Abierto al público el Oceanográfico de Valencia.
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Pasear bajo el fondo marino, contemplar a los peces a escasos centímetros y hasta comer bajo el agua son algunas de las atracciones que ofrece al público desde el pasado 15 de febrero, el
Oceanográfico de Valencia, el mayor acuario de Europa y uno de los más futuristas del mundo.
Alrededor de 50.000 animales marinos de quinientas especies diferentes, entre ellos algunos ejemplares de escualo de gran tamaño, como el tiburón toro o el tiburón tigre, y mamíferos como delfines, focas y leones marinos, podrán contemplarse en el Parque Oceanográfico de la ciudad mediterránea de Valencia. El
mayor acuario de Europa, en cuya construcción se han invertido más de 100 millones de dólares, está en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, un gran complejo futurista de difusión científica y cultural, al borde del río Turia y muy cerca del mar Mediterráneo, que tiene en el agua a su elemento protagonista.
Con una superficie de 110.000 metros cuadrados, sobre los que se erigen once torres en torno a un gran lago central, el parque consta de siete enormes acuarios submarinos que constituyen una auténtica ciudad sumergida con 42 millones de litros de agua salada (capacidad equivalente a quince piscinas olímpicas). En cada una de esas torres se reproducen con gran exactitud la fauna y flora marinas que caracterizan a los ecosistemas de aguas continentales, de los mares tropicales y árticos o de las islas. Además, varios edificios futuristas, unidos por túneles acristalados y panorámicos de hasta 70 metros de longitud, dan acceso a diferentes y "mágicos" mundos submarinos, en función de las especies y el hábitat que se contemple. Ese volumen de agua salada llega al acuario a través de una tubería de seis kilómetros de longitud desde una cercana playa del Mediterráneo y, junto a once millones de litros de agua dulce, permitirá recrear ecosistemas tan diferentes como los manglares o los mares del Trópico y del Artico.
El Oceanográfico es, en palabras del director de la Ciudad de las Artes y las Ciencias,
José Manuel Aguilar, uno de los parques marinos más emblemáticos del mundo, que contribuirá a la recuperación de la fauna y la flora protegidas, y a divulgar la naturaleza. Desde su inauguración, en diciembre, el acceso se ha limitado a un máximo de 500 visitantes diarios para facilitar la aclimatación de las 50.000 especies marinas. Pero desde el sábado, el parque oceanográfico abrio sus puertas al público y se pueden
ver especies a través de unos espectaculares acuarios panorámicos, los mayores construidos de una sola pieza en el mundo. En ellos se pueden contemplar animales de todos los océanos, desde el Artico al Antártico, pasando por las latitudes templadas y tropicales del Atlántico, Pacifico y el Indico.
Así se pueden admirar, entre otras muchas especies, delfines, focas, pingüinos, ballenas blancas, leones marinos, tortugas, rayas, tiburones grises, barracudas, águilas y estrellas de mar, peces multicolores, erizos, belugas y morsas. Completan el acuario un lago con flamencos, una esfera de 26 metros de altura con aves propias de zonas de manglares y marjales, tres zonas de ocio para el público, una sala interactiva, el
mayor delfinario de Europa con capacidad para 2.500 personas y dos laboratorios de investigación para la conservación y la recuperación de especies. Pero lo más llamativo es un restaurante flotante submarino, novedoso por su estructura octogonal y su forma de nenúfar, obra del arquitecto Félix Candela, quien junto al prestigioso Santiago Calatrava diseñaron en 1990 la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
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