La inteligencia artificial empieza a cambiar no solo dónde buscamos información para viajar, sino también la forma en la que planteamos un itinerario. Frente a las búsquedas tradicionales por origen, destino y fecha, las herramientas conversacionales permiten comenzar explicando qué viaje queremos hacer y convertir después esa intención en rutas, horarios y alternativas concretas.
Annamaria Pes, Account Manager de Ferryhopper, analiza con Gulliveria cómo está evolucionando este proceso en los viajes en ferry, un ámbito especialmente complejo por la combinación de puertos, compañías, horarios, vehículos y conexiones entre islas. También explica qué revelan los datos de los viajeros españoles sobre el uso de la app y la web y dónde están actualmente las posibilidades y los límites de la inteligencia artificial.
Ferryhopper ha integrado su oferta con ChatGPT para que el viajero pueda buscar y planificar trayectos mediante consultas conversacionales. ¿Qué cambia realmente para un usuario respecto a buscar una ruta directamente en una web o una aplicación de viajes?
El principal cambio está en la forma de iniciar la búsqueda. Hasta ahora, organizar un viaje implicaba saber de antemano qué ruta buscar, seleccionar origen, destino y fechas y, si había varias etapas, repetir el proceso para cada trayecto.
Con una interfaz conversacional, el viajero puede empezar simplemente explicando qué quiere hacer. Por ejemplo, puede decir que quiere salir de Barcelona, pasar unos días en Ibiza y continuar después hacia Formentera, sin necesidad de conocer previamente todas las conexiones disponibles.
La tecnología ayuda a transformar esa intención en opciones concretas, conectándola con información actualizada sobre rutas, horarios, precios y disponibilidad. De este modo, se reduce la complejidad inicial y resulta más sencillo empezar a organizar viajes en los que intervienen varios puertos, compañías o trayectos.
Una de las ventajas de estos sistemas es poder formular una petición como lo haríamos al hablar con una persona. ¿Qué tipo de consultas están resultando especialmente útiles cuando se planifica un viaje en ferry y qué información sigue necesitando comprobar o decidir directamente el viajero?
Este tipo de búsqueda resulta especialmente útil cuando existen varias alternativas posibles: conectar diferentes islas, encontrar una ruta que permita llegar por la mañana, organizar dos trayectos en el mismo día o comparar opciones entre distintos puertos, horarios y compañías.
La tecnología puede facilitar mucho esa comparación y presentar al viajero las alternativas disponibles de una forma clara, pero hay decisiones que siguen siendo personales. Es el usuario quien debe decidir qué prioriza: precio, duración, horario, tipo de asiento o camarote, si quiere viajar con vehículo o cuánto tiempo desea dejar entre las distintas etapas del viaje. El objetivo es facilitar la elección, no tomarla por el viajero.
Los datos de Ferryhopper muestran que el 54,1 % de las reservas realizadas por viajeros españoles a través de la app se completaron durante los siete días anteriores a la salida, frente al 47,2 % en la web. ¿Qué explica esa diferencia? ¿Estamos ante un viajero más espontáneo cuando utiliza el móvil?
Más que hablar de dos tipos diferentes de viajero, creemos que los datos reflejan dos momentos distintos dentro del proceso de planificación. El móvil acompaña al usuario durante todo el viaje y eso hace que resulte especialmente cómodo para tomar decisiones cuando la fecha de salida está cerca o incluso cuando el viajero ya se encuentra en destino.
Una persona puede haber organizado las líneas generales de sus vacaciones con antelación y, sin embargo, decidir unos días antes que quiere incorporar otra isla, modificar una etapa o hacer una escapada adicional. En ese contexto, la app se convierte en una herramienta muy inmediata.
La web, en cambio, suele tener un peso mayor en fases de planificación en las que el viajero dispone de más tiempo para comparar alternativas y organizar el viaje de una forma más estructurada. Por tanto, sí observamos una mayor asociación entre el móvil y las reservas próximas a la salida, pero no necesariamente significa que el usuario de la app sea siempre más espontáneo. Muchas veces es el propio contexto del viaje el que determina qué canal utiliza.
También existe una diferencia considerable en los trayectos de un solo tramo: representan el 73,4 % de las reservas en la app y el 56,6 % en la web. En cambio, la web concentra proporcionalmente más viajes de ida y vuelta. ¿Qué nos dice este comportamiento sobre la forma en que utilizamos cada canal para organizar un viaje?
Es un dato muy interesante porque refuerza precisamente esa idea. La app parece tener un papel especialmente importante cuando el viajero necesita resolver una necesidad concreta e inmediata: desplazarse de una isla a otra, añadir una etapa al viaje o reservar un trayecto cuando ya se encuentra en destino.
Además, en el transporte en ferry un billete de un solo tramo no significa necesariamente que el viaje termine ahí, sino que puede formar parte de un itinerario mucho más amplio. Un viajero puede reservar Mallorca-Ibiza y, una vez allí, decidir si continúa hacia Formentera o regresa posteriormente desde otro puerto. Esa flexibilidad forma parte de la propia naturaleza del island hopping.
En la web observamos proporcionalmente un mayor peso de viajes de ida y vuelta, lo que encaja con un momento de planificación más estructurado, en el que se organiza con antelación tanto la salida como el regreso. En ese sentido, los dos canales son complementarios: uno responde muy bien a la planificación global del viaje y el otro acompaña especialmente bien las decisiones que se van tomando sobre la marcha.
El ferry tiene una particularidad frente a otros medios de transporte: en muchos destinos forma parte del propio viaje y permite desplazarse con vehículo, enlazar islas o construir itinerarios con varias etapas. ¿Cómo condiciona esto el proceso digital de planificación frente a la compra de un vuelo o un billete de tren?
La principal diferencia es la cantidad de variables que pueden intervenir. En un viaje en ferry no siempre se trata simplemente de elegir un punto de origen y otro de destino. Puede haber varios puertos posibles, distintas compañías, conexiones entre islas, diferentes tipos de embarcaciones y la posibilidad de viajar con coche, moto, mascota o reservar distintas opciones a bordo.
Además, el ferry permite construir viajes de una forma menos lineal. En lugar de viajar del punto A al punto B y regresar por la misma ruta, es muy habitual combinar varias islas, llegar por un puerto y regresar desde otro o incorporar nuevas etapas durante las vacaciones.
Esa flexibilidad es una de las grandes ventajas del transporte marítimo, pero históricamente también ha hecho que su planificación sea más compleja desde el punto de vista digital. Precisamente ahí es donde creemos que la tecnología aporta más valor. Nuestro trabajo consiste en absorber toda esa complejidad detrás de la plataforma y presentar al viajero una experiencia sencilla, en la que pueda comparar alternativas y construir su itinerario sin tener que entender toda la infraestructura que existe detrás.
La inteligencia artificial puede simplificar la búsqueda cuando existen múltiples rutas, puertos, horarios y compañías. ¿En qué parte de ese proceso aporta actualmente más valor y dónde encontráis todavía las principales limitaciones?
Actualmente, el mayor valor de la inteligencia artificial está en las fases de descubrimiento y planificación, especialmente cuando el viajero sabe qué experiencia quiere tener, pero todavía no conoce exactamente qué rutas o conexiones necesita para organizarla.
Las principales limitaciones aparecen en situaciones muy específicas o sujetas a circunstancias operativas. Las condiciones pueden variar en función de la compañía, el tipo de vehículo, la documentación del pasajero o determinadas necesidades especiales, y también pueden producirse cambios de última hora relacionados con el tiempo o con la operativa.
Por eso, su utilidad depende en gran medida de que esté conectada a información fiable y actualizada. El valor no está únicamente en poder mantener una conversación, sino en combinar esa facilidad de uso con datos especializados y en tiempo real del ecosistema de los ferries.
A medida que la planificación se vuelve más conversacional, el viajero puede dejar de empezar su búsqueda en una web concreta y hacerlo desde una herramienta de inteligencia artificial. ¿Cómo cambia esto la relación entre las plataformas de viajes y sus usuarios?
Creemos que cambia principalmente el punto de entrada, pero no elimina la necesidad de contar con plataformas especializadas. Durante muchos años, el viajero comenzaba su planificación entrando directamente en una web o en una aplicación. En el futuro, puede empezar simplemente explicándole a una herramienta de inteligencia artificial qué tipo de viaje quiere realizar.
Para las plataformas de viajes esto significa que debemos ser capaces de estar presentes allí donde el usuario decide comenzar ese proceso. Por eso consideramos tan importante integrar la tecnología y los datos de Ferryhopper en nuevos entornos conversacionales.
Al mismo tiempo, creemos que el papel de la confianza será incluso más importante. El usuario puede descubrir una ruta mediante inteligencia artificial, pero sigue necesitando saber que los horarios, los precios y la disponibilidad que está consultando proceden de información actualizada y que existe una infraestructura fiable detrás de la reserva.
En ese sentido, la relación no desaparece, sino que evoluciona. Ferryhopper pasa de ser únicamente un lugar al que el viajero acude para buscar un ferry a convertirse también en la tecnología y la información especializada que pueden acompañarle desde el momento en el que empieza a imaginar su viaje hasta que completa su reserva y posteriormente gestiona su desplazamiento.
Si un viajero español quisiera organizar hoy con ayuda de la inteligencia artificial un recorrido en ferry con varias etapas, ¿qué podría resolver ya mediante este tipo de herramientas y qué decisiones tendría que seguir tomando fuera de ellas?
Hoy puede resolver una parte muy importante de la planificación inicial. Puede indicar desde dónde quiere salir, qué destinos quiere visitar y en qué fechas aproximadas, y utilizar estas herramientas para identificar conexiones disponibles, ordenar las diferentes etapas, comparar horarios y consultar precios y disponibilidad. Esto permite entender rápidamente qué combinaciones son viables sin necesidad de realizar una búsqueda independiente para cada trayecto.
A partir de ahí, la decisión sigue siendo del viajero. Una opción puede ser más rápida y otra más económica. Puede preferir salir por la mañana, viajar con su propio vehículo o dejar más tiempo entre dos etapas.
Ahí está precisamente uno de los principales valores de la inteligencia artificial: no eliminar las decisiones del viajero, sino reducir la complejidad previa a tomarlas y ayudarle a llegar a un número manejable de alternativas entre las que elegir.
Las respuestas de Annamaria Pes muestran una evolución en la que la inteligencia artificial no sustituye la decisión del viajero, sino que modifica el camino hasta llegar a ella. En los viajes en ferry, donde una misma ruta puede implicar diferentes puertos, compañías, horarios y etapas, las herramientas conversacionales permiten reducir la complejidad inicial. La elección final —precio, horario, duración o forma de recorrer el destino— continúa, sin embargo, en manos de quien viaja.
Información práctica
Ferryhopper permite buscar y reservar conexiones de ferry y comparar rutas, horarios y compañías. Más información en la web oficial de Ferryhopper.
