Esplendor barroco austriaco en Sankt Pölten

Fue en 1986 cuando la ciudad de Sankt Pölten, con sus poco más de 50.000 habitantes, se alzó como capital de la Baja Austria. Aún así, la ciudad situada a las orillas del Traisen posee el derecho municipal registrado más antiguo de Austria, otorgado allá por 1159 cuando Konrad, obispo de Passau, le confirió tal privilegio. En Sankt Pölten disfrutaremos de una ciudad llena de dinamismo que ofrece orgullosa sus espléndidos edificios barrocos, pintorescos lugares y eventos culturales de primer nivel.

La ciudad vivió su primer esplendor en 1689 cuando se mudó a ella el arquitecto barroco Jakob Prandtauer, creando algunas obras arquitectónicas significativas. Ejemplo de esta época es el convento de las carmelitas o el importante edificio del “Instituto de las Señoritas Inglesas”,  de entre las que figuraba la célebre alumna Paula von Preradovic, poetisa del texto del himno nacional austriaco. Ambos son obras de aquel arquitecto de la abadía de Melk.

La abadía de Melk (a 30 km de Sankt Pölten) merece una visita. Es un convento benedictino, donde únicamente se tiene acceso a unas salas que funcionan como museo, donde se explica la historia de la abadía aunque el complejo cuenta con monasterio, escuelas, espacios culturales, iglesia y la biblioteca. La biblioteca, contiene 85.000 volúmenes y más de 1.200 manuscritos de los siglos IX al XV, así como 800 manuscritos de la época barroca, además un globo terrestre y otro celeste. Tiene una terraza donde se disfruta de un panorama privilegiado de la región y del río Danubio. La iglesia barroca también es particularmente significativa, con frescos de Johann Michael Rottmayr. Este lugar inspiró la novela “El nombre de la rosa” de Umberto Eco, si recuerdan el protagonista es Adso de Melk, quien relata la historia y menciona con frecuencia el convento benedictino de Melk.

Una visita a la abadía de Melk es un viaje en el tiempo, donde es difícil no deleitarse con sus espacios interiores y el entorno con la armonía del Valle Wachau. A ambos márgenes del Danubio, los pueblos que salen a nuestro paso son muy bellos, combinando el agroturismo con posadas y restaurantes de primer nivel culinario. Un paseo por la región y el convento será inolvidable. Recuerden este nombre, la abadía de Melk.

De vuelta a Sankt Pölten, podemos pasear contemplando las casas de estilo barroco de las plazas Herrenplatz y Rathausplatz, esta última reformada por Boris Podrecca en 1995; aquí encontramos impresionantes símbolos del esplendor barroco, como también lo son las fachadas barrocas de la calle Fuhrmanngasse.

Otro punto de especial belleza es la catedral, originariamente románica, que en 1722 pasó a ser de estilo barroco y ante la cual, en verano, tienen lugar todo tipo de expresiones culturales al aire libre. Los monumentos arquitectónicos más modernos han sido proyectados por el arquitecto Ernst Hoffmann, inaugurando en 1997 el distrito gubernamental con los edificios del Landtagsschiff, del Landesmuseum, (museo regional), del Landhaus, (gobierno regional), como también de la Klangturm, torre de de la radio austriaca, del Palacio de los Festivales, de la Biblioteca y del Archivo federales.

Sankt Pölten no es una ciudad muy grande ni espectacular, pero merece la pena pasar una tarde y conocer el pasado esplendoroso del barroco austriaco. En un entorno bonito, guardaremos un buen recuerdo de este coqueto lugar.