de Mónaco. Los dos puertos del Principado
están equipados para recibir a los barcos de recreo: el legendario
Puerto Hércules, con una superficie de 16 hectáreas, puede asegurar el
amarre de más de quinientos barcos, algunos de ellos de gran tonelaje.
Con el desarrollo creciente del turismo de mar, Mónaco está hoy en día
incluida en las escalas de numerosos cruceros del Mediterráneo. Sus
aguas son, durante el verano, un marco inigualable de manifestaciones
pirotécnicas internacionales. El Puerto de Fontvieille, ubicado en un
barrio nuevo, puede acoger en sus ocho hectáreas de agua a ciento
sesenta barcos de menos de treinta metros de eslora. El Puerto de Cap
d'Ail, situado al lado del Puerto de Fontvieille, es igualmente un
destino para los barcos de recreo.
En avión: El aeropuerto internacional Niza-Costa Azul, situado a 22
kilómetros de Mónaco, une el Principado con las grandes ciudades del
mundo. Existen numerosos vuelos directos que aseguran un servicio
confortable.