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Mónaco, el principado más pequeño de Europa

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Este estado independiente y soberano, con poco más de 35 mil habitantes, está situado a los pies del sur de los Alpes y a orillas del Mediterráneo. El Principado de Mónaco comparte sus fronteras terrestres con varias comunidades francesas de los Alpes Marítimos: La Turbie, Roquebrune-Cap-Martin, Cap d'Ail et Beausoleil.

Juan G. Martínez y Nadia Manchado. Gulliveria. Abril 2012                                                   [imprimir]    [enviar por mail]

Desde la más remota antigüedad, la Roca de Mónaco ha servido de refugio a las poblaciones primitivas.  En las cavernas de los jardines de Saint-Martin se han descubierto vestigios de estas ocupaciones. Los "Ligures", primeros habitantes sedentarios de la región, eran montañeros habituados a trabajos duros y de una frugalidad ejemplar. La costa y el puerto de Mónaco eran la salida al mar de uno de estos pueblos de Ligures, los Oratelli de Peille.

A finales del siglo II a.c., los romanos se instalaron en la región. Mónaco pasó a formar parte de la Provincia de los Alpes Maritimos. En La Turbie se encuentra el Trofeo de Augusto, en honor al triunfo de las campañas militares romanas. Durante este período, los marinos feníceos y cartagineses prosperaron. A partir de la caída del Imperio Romano (siglo V de nuestra era), la región fue invadida a intervalos regulares por diferentes pueblos bárbaros. A partir del siglo X, tras la expulsión de los sarracenos por el Conde de Provenza, la costa comenzó a poblarse poco a poco.



Panorámica general del Principado de Mónaco.

Sin embargo, la historia de Mónaco comienza realmente a partir del siglo XIII. El 10 de junio de 1215 marca el nacimiento del Principado de Mónac. Aquel día, la familia genovesa de los Gibelinos pone la primera piedra de la fortaleza que hoy es el Palacio Principesco. Para atraer a la población, los primeros dueños de la Roca acordaron conceder a los nuevos residentes numerosas ventajas como la concesión de tierras o la exención de impuestos. La historia de Mónaco está asociada desde hace 700 años a la de la Familia Grimaldi, la cual ha celebrado en 1997 el 700 aniversario de su acceso al Principado.

El lema de Mónaco y de sus Príncipes es: Déo Juvante (Con la ayuda de Dios). La religión del Estado es la católica, aunque la libertad de culto está garantizada por la Constitución (numerosas congregaciones están presentes en Mónaco). La Fiesta Nacional se celebra cada 19 de Noviembre en honor al Príncipe Rainiero III. Mónaco emite sus propios sellos. La lengua oficial es el francés, aunque el italiano y el inglés también se hablan. La lengua tradicional monegasca, el "monegù", es utilizado por las personas mayores y se enseña en los colegios del Principado. La unidad monetaria es el Euro, aunque hay monedas monegascas en circulación.



La Catedral de Mónaco.

Beneficiándose de un sol excepcional, el Principado de Mónaco disfruta de inviernos suaves y veranos sin exceso de calor. En efecto, en 60 años de observaciones meteorológicas, la media de las temperaturas se eleva a más de dieciseis grados. Este clima mediterráneo por excelencia, hace de Mónaco un lugar privilegiado, donde la vida es muy agradable en todas las estaciones. Hay que remarcar que las estaciones de ski del sur de los Alpes están a menos de una hora en coche.

Se barajan varias hipótesis sobre el orígen del nombre de Mónaco. Para algunos viene de la tribu ligure de los Monoïkos, los cuales habitaron en la Roca durante el siglo VI a.c. Para otros, el orígen es griego. En la antigüedad, el puerto de Mónaco se asoció al culto del héroe Herácles (Hércules para los romanos), aunque el nombre se asocia a menudo a la expresión "Herácles Monoïkos", que significa Herácles Solitario. Esta versión se confirma con el nombre actual del puerto principal: el Puerto Hércules.

Una de las principales fuentes de ingresos de Mónaco es el turismo. Cada año, muchos visitantes se sienten atraídos por su agradable clima y su lujoso Casino (a los propios ciudadanos de Mónaco no se les permite jugar en el casino). En 2001, se amplió el muelle utilizado por cruceros en el puerto principal. El principado ha tratado de diversificar los servicios y potenciar las pequeñas industrias, no así aquellas industrias contaminantes como las de cosméticos.



El Casino de Montecarlo, en Mónaco.

En el principado de Mónaco se disputa uno de los grandes premios más antiguos de la Fórmula 1. El Gran Premio de Mónaco, se disputa anualmente en el mes de mayo, coincidiendo con la fiesta de la Ascensión. Este premio fue organizado por primera vez en 1929. También en Montecarlo se disputa desde 1969 el Masters de Montecarlo, torneo de categoría Serie Masters del tour masculino de la ATP.

Mónaco, prestigioso centro de cultura, nos invita a descubrir sus numerosos museos, acogiéndonos calurosamente en los más bellos hoteles del planeta. Podremos degustar la mejor gastronomía en sus suntuosos restaurantes de renombre mundial, o disfrutar de la ligereza de una cocina hecha a nuestra medida.

Entre las construcciones más significativas del principado se encuentra la Catedral de Mónaco, del año 1875, construida con piedra blanca de La Turbie sobre el emplazamiento de una antigua iglesia del siglo XII, dedicada a San Nicolás. El edificio presenta un estilo neorrománico, mientras que su interior alberga interesantes obras de arte. Otra de las construcciones emblemáticas, además del Palacio Principesco, es el edificio que alberga el Museo Oceanográfico y el Acuario. Su impresionante fachada, de cara al mar, es considerada una obra maestra de arquitectura monumental. Otras instituciones destacables son la Ópera de Montecarlo, la Orquesta Filarmónica de Montecarlo, el Ballet de Montecarlo y un reconocido coro infantil, los Pequeños cantores de Mónaco.



El Palacio Principesco.

Al menos una vez en la vida hay que ir a Mónaco. Lugar mítico situado a los piés de los Alpes y bañado con el suave azul del mediterráneo, es a la vez un sueño y una realidad.

Cómo llegar

En tren: Todos los trenes internacionales tienen parada en la estación de Mónaco-Monte-Carlo : la Ligure que une Marsella y Milan, el «Train Bleu» que une Paris y Ventimiglia, el T.G.V. (Tren de Alta Velocidad) entre Niza y Paris.

En barco: Los buques intercontinentales de grandes dimensiones pueden hacer escala en la bahía de Mónaco. Los dos puertos del Principado están equipados para recibir a los barcos de recreo: el legendario Puerto Hércules, con una superficie de 16 hectáreas, puede asegurar el amarre de más de quinientos barcos, algunos de ellos de gran tonelaje. Con el desarrollo creciente del turismo de mar, Mónaco está hoy en día incluida en las escalas de numerosos cruceros del Mediterráneo. Sus aguas son, durante el verano, un marco inigualable de manifestaciones pirotécnicas internacionales. El Puerto de Fontvieille, ubicado en un barrio nuevo, puede acoger en sus ocho hectáreas de agua a ciento sesenta barcos de menos de treinta metros de eslora. El Puerto de Cap d'Ail, situado al lado del Puerto de Fontvieille, es igualmente un destino para los barcos de recreo.

En avión: El aeropuerto internacional Niza-Costa Azul, situado a 22 kilómetros de Mónaco, une el Principado con las grandes ciudades del mundo. Existen numerosos vuelos directos que aseguran un servicio confortable.

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