El Románico surgió de manera casi simultánea en Italia, Francia, Alemania y España, si bien, parece llegarse al acuerdo de que su nacimiento es en la abadía de Cluny (año 930, Borgoña - Francia) y su expansión viene de la mano de los monjes benedictinos.
Arte religioso y pedagógico exhibe obras contundentes, y sólo catedrales, iglesias o monasterios: también castillos, murallas y atalayas. Muy simbolista, encontró rápidamente una fuente de expansión desconocida hasta entonces: las
peregrinaciones religiosas. Aunque no está claro si por el temor al fin del mundo (año 1000) cualquier ciudad quería estar lo más cerca posible de Dios o porque comenzaba a prosperar el comercio y el mecenazgo en busca de favores divinos, con este caldo de cultivo, podemos decir sin cometer una exageración que si ha habido un arte capaz de representar a toda la cristiandad, ese ha sido el Románico.
En Cataluña, el Románico recibió mucha influencia italiana, si bien el empleo del arco de medio punto, la piedra escuadrada o el uso de pilares de sustentación son típicos de la zona. El primer periodo es austero, pero más tarde llegará el momento de la majestuosidad. Edificios bellos, mágicos, simbólicos... que hoy en día aún se pueden contemplar. En la provincia de Lleida (comarca de la Alta Ribagorza)
se encuentran las Iglesias románicas del Vall de Boí, declaradas
Patrimonio de la Humanidad; conjunto de ocho iglesias y una ermita
diseminadas en un paraje natural de gran belleza. Edificios rodeados de montañas
que son un fiel testimonio de un tesoro artístico e histórico de extraordinario valor. Son construcciones realizadas
entre los siglos XI y XIII y representan de manera universal la expresión del
Románico catalán. La perfecta armonía entre ellas, el conjunto arquitectónico y el entorno natural en el que se levantan hacen de nuestra visita al Vall de Boí una experiencia inolvidable.
|
La Iglesia de Sant Climent de Taüll fue consagrada en 1123 por el obispo de Roda - Barbastro bajo el reinado de Alfonso I el Batallador. Templo de planta basilical, tiene tres naves separadas por columnas de forma cilíndrica, rematadas por tres ábsides de forma semicircular. El techo (de madera) tiene dos vertientes destacando sobre el conjunto el campanario adosado de seis pisos.
La puerta principal, situada en la fachada sur, es de arco de medio punto. En su interior destacamos el
Pantocrátor, cuyo original se conserva en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC); está considerado uno de los máximos exponentes del arte Románico en Cataluña. |
|

La Iglesia de Sant Climent de Taüll.
|
También consagrada en 1123 - un día después- fue la
Iglesia de Santa Maria de Taüll (parroquia única del municipio de Taüll durante el siglo XVIII). De estructura similar a la anterior, la diferencia principal es que el campanario se encuentra en el centro de la nave.
La Iglesia de Sant Joan de Boí presenta de igual manera tres naves, un precioso campanario de estilo lombardo y un notable conjunto de pinturas murales entre las que que destacan diversos animales fabulosos (bestiario) y escenas como la lapidación de San Esteban y los juglares. Los originales se encuentran en el MNAC de Barcelona.
Diferente a las tres primeras es la Iglesia de Santa Eulàlia d'Erill la
Vall. Es un edificio de una sola nave con un ábside semicircular. El lateral exterior cuenta con un pórtico decorado con columnas cilíndricas. El campanario, lombardo, es de seis pisos y está decorado con ventanas geminadas (dos arcos idénticos enlazados por una columnilla denominada parteluz) que enmarcan los pequeños arcos ornamentales ciegos. El campanario hizo labores de vigilancia y comunicación. En su sacristía se encontró un grupo escultórico del siglo XII conocido como
El Descendimiento de la Cruz. La escultura se reparte entre dos museos: el MNAC y el Museo Episcopal de Vic.
La Iglesia de Sant Feliu, en Barruera, es un edificio de una única nave cubierta con una bóveda de cañón. La nave está encabezada por un ábside semicircular.

Santa Maria de Taüll (izquierda) y Santa Eulàlia d'Erill la Vall
(derecha).
La Iglesia de la Nativitat
y la Ermita de San Quirc de Durro se encuentran situadas a casi 1.400 metros de altura. De arquitectura sencilla,
la Iglesia llama la atención por la espiritualidad que desprenden sus muros, las grandes proporciones de la nave y el pórtico. La Ermita es sencillamente un
regalo para los sentidos. La Iglesia de Santa María de Cardet tiene la curiosidad de que al estar situada sobre un terreno inclinado, el ábside, de dos plantas, está en un nivel superior al de la nave central. Aprovechando el desnivel del terreno se construyó, una, la única de todo el conjunto del Vall. El campanario, barroco, es muy distinto al de las iglesias hermanas.
La Iglesia de L'Assumpció de Cóll es una maravilla que consta de una única nave cubierta con bóveda de cañón. El campanario es de planta cuadrada y consta de dos pisos: el primer consta de ventanas apuntadas mientras que en el segundo se alojan las campanas. Quizá sea la que más se distingue del resto, destacando el
Crismón y las tres pilas (bautismal, agua bendita y aceite). Estas nueve joyas del Románico catalán nos invitan a descubrir un entorno natural espectacular y desconocido. Un motivo más para conocer el Patrimonio cultural de Lleida.
Más información:
Centre del Romànic de la Vall de Boí
C/ del Batalló, 5 - 25528 Erill la Vall
Tel.973 696 715
Web: http://www.centreromanic.com