El espectacular valle del Douro portugués, de Pinhão a Porto

Las bellas pendientes con bancales escalonados del valle del Douro (Portugal), donde se plantan las viñas, empiezan cerca de Barqueiros, y se extienden más allá de Barca d’Alva, ofreciéndole uno de los más impresionantes paisajes rurales construidos por el hombre.

Hasta finales del siglo XIX el río Douro (el Duero en territorio español) era la gran carretera de acceso y la vía de transporte de los productos del interior de Portugal. De difícil recorrido, sólo una embarcación conseguía superar los obstáculos, el barco rabelo. La robustez y pericia de los hombres permitían transportar los grandes barriles de vino. Nunca iban totalmente llenos ya que en caso de accidente podrían flotar. Vivir la experiencia de un pequeño viaje en un barco rabelo es algo inolvidable.

Pinhão, el corazón del valle del Douro

En Pinhão el ambiente de nostalgia se revive en los bellos azulejos de la estación. En la orilla sur del Douro, encontramos un paisaje de bosques de robles con una fuerza salvaje. Con una vista incomparable sobre el río, el mirador de Sao Salvador do Mundo es lugar de fiesta y amoríos: en la romería anual, las muchachas casaderas creen que encontrarán novio si hacen nudos en las retamas del camino. A finales del Invierno, el río se ve envuelto por el velo blanco de los almendros en flor se sus dos orillas. El calor de la tierra y del sol hace madurar frutos y calienta los corazones enamorados. Ya en otoño, las vides se tiñen de oro y rubí; y el paisaje, con las vendimias y la alegría de las gentes, invita al romance.

El Douro
Pinhão

Si el tren es nuestro medio de transporte favorito, nos gustará viajar por el Douro como se hacía a principios del siglo XX. En este reencuentro con el pasado, las estrellas son carruajes y locomotoras a vapor y a diesel que, en un viaje a 30 km/h, nos recuerdan el tiempo en que aseguraban los enlaces entre localidades y ayudaban al transporte del famoso Vino de Porto.

El Douro
Pinhão

Acompañamos al río en la Línea del Douro. Entre Porto y Pocinho, es una gran obra de ingeniería que supera los accidentes naturales a través de 26 túneles y 30 puentes. El resultado es un recorrido inolvidable por escenarios de impresionante tranquilidad y belleza natural. Estas son las estaciones más antiguas: la estación da Régua, que fue la más importante de la región y la de Pinhão, una de las más bonitas del país, con fachadas decoradas con azulejos, que ilustran los paisajes y trabajos en la viña.

También se puede hacer la Línea del Douro en trenes regulares que salen de Porto, desde la centenaria estación de São Bento, o compaginar con itinerarios en barco. Son opciones que se complementan. Descubriremos la elegancia y encanto de Porto paseando en barco en el río Douro. Varias empresas realizan el crucero de los puentes, recorrido a lo largo del río Douro que ofrece otra mirada sobre la capital del norte de Portugal.

Durante cerca de una hora, nos deslizamos sobre el Douro partiendo del embarcadero de Gaia. En las bodegas de Gaia, probaremos el vino de Porto y conoceremos todos los vericuetos de su producción. Viejas tradiciones explican la simbiosis del río, la tierra y el vino, demasiado valioso para ser disfrutado solo.

Porto y sus puentes

Aprovechamos este paseo para conocer también un poco de la historia de la ciudad, a través de sus característicos puentes. Observamos el puente Maria Pia, la primera gran obra de Gustavo Eiffel. Cruzamos el grandioso puente Luís I, obra de Teófilo Seyrig, socio de Eiffel. Con un vano de 270 m, el puente de la Arrábida, de Edgar Cardoso, durante algún tiempo fue record mundial de puentes con arco de hormigón armado.

El Douro
Porto

Mientras realizamos este agradable recorrido, observamos cómo los edificios oscuros de la ciudad se superponen unos sobre otros, formando estrechas callejas laberínticas. No cabe duda, desde el río, se obtiene la mejor y más completa vista de Porto.

Desde la ciudad de Porto viajamos en barco hasta las bodegas donde se produce el vino generoso, el famoso Vino de Porto. Desde el muelle de Vila Nova de Gaia, podemos dar un paseo por el Douro, de uno o más días según la distancia que queramos recorrer. En el itinerario de mayor duración podremos descansar en fincas y casas solariegas cerca del río y conocer la tradicional hospitalidad portuguesa.

Nuestro agradecimiento a la Oficina de Turismo de Portugal