A destacar la Mezquita
Al-Zaytuna, del siglo VIII, el Palacio del Bey o Dar-al-Bey del siglo
X, la Gran Mezquita de la Medina de Túnez y su famosa Universidad
musulmana, que son testigos de su esplendoroso pasado. Hoy la
situación en el país es estable y el turista no corre ningún peligro.
A pesar que el turismo ha tenido una importante caída, el encanto de
Túnez sigue intacto. Según el Ministro Responsable del Turismo
se van a destinar 30 millones de euros para mejorar la calidad, los
servicios y las instalaciones. Túnez, con el mismo nombre que el país,
ofrece un enorme encanto con su pasado antiguo y la presencia de lo
moderno.
En la ciudad todo parte de la Avenida Bourguiba, que es el eje
principal de la ciudad moderna y donde se forman enormes atascos de
trafico, donde todo parece que se va parar, pero la vida sigue, donde
se alinean los principales edificios, tiendas, hoteles y restaurantes
con personas en la Avenida vendiendo todo tipo de ropas, y donde se
encuentra el Teatro Municipal que fue construido en 1902 por los
franceses en el estilo Art Nouveau, y al que a veces se llama "el
dulce" por su fachada de estuco blanco (hoy un símbolo de la
Revolución del 14 de Enero de 2011).

En el pasado, actores de
la talla de Sarah Bernhardt, François Perier y Philippe Gerard
actuaron en él: En la acera de enfrente nos encontramos con la
Catedral Católica de Saint Vicent de Paul, antesala de la Medina o
Centro Histórico. Adentrándonos por la Puerta de Francia -antigua
puerta de la muralla- accedemos a la bien conservada ciudad árabe,
donde se concentran los lugares de más interés. Estrechas calles,
donde solo pueden caminar dos personas y a veces una, casas típicas,
mezquitas, museos y palacios. Sin olvidar el laberíntico Zoco, que va
en diversas direcciones, donde es fácil perderse entre puestos de
artesanía, frutas, joyas y todo tipo de souvenirs.
La Medina de Túnez es Patrimonio de la Humanidad desde 1979
declarada por la UNESCO, está ubicada en el Centro de la Ciudad. Uno
de los lugares más curiosos para visitar es el mercado tradicional o
zoco de la civilización islámica. Está compuesto por un grupo de
intrincadas callejuelas estrechas en las que se conjugan intensos
olores de toda procedencia imaginable como pasteles tradicionales, los
que desprenden los vivarachos colores de las especias y también los
olores que emanan los artículos expuestos, en las entradas de las
tiendas, así como las tiendas de frutas y verduras. Todo tipo de
mercaderías se venden en el zoco, desde marroquinerías y piedras
preciosas a joyas de plata. A la hora de comprar alguna joya o
articulo, el precio que nos suelen pedir es como mínimo el triple de
su valor, así que hay que regatear para poder llegar al precio justo
de su valor, para finalmente alcanzar un acuerdo.

Hay que estar bien
mentalizado para el regateo y tener paciencia si deseamos comprar o
bien dejarlo a la primera de cambio. Cerca de Túnez, podemos visitar
Cartago, colonia fenicia que fue fundada por una princesa
fenicia Elisa o Dido, natural de Tiro (Líbano). La ciudad fue
destruida y Roma la integró en su Imperio; hoy día conserva un enorme
patrimonio cultural por el paso y asentamiento de pueblos que llegaron
a ella y sigue conservando algunas columnas y monumentos También hay
restos romanos y púnicos que se pueden ver por todo Túnez. A destacar
también el anfiteatro en Cartago, las termas de Antonio, las villas
romanas de Bulla y el templo romano de Dougga.
Otra visita interesante es Sidi Bou Said: este nombre del
pueblo viene de Abou Said ibn Khalef ibn Yahia Ettamini el Beji y a
sus pies se encuentra Cartago, sus callejuelas son empinadas y
bastante estrechas, su origen se remonta a un faro púnico que estuvo
allí, dicen quizás una de las Torres de Aníbal. Este pequeño pueblo
costero se ubica a 20Kms de la Capital Túnez y en su calle principal,
totalmente empinada nos encontramos con muchos turistas paseando o
comprando, la rosa del desierto, jaulas, pipas de agua, espadas,
alfombras, cuadros, marionetas, cerámica y muchos souvenirs que nos
ofrecerán en las cientos de puestos y tiendas que están ubicados a
ambos lados de la calle. Si nos agobiamos podemos caminar por algún
lateral y pasear por calles en las que habrá menos bullicio y
estaremos mucho más tranquilos; en su parte alta nos encontraremos con
una de las estampas más características de Túnez, los colores
universales tunecinos, el blanco y el color azul y observamos una de
las mejores vistas de una parte del Mar Mediterráneo y desde allí
divisamos toda la bahía con su azul intenso en el mar, contrastando
con el amarillo y verde de la Costa.

A destacar: El
Palacio-museo de el barón inglés Rodolphe d’Erlanger que edifico su
casa para vivir con su familia en el año 1912. Fue él descubridor de
los encantos de Sidi Bou Said, para al resto de la humanidad, que hoy
se puede ver y visitar (pagando una entrada) y pasear por sus fuentes
y jardines. Desde 1920, el pueblo por la ley que Rodolphe d'Erlanger
aprobó, que obligaba a todos los habitantes de la localidad a pintar y
mantener sus casas de color blanco, menos las puertas, ventanas y
rejas que sean, de color azul claro. Monumentos a visitar: Mezquita-Zaouia
de Sidi Bou Said, construida por Hussein Bey I Cementerio con tumbas
de personajes famosos. Faro, edificado sobre el antiguo ribat, con
unas bonitas vistas sobre el Golfo de Túnez.
TUNEZ, LIBERTAD Y DEMOCRACIA
Durante los últimos años Túnez se había convertido en referencia
obligada en el turismo mediterráneo. Era junto a Marruecos el destino
preferido de muchos viajeros del mundo para conocer el Magreb. Junto a
un grupo de personas de diversos Medios de Comunicación, fuimos
invitados por la Oficina de Turismo de Túnez y su Agencia de
Comunicación a asistir a la celebración del primer año de la
revolución que se produjo el 14 de Enero del 2011 en este pequeño,
pero bonito país, el mas pequeño del continente africano que mantiene
su cultura y sus encantos naturales.

Según nos informó el guía
el comienzo de la Revolución tuvo lugar cuando Mohamed Bouaziz, un
joven diplomático universitario, se autoinmoló, prendiéndose fuego el
17 de Diciembre del 2010, para denunciar sus problemas. El joven tenía
que alimentar a su familia y al no contar con un trabajo estable, se
puso a vender verduras y frutas por las calles de Sid Bouzid con un
carrito, pero fue reprimido por dos policías que le destrozaron el
carrito y le quitaron la mercancía.
Los ciudadanos cansados de manifestarse por la libertad y ser
reprimidos durante 28 días por la Policía y el Ejército, se lanzaron a
la calle y a través de sus propios medios (móviles, Internet y de
palabra) y se fueron concentrando frente al Ministerio del Interior,
en la conocida Avenida Bourguiba y provocaron la caída del Régimen
totalitario de Zine El Abidibe Ben Ali el cual estuvo en el poder
durante 23 años, iniciándose la entrada universal de la libertad a la
sociedad árabe.
Iniciamos el paseo sobre las 11 de la mañana del 14 de Enero del 2012
para ver cómo el pueblo tunecino celebraba la democracia abarrotando
la Avenida Bourguiba, donde iban llegando todo tipo de gentes y
partidos con sus cánticos y enarbolando sus banderas, cómo dialogaban
y paseaban tratando de demostrar que había y hay libertad, pero
también lamentando que muchas de las promesas, salarios y trabajo van
muy despacio.

Con sentimientos
encontrados y acompañados de mujeres y niños que portaban sus banderas
y hacían sus posados ante las cámaras y medios de comunicación y
algunos (según nos contaron) entonaban cánticos críticos contra el
nuevo gobierno, inmersos en la enorme marea humana conseguimos llegar
al final del paseo para adentrarnos en La Medina.
Las primeras elecciones democráticas dieron como ganador al partido
ENNAHDA que llego al poder en Octubre de 2011 y los tunecinos que
votaron a este partido religioso ven en él un movimiento moderado que
puede conseguir no comprometer la democracia, estabilizar el país y
hacer que Túnez sea un país seguro y hospitalario.
El jazmín es una flor blanca, posiblemente la más emblemática de
este país y tiene como símbolo la pureza y la tolerancia.
Requisitos para entrar y salir de Túnez
Sólo es necesario el pasaporte. Para ciudadanos de la UE no es
necesario visado, a menos que la estancia supere los tres meses. Las
aduanas tienen la normativa habitual, y se pueden pasar los objetos
personales.
Cómo llegar
La mejor opción desde España es el avión. Su duración es de unas
dos horas y la compañía estatal tunecina “TUNISAIR” realiza estos
vuelos regulares de lunes a viernes a la capital del país desde
Madrid y Barcelona. La mayoría de las compañías aéreas europeas
también cuentan con rutas directas a Túnez y no es difícil encontrar
buenas ofertas en líneas “low-cost”.
Otra forma de llegar a Túnez es con barco. Puede ser una buena
opción también si queremos llevar el coche, o disponemos de más
tiempo. Existen combinaciones de ferrys para pasajeros desde
Marsella y Génova (la travesía dura 24h) y es agradable, siempre que
acompañen las condiciones del mar).
