Ouarzazate y el Gran Sur de Marruecos

Antes de abrir las puertas del Gran Sur, se impone una visita a Ouarzazate. Descubra las joyas ancestrales de una ciudad en pleno desarrollo que vive en cinemascope. Su nombre viene de una frase bereber que significa “sin ruido” o “sin confusión”. Es conocido por su proximidad a las Montañas del Atlas y al valle del río Draa. Juan G. Martínez. Gulliveria.

Construida en 1928, Ouarzazate es el punto de salida de las excursiones hacia el Gran Sur marroquí. Sin embargo, pasó de ser una ciudad etapa a convertirse con el tiempo en un destino por sí solo. Prueba de ello es la recientemente renovada casba de Taourirt, un conjunto de edificaciones de adobe ocre que ha sido declarado Patrimonio mundial de la humanidad por la UNESCO. Cabe destacar la decoración de estuco y los techos de cedro pintados en dos magníficas salas. Si hubiera que elegir una sola razón para visitar esta antigua ciudad de guarnición, esa sería la casba Taourirt.

Tesoro vivo, el pueblo cuenta todavía con varios cientos de habitantes, es uno de los lugares en donde se puede admirar la riqueza de la artesanía local que produce alfombras, pequeños muebles y cestas de caña, alfarería, joyas y puñales bereberes. Esta misma casba acoge cada año en septiembre el festival Ahwach, que fomenta el patrimonio popular de la región.

Desde 1984, Ouarzazate está vinculada al cine. Por sus ideales condiciones climáticas, geográficas y económicas, muchos estudios de cine se instalaron allí. Desde “Lawrence de Arabia” hasta “Astérix y Obélix: misión Cleopatra” pasando por “El cielo protector” o “Gladiator”, los decorados de estas superproducciones se pueden visitar.

Es imposible irse de Ouarzazate sin acudir antes a la casba de Tiffoultoute ni al ksar de Aït Benhaddou. Dos ejemplos destacables de la arquitectura tradicional que son un anticipo de la famosa ruta de las 1000 casbas. La impresionante ksar (fortificación) también ha sido declarada Patrimonio mundial de la humanidad por la UNESCO, y desde ella, la vista panorámica sobre el palmeral, el reg y el Atlas es suntuosa. Desde Ouarzazate, todas las carreteras llevan a las maravillas del Sur marroquí. Viva la aventura, conozca gente y descubra una cultura única.

Desde Ouarzazate hasta Boumalne, se extiende el valle del Dades, denominado «la ruta de las 1000 casbas». Una extensión árida jalonada de casbas y pueblos fortificados (ksour) singulares. Al igual que en Tidrheste o en Tiflit, a veces hay que saber desviarse de la carretera si queremos descubrir las viviendas de adobe típicas de los bereberes. Es el momento preciso para hacer una pausa refrescante en el palmeral de Skoura.

Todavía más hacia el Este, se extiende el valle de las rosas. Después de Tinghir, llegan las magníficas gargantas del Todra, cuyas paredes se van estrechando por encima de su cabeza (¡hasta 300 metros!). Una pista permite llegar a Boumalne por las gargantas del Dades. En función de la luz del día, la roca se tiñe de rosa, rojo, naranja o malva. Al Sur de Boulmane, empieza el yebel Saghro y sus 150 especies de aves presentes en el valle de los Pájaros. Cuando llegue al puerto de Tizi-n-Tazazert, disfrutará de unas vistas panorámicas extraordinarias.

Después de atravesar una hermosa carretera de aspecto desértico, el valle del Drâa da lugar a una sucesión de oasis unidos hasta llegar a Zagora. No dude en detenerse para descubrir su vida inmutable, el entorno sigue estando bien conservado. No se olvide de visitar el pueblo de Amezrou, antigua casba de los judíos, ni tampoco Tamgrout y su prestigiosa biblioteca coránica que recoge preciosos manuscritos del Corán —el más antiguo data del siglo XI— así como obras sobre matemáticas, historia o medicina. Pocos conocen los pequeños secretos del Gran Sur y eso que en toda la región abundan cosas sorprendentes por hacer, ver y vivir.

A 42 km de Ouarzazate se extiende el palmeral de Skoura donde crecen muchos árboles frutales: granados, almendros, albaricoqueros, datileras, higueras y olivos. Además, alberga varias casbas, cada vez más imponentes cuanto más nos adentremos en él. No muy lejos, cerca de Toundout, se encuentran las minas de sal, que bien merecen una parada para conocer los tres colores de la sal: roja para secar la carne, negra para alimentar a los animales y blanca para cocinar.

A finales de septiembre, se celebra en el pequeño pueblo de Aït Ameur —a unos 20 km de Imilchil— el museo de las novias, donde miles de bereberes plantan sus típicas tiendas caidales en las proximidades del pueblo del Gran Atlas para asistir a la fiesta. Déjese conquistar por la vida tranquila que reina en el Sur marroquí. Arena, rosas y cine, lo tienen preparado todo para que nuestra estancia sea agradable. El Sur marroquí es un inmenso marco panorámico para los amantes del senderismo en plena naturaleza.

Cómo llegar
Por aire:
La gran mayoría de los vuelos llegan al aeropuerto de Ouarzazate tras haber hecho trasbordo en el de Casablanca.

En coche:
Las carreteras en Marruecos han experimentado una gran mejora estos últimos años. Es necesario tomar precauciones, más de noche. Es habitual que los arcenes esten transitados por ciclistas, viandantes y sus animales de carga. Una buena opción es alquilar un taxi.

Dónde alojarse
FRAMISSIMA KARAM
Avenue Moulay Rachid
Tel.: 024.88.22.25/22
E-mail: karam@fram.fr

Dónde comer
Hay muchos restaurantes en Ouarzazate, quizá el más famoso sea el Amoureux Restaurant, con un ambiente especial y acogedor. Otro restaurante recomendable es el Fatizora Restaurant.

Nuestro agradecimiento a la Oficina Nacional de Turismo de Marruecos