El Transdanubio húngaro, de Sopron a Szekszárd

Abrazadas por el Danubio al Norte y al Este, estas tierras de Hungría que forman la mitad occidental del país, reciben el nombre de Transdanubio y, formalmente, se encuentran dividas en tres regiones: central, occidental y sur, dejando en medio de ellas la muy turística y bella zona del lago Balaton y sus alrededores. Los restos arqueológicos atestiguan que la zona estuvo habitada desde los primeros tiempos de la Humanidad. Los romanos establecieron numerosos campamentos y bautizaron la región con el nombre de Pannonia.

La zona norte del Transdanubio (Dunántúl en húngaro) es una sucesión de macizos montañosos: el Pilis-Gerecse, los Vértes y los montes Bakony de origen volcánico. En las proximidades a las fértiles riberas del Balaton crecen los viñedos y frutales.

La proximidad a Budapest y al lago Balaton, la cercanía a Eslovenia y Austria, los numerosos lugares adecuados para vacaciones, entre los que destaca el lago Velence, y la presencia en la región de bellas ciudades, como Székesfehérvár o Veszprém, hacen que el Transdanubio central sea una zona muy visitada y fácil de acceder. Desde la capital, dos carreteras principales llevan a la región. La M1, que conduce hacia Gyó´r y luego se bifurca a Bratislava y Viena, y la M7 que se dirige directamente hacia el lago Balaton, pasando antes por el lago Velence.

La región del Transdanubio occidental, dominada por los macizos de Sopron y Kó´zeg, ligeramente ondulada, es una de las más verdes de Hungría. Formó parte de la antigua Pannonia de los romanos y no tuvo que soportar la ocupación turca, por lo que ha podido conservar muchos vestigios romanos y también iglesias góticas y castillos barrocos.

Pese a que es una de las regiones turísticas más pequeñas en superficie de Hungría, hace frontera con cuatro países –Eslovaquia, Austria, Eslovenia y Croacia– lo que ha favorecido desde siempre la apertura y cordialidad de sus gentes y la variedad de sus influencias. Por aquí, además, entran buena parte de los turistas occidentales que visitan Hungría en coche.

Nuestro recorrido va a seguir su mismo camino, comenzando por uno de los pasos fronterizos más transitados que lleva a la bella ciudad de Sopron. Gracias a su privilegiada situación y a su pasado histórico, Sopron es la segunda ciudad húngara, tras Budapest, en cuanto a monumentos bien conservados y una de las más atractivas como destino turístico, debido a su posición a los pies de los «Alpes húngaros», junto a las colinas de los Ló´vér y la proximidad al lago Fertó´.

Sopron, en el Transdanubio húngaro
Sopron, en el Transdanubio húngaro

Como otras ciudades de la zona, Sopron nunca fue ocupada por los mongoles ni los turcos y se libró de sus destrucciones. Hoy, paseando por el centro, se puede uno hacer una buena idea de lo que pudo ser una ciudad en la época medieval. Se entra en la ciudad vieja por la Puerta de la Fidelidad (Hú´ség-kapu), llamada así desde que en 1921 la ciudad eligió por referendum pertenecer a Hungría antes que a Austria. Sobre esta puerta se encuentra la Torre de Fuego (Tú´ztorony), de 60 metros de altura, que refleja en sus estilos arquitectónicos la propia historia de la ciudad. Los cimientos son romanos, luego hay una sección cilíndrica medieval que lleva a una galería renacentista coronada por una cúpula barroca y un campanario. Se puede subir hasta la galería y desde ella observar la preciosa vista de la ciudad a sus pies.

La zona meridional del Transdanubio posee una rica combinación de paisajes, que permite pasar en pocos kilómetros de la región pantanosa de Sárköz a las colinas de Hegyhát, de las extensas montañas de Mecsek a los valles vinícolas de Villány o los paisajes «mediterráneos» cargados de almendros e higueras que rodean Siklós. Toda la zona vive muy apegada a sus tradiciones y en muchos pueblos del camino pueden observarse granjas con fachadas decoradas al uso popular.

Los diferentes ríos que atraviesan la región y su clima templado han permitido el desarrollo de la agricultura, de modo especial vides y árboles frutales, pero esta zona es también muy industrial. Partiendo desde Budapest y siguiendo el cauce del Danubio, pronto llegamos a Dunaföldvár, un antiguo lugar de paso del Danubio para cuya protección se construyó una fortaleza en el siglo XVI de la que se conserva su torre cuadrada y maciza. Muy cerca está Simontornya, que también conserva un bello castillo originario del siglo XIII, ampliado después en estilo gótico y luego enriquecido con detalles renacentistas. Actualmente aloja una colección de piedras talladas.

Siguiendo el cauce del Danubio y tras atravesar Paks se llega a Fadd-Dombori, una popular zona de veraneo que durante siete kilómetros se extiende a lo largo del canal y ocupa los 400 metros de anchura del antiguo cauce del Danubio. Antes de adentrarnos en Szekszárd, nuestra próxima escala, merece la pena dedicar un tiempo al Bosque de Gemenc, que comienza junto a la ciudad y se extiende por la orilla derecha del Danubio unos 25 kilómetros hacia el Sur. Se trata del mayor coto de caza del país, una zona casi selvática, con multitud de lagos rodeados de juncales, recuerdo del antiguo trazado del río. El bosque está formado por viejos sauces, álamos y robles y en él viven ciervos, corzos y jabalíes. También aquí nace el Canal de Sío que llega hasta el lago Balaton. Es navegable a vela durante unos pocos kilómetros porque pierde enseguida profundidad. Sin embargo, para los amantes de las canoas, éste es uno de los recorridos más atractivos de Europa, ya que puede llegarse hasta Siófok, en la orilla sur del Balaton.

Szekszárd ha sido un asentamiento humano desde la Edad de Piedra. Los romanos crearon un campamento militar y los turcos lo convirtieron en una plaza fortificada. Desde el siglo XIX ha sido un importante centro de producción vinícola. Su vino tinto, según se dice, era el preferido de Franz Schubert y Franz Liszt, quien pasaba algunas temporadas aquí. En la ciudad destaca la antigua Diputación Provincial de estilo clasicista que se eleva sobre la Colina del Castillo. En su patio se han descubierto restos de una abadía de la época de los Árpád. En la llamada Casa Augusz solía alojarse Liszt como invitado de la familia y dio en ella varios conciertos.

Szekszárd
Szekszárd

La principal ciudad del Transdanubio meridional es un caso especial de polivalencia y adaptación. Pécs es conocida desde los comienzos del primer milenio aunque con diferentes nombres. Primero fue celta, luego romana y más tarde fue anexionada al principado de Moravia.

En 1367 Luis el Grande fundó en esta ciudad la primera universidad húngara y una de las primeras europeas. Cristiana hasta 1543 fue islamizada por los turcos –de esta época quedan todavía diecisiete mezquitas– y de nuevo cristiana bajo los Habsburgo. La mezcla de estilos, la indolencia y amabilidad de sus habitantes y un microclima especial que le hace disfrutar de más de 2.000 horas de sol al año convierten a Pécs en la más «mediterránea» de las ciudades húngaras.

Nuestro agradecimiento a la Oficina de Turismo de Hungría