Voces y protagonistas

Miguel Ángel Hernández: “El eclipse puede desencadenar un viaje”

Juan G. Martínez
Miguel Ángel Hernández, Strategic Partnership Director de HBX Group

El eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026 puede convertirse en algo más que un acontecimiento astronómico para España. El fenómeno está llamado a situar al país en el foco internacional y, según observa HBX Group, responde a una tendencia más amplia: viajeros que empiezan a elegir cuándo y dónde desplazarse a partir de una experiencia concreta que quieren vivir.

Para conocer cómo está evolucionando esta demanda y qué oportunidades puede generar el eclipse para los destinos españoles, Gulliveria entrevista a Miguel Ángel Hernández, Strategic Partnership Director de HBX Group. En la conversación analiza el perfil de quienes viajan para contemplar estos fenómenos, el potencial de las zonas rurales situadas en la franja de totalidad y los retos que implica gestionar una llegada puntual de visitantes.

La tesis de HBX va más allá del turismo astronómico entendido como un segmento especializado. Eclipses, auroras boreales, lluvias de estrellas o floraciones estacionales forman parte de una evolución en la que los intereses personales tienen cada vez más peso a la hora de decidir un viaje.

El interés por los eclipses solares parece crecer con cada nuevo evento. ¿Qué está observando HBX sobre la demanda de viajes vinculados a fenómenos astronómicos?

Lo que estamos viendo es una tendencia mucho más amplia que va más allá de los eclipses. Cada vez son más los viajeros que eligen cuándo y dónde viajar en función de una experiencia muy concreta, y los fenómenos astronómicos encajan perfectamente dentro de esa evolución.

Un eclipse reúne varios elementos muy atractivos para el viajero actual: es irrepetible, ocurre en un lugar y un momento determinados y ofrece una experiencia que difícilmente puede replicarse. Ese componente de exclusividad está impulsando un interés creciente por este tipo de viajes.

¿Qué perfil de viajero suele organizar un viaje para presenciar un eclipse? ¿Se trata de aficionados a la astronomía o de un público mucho más amplio?

Aunque existe un núcleo de viajeros aficionados a la astronomía que viaja específicamente para observar estos fenómenos, el perfil se ha ampliado mucho. Cada vez encontramos más personas que simplemente quieren vivir algo difícil de repetir y aprovechan esa ocasión para organizar unas vacaciones.

Y ahí está lo interesante desde el punto de vista turístico: el eclipse puede ser lo que desencadena el viaje, pero después entran en juego el alojamiento, la gastronomía, la naturaleza, la cultura y todo lo que ofrece el destino.

El eclipse total de Sol de 2026 situará a España en el foco internacional. ¿Qué previsiones manejáis sobre la llegada de visitantes motivados por este acontecimiento?

Es difícil traducir el interés que está generando el eclipse en una cifra concreta de visitantes. Lo que sí está claro es que España va a estar en el foco internacional y que el fenómeno tiene capacidad para movilizar tanto al viajero especializado como a personas que quizá nunca antes se habían planteado viajar para observar un eclipse.

España parte además con una ventaja importante: combina las condiciones para observar el fenómeno con una infraestructura turística muy consolidada y una oferta muy amplia. Eso permite que el eclipse sea el punto de partida de un viaje mucho más completo.

¿Qué destinos españoles creéis que podrían beneficiarse especialmente de este fenómeno y por qué?

Los principales beneficiados serán aquellos situados dentro de la franja de totalidad, especialmente destinos del interior y zonas rurales que reúnen buenas condiciones de observación gracias a sus cielos despejados y su baja contaminación lumínica.

Precisamente ahí reside una de las grandes oportunidades: poner en valor territorios que normalmente quedan fuera de los grandes circuitos turísticos y distribuir mejor los flujos de visitantes.

¿Habéis detectado ya un incremento de reservas o de consultas relacionadas con el eclipse de agosto de 2026?

Los grandes acontecimientos suelen despertar interés con mucha antelación y es habitual que este tipo de eventos empiece a formar parte de la planificación de determinados viajeros muchos meses antes.

Más allá del volumen concreto de reservas, lo relevante es comprobar cómo experiencias muy específicas empiezan a influir cada vez más en la decisión de viaje, algo que llevamos tiempo observando en distintos segmentos turísticos.

Más allá del eclipse, ¿está creciendo el turismo de fenómenos naturales? ¿Qué otros acontecimientos generan un interés similar entre los viajeros?

Sí. El viajero busca cada vez más experiencias difíciles de reproducir y ligadas a un momento concreto. Los eclipses son un ejemplo, pero también lo son las auroras boreales, las lluvias de estrellas, las floraciones estacionales o determinados fenómenos naturales únicos. Todos ellos comparten un rasgo común: convierten el viaje en una experiencia con un fuerte componente emocional y de exclusividad.

¿Qué recomendaciones daríais a quienes todavía están pensando en organizar un viaje para observar un eclipse? ¿Con cuánta antelación conviene planificarlo?

La primera recomendación es planificarlo bien. No solo el alojamiento y el transporte, sino también dónde se va a realizar la observación y cómo llegar y salir de la zona, especialmente en lugares donde se espera una gran concentración de visitantes.

Y, por supuesto, es fundamental seguir las recomendaciones de las autoridades y utilizar protección adecuada para observar el Sol. A partir de ahí, nuestro consejo sería aprovechar el desplazamiento para conocer el entorno. El eclipse dura apenas unos minutos; el viaje puede durar varios días.

«El eclipse dura apenas unos minutos; el viaje puede durar varios días»

Desde el punto de vista del sector turístico, ¿qué oportunidades ofrece un evento de estas características para los destinos que se encuentran dentro de la franja de totalidad?

La gran oportunidad está en conseguir que la persona que llega por el eclipse no venga únicamente unas horas, sino que se quede, consuma y descubra el territorio. Ahí es donde el impacto puede extenderse desde el alojamiento hacia la restauración, el comercio, las actividades, el transporte o los productores locales.

Para muchos destinos, además, puede ser una oportunidad de darse a conocer ante un público nuevo y conseguir que parte de esa demanda vuelva en el futuro por otros motivos. El eclipse es puntual; la oportunidad para el destino puede ir mucho más allá.

¿Qué retos supone gestionar un aumento puntual de visitantes en lugares que, en muchos casos, no están acostumbrados a recibir una demanda tan elevada?

El principal reto es anticiparse. Hay que coordinar movilidad, alojamiento, servicios públicos, seguridad e información al visitante, especialmente en lugares que no están acostumbrados a recibir grandes concentraciones de personas.

Y también hay que pensar en los residentes y en el entorno. El éxito no debería medirse únicamente por cuánta gente llega, sino por la capacidad del destino para gestionar esa llegada de forma ordenada y conseguir que tanto visitantes como población local tengan una buena experiencia.

Mirando al futuro, ¿creéis que el turismo astronómico seguirá creciendo como segmento especializado o terminará integrándose en la oferta turística general?

Probablemente ocurran ambas cosas. Seguirá existiendo un público muy especializado, pero al mismo tiempo veremos cómo este tipo de experiencias se incorporan con mayor frecuencia a la oferta turística general.

En ese sentido, quizá dentro de unos años importe menos ponerle una etiqueta. Lo relevante es que los intereses personales están teniendo cada vez más peso en la forma en que elegimos dónde y cuándo viajar.

¿Qué papel pueden desempeñar hoteles, administraciones y empresas turísticas para convertir un eclipse en una experiencia memorable para el visitante y, al mismo tiempo, sostenible para el destino?

La clave es la colaboración. Un destino no puede aprovechar una oportunidad así de manera aislada. Administraciones, hoteles, empresas de actividades, restauración, transporte y otros actores locales tienen que trabajar de forma coordinada para construir una propuesta que funcione en su conjunto.

Los datos también pueden ayudar a anticipar dónde se va a concentrar la demanda y a gestionar mejor los flujos. Pero el objetivo final debería ser muy sencillo: que el eclipse deje valor en el territorio sin generar una presión innecesaria sobre el entorno o sobre quienes viven allí.

Para terminar, ¿qué mensaje lanzaríais a quienes están valorando vivir por primera vez un eclipse total de Sol?

Quien tenga la oportunidad de vivirlo probablemente recordará durante mucho tiempo dónde estaba cuando ocurrió. Un eclipse total dura apenas unos minutos, y precisamente por eso tiene algo tan especial.

Mi consejo sería planificarlo bien, seguir todas las recomendaciones de seguridad y no pensar únicamente en esos minutos de totalidad. Es una buena excusa para descubrir un lugar nuevo y convertir el eclipse en parte de un viaje mucho más amplio.

Miguel Ángel Hernández es Strategic Partnership Director de HBX Group, compañía especializada en tecnología y distribución para el sector turístico.