La Fortuna, Costa Rica: siete días entre el volcán, la selva y el agua

El volcán Arenal acompaña prácticamente cualquier recorrido por La Fortuna. A veces aparece completo sobre la vegetación; otras queda parcialmente oculto por las nubes. Pero incluso cuando no se ve, su presencia está detrás de buena parte del paisaje que rodea esta localidad del norte de Costa Rica.

Durante siete días utilizamos La Fortuna como base para recorrer un territorio en el que se suceden volcanes, bosques tropicales, ríos, cascadas, aguas termales y humedales. Caminamos por antiguas coladas de lava, nos bañamos en la Catarata La Fortuna, cruzamos el bosque desde las copas de los árboles, descendimos por rápidos, buscamos ranas e insectos durante la noche y viajamos hasta Río Celeste y Caño Negro. El último día cambiamos la selva por el café y el chocolate.

La Fortuna no nació como destino turístico. Los primeros asentamientos familiares se remontan a 1914 y 1915 y la comunidad comenzó a definirse en la década de 1940, cuando llegaron agricultores procedentes de diferentes zonas de Alajuela y San Carlos. Hasta 1948 el lugar era conocido como El Burío; aquel año adoptó el nombre de La Fortuna.

Catarata del Río Celeste, el principal atractivo turístico del Parque Nacional Volcán Tenorio
Catarata del Río Celeste, el principal atractivo turístico del Parque Nacional Volcán Tenorio

La gran ruptura llegó el 29 de julio de 1968, cuando el Arenal entró en erupción después de un largo periodo de inactividad. La erupción destruyó varios asentamientos de la zona y modificó para siempre el paisaje y la relación de la población con el volcán.

En La Fortuna, el volcán no es solamente lo que se contempla desde la distancia: está presente en el suelo que se pisa, en el agua que se calienta y en la historia que explica el destino.

De El Burío agrícola a uno de los grandes destinos de naturaleza de Costa Rica

La historia de La Fortuna comienza lejos de los hoteles, las excursiones y los restaurantes que hoy ocupan el centro de la localidad.

Los primeros pobladores encontraron un territorio adecuado para la agricultura y la ganadería. El Instituto Costarricense de Turismo sitúa los primeros asentamientos familiares en 1914 y 1915 y señala que la comunidad empezó a adquirir identidad propia durante la década de 1940. La agricultura, la caza y la ganadería fueron durante décadas las actividades principales.

La transformación llegó de manera brusca con el Arenal. El 29 de julio de 1968, a las 7:30 de la mañana según la información oficial de Visit Costa Rica, comenzó una erupción que causó una gran destrucción en las comunidades próximas. La documentación histórica sobre el número de víctimas no es completamente uniforme: existen diferentes cifras en los documentos elaborados después del desastre. Un estudio técnico de la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos señala que el registro científico original contabilizó 78 fallecidos, mientras otras fuentes históricas han utilizado cifras superiores.

La precisión es importante porque el episodio no fue simplemente un acontecimiento geológico. Para las comunidades cercanas significó la pérdida de viviendas, tierras y vidas. Poblaciones como Pueblo Nuevo y Tabacón quedaron gravemente afectadas.

A partir de entonces, el Arenal se convirtió también en un elemento de atracción científica y turística. Con el tiempo, las coladas de lava, el bosque que volvió a ocupar parte del terreno y la actividad del volcán construyeron un paisaje que terminaría convirtiendo a La Fortuna en uno de los principales centros turísticos de naturaleza del país.

El Parque Nacional Volcán Arenal fue creado el 30 de septiembre de 1991 y posteriormente amplió su superficie. Actualmente protege 12.124 hectáreas y tiene, además de su valor paisajístico y volcánico, una función importante en la conservación del régimen hídrico de la zona.

Es una de las claves para comprender la transformación de La Fortuna: el territorio que una vez se organizó alrededor de la agricultura acabó desarrollando una economía estrechamente vinculada a la conservación y a la interpretación de su patrimonio natural.

Caminar sobre las huellas de una erupción

Nuestra primera aproximación al Arenal fue caminando. Los senderos del Parque Nacional permiten observar dos paisajes que parecen pertenecer a lugares diferentes. Por un lado están las masas de vegetación tropical; por otro, las zonas donde todavía se reconoce la presencia de las coladas de lava.

Volcán Arenal, el icono indiscutible de La Fortuna y uno de los volcanes más famosos del mundo por su perfecta forma cónica
Volcán Arenal, el icono indiscutible de La Fortuna y uno de los volcanes más famosos del mundo por su perfecta forma cónica

El Sendero Coladas, uno de los recorridos del parque, atraviesa terrenos volcánicos y ofrece perspectivas del Arenal y del lago. Otros senderos permiten internarse en el bosque y observar la recuperación de la vegetación sobre un territorio transformado por las erupciones. El propio parque destaca precisamente esa combinación entre actividad volcánica, bosque y fauna.

Caminar por allí cambia la manera de mirar el volcán.

Desde La Fortuna, el Arenal puede parecer un elemento monumental situado al fondo del paisaje. En los senderos se entiende que es mucho más que eso. La lava forma parte del suelo, las rocas cuentan una historia relativamente reciente y el bosque está creciendo sobre un territorio que fue destruido y reconstruido por la actividad volcánica.

El Parque Nacional Volcán Arenal permanece abierto todos los días de 8:00 a 16:00. Las tarifas oficiales y las condiciones de acceso deben comprobarse antes de viajar, ya que pueden modificarse.

Para nosotros fue uno de los momentos en los que el viaje dejó de ser simplemente una sucesión de excursiones. El paisaje empezaba a tener una historia.

Las aguas termales: cuando el volcán se experimenta con el cuerpo

Si la caminata permite tocar la huella del Arenal, las aguas termales ofrecen una manera completamente diferente de experimentar su geología. La tarde que dedicamos a Ecotermales Fortuna fue también una pausa dentro de una semana bastante intensa. Después de las caminatas y antes de las siguientes excursiones, el agua caliente permitía contemplar el bosque desde otro ritmo.

Ecotermales explica que sus aguas tienen origen volcánico y que el establecimiento se desarrolló como un proyecto familiar vinculado inicialmente a un terreno agrícola y ganadero. Su propuesta combina diferentes piscinas termales y gastronomía dentro de un entorno de vegetación tropical.

La cuestión interesante, sin embargo, está más allá de las instalaciones. Las aguas termales forman parte de la identidad turística de toda la región porque el subsuelo del Arenal permite que el agua se caliente antes de volver a aflorar. El Instituto Costarricense de Turismo sitúa precisamente las termas entre los principales atractivos de La Fortuna.

Nuestro alojamiento fue Tabacón Thermal Resort & Spa, que también está estrechamente relacionado con este fenómeno. El establecimiento explica que el río Tabacón fluye desde el entorno del Arenal y atraviesa la propiedad formando piscinas y pequeñas cascadas naturales; actualmente señala temperaturas de entre 36 y 38 ºC en buena parte de su recorrido termal.

La diferencia entre ambas experiencias es importante para contar el viaje correctamente: Ecotermales fue nuestra visita termal y Tabacón fue nuestro alojamiento.

Y precisamente esa combinación permitió comprobar hasta qué punto el agua forma parte de la experiencia de La Fortuna. En un mismo viaje puede pasar de ser río a cascada, de cascada a termal y, más adelante, convertirse en el elemento que da forma a uno de los paisajes más conocidos de Costa Rica.

La Catarata La Fortuna y la selva alrededor del agua

La Catarata La Fortuna, una caída de agua de unos 70 metros rodeada de bosque tropical, fue otro de los escenarios del viaje. El acceso conduce hacia un paisaje mucho más cerrado que el de las zonas abiertas próximas al volcán. La vegetación tropical domina el recorrido y, al llegar a la cascada, el agua ocupa el centro de la escena.

La Catarata La Fortuna
La Catarata La Fortuna

Nosotros aprovechamos la visita para bañarnos en el río y fotografiar el entorno. Es una experiencia sencilla, pero ayuda a comprender una característica de La Fortuna: muchas de las actividades que ofrece el destino no necesitan grandes infraestructuras para resultar interesantes. El paisaje es el principal protagonista.

La cascada también sirve para entender la relación entre la montaña y los cursos de agua que atraviesan la región. El territorio está marcado por una abundante red hidrográfica que desciende desde las zonas volcánicas y montañosas hacia las llanuras del norte.

Después de caminar por terrenos de lava y descansar en aguas termales, el río ofrece una tercera forma de acercarse al mismo territorio.

La selva desde las copas de los árboles

Al día siguiente cambiamos completamente de perspectiva. El canopy y los puentes colgantes permiten recorrer el bosque desde una altura que transforma la percepción del paisaje. Desde el suelo, la selva puede parecer una masa compacta de vegetación. Desde los puentes, aparecen diferentes niveles de árboles, ramas, epífitas y movimientos de animales que resultan mucho más difíciles de detectar desde abajo.

La tirolesa aporta una dimensión diferente. Aquí ya no se trata tanto de observar como de desplazarse rápidamente entre las plataformas y atravesar el bosque suspendidos sobre el terreno.

La combinación funciona precisamente porque alterna aventura y observación. La región de La Fortuna ha desarrollado una importante oferta de actividades vinculadas al bosque y a la naturaleza, pero el interés del canopy no está únicamente en la velocidad. También permite comprender que un bosque tropical es un ecosistema vertical, organizado en diferentes alturas y estratos.

Después de recorrer el parque nacional a ras de suelo, observar el bosque desde arriba ayudó a completar nuestra visión del territorio.

Por la tarde bajamos el ritmo y paseamos por La Fortuna. El centro urbano funciona como contrapunto de las excursiones: restaurantes, pequeños comercios y servicios turísticos conviven con la población local y muestran hasta qué punto el turismo se ha convertido en parte de la economía cotidiana.

Cuando llega la noche, la selva cambia

La naturaleza de La Fortuna tiene otra cara después de la puesta de sol. Nuestro tour nocturno estuvo dedicado a buscar ranas, insectos y otros animales activos durante la noche. Es una experiencia completamente diferente a la observación diurna.

Durante el día, el visitante suele buscar aves, monos u otros animales que se mueven entre la vegetación. De noche, la atención cambia. Los sonidos adquieren protagonismo y la luz de las linternas permite descubrir pequeños animales que permanecen ocultos durante las horas de sol.

Las ranas fueron uno de los objetivos principales, pero también los insectos y otros pequeños habitantes del bosque. La experiencia demuestra algo que se puede aplicar a todo el viaje: para conocer realmente un ecosistema no basta con observarlo durante unas horas. El bosque tiene ritmos diferentes y cada uno revela una parte distinta de su biodiversidad.

Aquí el papel del guía resulta especialmente importante. Identificar una rana, explicar dónde suele esconderse o distinguir un sonido entre decenas de ruidos nocturnos convierte un paseo por el bosque en una experiencia de interpretación ambiental.

El río como aventura: rafting y tubing

Al día siguiente dejamos de observar el agua para entrar directamente en ella. El recorrido de tubing o rafting por el río Balsa añadió la parte más dinámica del viaje. Después de varios días de caminatas, termas y observación, el río obligaba a cambiar completamente de actitud.

Los rápidos hacen que el paisaje deje de ser estático. La atención se concentra en la corriente, en las instrucciones del guía y en los movimientos de la embarcación. La actividad encaja muy bien en el modelo turístico de La Fortuna porque utiliza una característica natural del territorio sin necesidad de convertirla en una atracción artificial. El río ya estaba allí; el turismo ha desarrollado las herramientas necesarias para recorrerlo.

Turismo de aventura en los ríos de La Fortuna, Costa Rica. | Imagen cortesía de Arenal Rafting
Turismo de aventura en los ríos de La Fortuna, Costa Rica. | Imagen cortesía de Arenal Rafting

Además, la experiencia permite entender por qué el agua es un hilo conductor tan potente del destino. No es la misma agua que encontramos en las termas, ni la misma experiencia que proporciona una cascada, pero forma parte de un mismo sistema natural.

Río Celeste: la ciencia detrás del color azul

La excursión a Río Celeste, en el Parque Nacional Volcán Tenorio, fue probablemente uno de los momentos más singulares de la semana. El color del agua parece inicialmente difícil de explicar. El río tiene una tonalidad azul turquesa intensa que contrasta con el verde del bosque.

Pero el fenómeno no se debe a que el agua esté teñida por un mineral azul. Una investigación de la Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional descubrió que el color se debe a un fenómeno óptico. Dos cursos de agua transparentes, el río Buena Vista y la Quebrada Agria, confluyen en El Teñidero. A partir de ese punto, determinadas partículas de aluminosilicatos aumentan de tamaño y dispersan la luz de una manera que hace que el agua aparezca azulada al ojo humano.

El teñidero, ubicado en el Parque Nacional Volcán Tenorio
El teñidero, ubicado en el Parque Nacional Volcán Tenorio

El detalle resulta fascinante porque cambia completamente la percepción del lugar. El azul que vemos no está simplemente “dentro” del agua. Es el resultado de cómo determinadas partículas interactúan con la luz.

El sendero principal del sector turístico del Parque Nacional Volcán Tenorio tiene unos tres kilómetros y permite acceder a varios de los puntos de interés: la catarata, el mirador, la laguna azul, los borbollones y El Teñidero. Actualmente el ingreso está establecido entre las 8:00 y las 14:00, con permanencia hasta las 16:00. La capacidad de carga diaria es de 1.200 visitantes y el sendero admite simultáneamente hasta 500 personas.

La entrada oficial para visitantes no residentes figura actualmente en 13,56 dólares, aunque recomendamos comprobar el precio y el sistema de reserva antes de viajar.

Río Celeste es uno de esos lugares en los que conocer la explicación científica mejora la experiencia. El paisaje no pierde misterio cuando sabemos por qué sucede; al contrario, adquiere otra dimensión.

Caño Negro: el agua como refugio de vida

Otra jornada nos llevó hasta el Refugio Nacional de Vida Silvestre Mixto Caño Negro. El paisaje vuelve a cambiar. Dejamos atrás el cono del Arenal y las zonas de bosque para entrar en un territorio de humedales, lagunas y cursos de agua situado en la llanura de Los Guatusos.

El recorrido en bote permitió observar caimanes, monos y numerosas aves. La navegación lenta resulta especialmente adecuada para este tipo de ecosistema porque permite observar los animales sin atravesar constantemente la vegetación.

Caño Negro fue declarado Sitio Ramsar el 27 de diciembre de 1991 y forma parte desde 2007 de la Reserva de la Biosfera Agua y Paz. El SINAC destaca además su relación con el Corredor Biológico Ruta Los Malecus.

Hay aquí una dimensión cultural que merece atención. La llanura de Los Guatusos toma su nombre de las poblaciones indígenas Maleku que han habitado el territorio durante miles de años. Actualmente la población Maleku mantiene tres asentamientos principales en la reserva indígena: Margarita, Tonjibe y El Sol.

Caño Negro demuestra que hablar de La Fortuna significa hablar de un territorio más amplio que el que rodea inmediatamente al volcán.

La localidad funciona como puerta de entrada a diferentes ecosistemas del norte de Costa Rica y permite pasar en pocos días del bosque tropical de montaña a los humedales de las llanuras.

El lago creado por el ser humano

El Lago Arenal ofrece una lectura completamente diferente del paisaje. El gran embalse, situado al oeste del volcán, ocupa alrededor de 87 kilómetros cuadrados y desempeña una función importante en el sistema energético costarricense. El Instituto Costarricense de Electricidad destaca su papel como reserva de agua y su relación con la generación hidroeléctrica y con la integración de otras fuentes renovables.

Impresionante vista aérea del Lago Arenal, el lago más grande de Costa Rica
Impresionante vista aérea del Lago Arenal, el lago más grande de Costa Rica

Para el visitante, el lago también se ha convertido en un espacio de actividades como kayak, paddleboard, pesca y navegación. Su presencia introduce una idea interesante en el relato del viaje. El paisaje que rodea La Fortuna no ha sido moldeado únicamente por la naturaleza. También ha sido transformado por decisiones humanas de gran escala.

El Arenal representa la fuerza geológica. El lago representa la capacidad de modificar ese territorio para producir energía. Y ambos conviven hoy dentro de una economía que también utiliza el paisaje como recurso turístico.

Café y chocolate para terminar el viaje

El último día cambiamos completamente de ritmo. Después de una semana dedicada a volcanes, bosques, ríos y fauna, hicimos un tour de café y chocolate. Fue una forma especialmente apropiada de terminar el viaje porque permitió acercarnos a Costa Rica desde otra perspectiva: la agrícola y gastronómica.

Durante la visita conocimos los procesos tradicionales de producción y participamos en las degustaciones de café y chocolate.

La experiencia ayuda a recordar que el paisaje que rodea La Fortuna no está compuesto únicamente por espacios naturales protegidos. También existe un territorio productivo, con agricultura, pequeños productores y una gastronomía que forma parte de la identidad costarricense.

Durante el viaje probamos además uno de los platos más representativos del país: el casado, normalmente compuesto por arroz, frijoles, plátano, ensalada y una proteína. Es una comida cotidiana que explica mejor la cocina costarricense que muchos platos presentados exclusivamente como especialidades turísticas.

También encontramos el gallo pinto, especialmente asociado al desayuno, y una oferta gastronómica que combina cocina local con restaurantes internacionales dirigidos a un público turístico muy diverso.

Restaurante Fortuneño, un popular y concurrido establecimiento culinario ubicado en pleno centro de La Fortuna
Restaurante Fortuneño, un popular y concurrido establecimiento culinario ubicado en pleno centro de La Fortuna

En La Fortuna, esa mezcla es inevitable. La localidad recibe visitantes de todo el mundo y ha desarrollado una oferta gastronómica acorde con esa demanda, pero todavía resulta posible acercarse a la cocina cotidiana en las sodas, pequeños restaurantes donde la comida casera forma parte de la vida local.

El café y el cacao aportaron el último capítulo de nuestra estancia: después de recorrer el territorio, conocer sus aguas y caminar por sus bosques, terminamos descubriendo algunos de los productos que también ayudan a explicar Costa Rica.


Siete días en La Fortuna: una base para explorar el norte de Costa Rica

La Fortuna, Costa Rica: siete días entre el volcán, la selva y el agua
La Fortuna, Costa Rica: siete días entre el volcán, la selva y el agua

Una de las grandes ventajas de La Fortuna es que permite utilizar una misma localidad como base para experiencias muy diferentes.

Nosotros nos alojamos en Tabacón Thermal Resort & Spa, situado en el entorno del Arenal. El establecimiento cuenta actualmente con 105 habitaciones y suites y ofrece acceso a sus aguas termales naturales a los huéspedes.

La elección del alojamiento también condicionó positivamente nuestra experiencia, porque permitió combinar jornadas de excursiones con momentos de descanso sin necesidad de cambiar continuamente de hotel.

Esta suite sólo para adultos (70 m²) redefine el romanticismo con su piscina privada, calentada naturalmente por las aguas termales ricas en minerales de Tabacón
Esta suite sólo para adultos (70 m²) redefine el romanticismo con su piscina privada, calentada naturalmente por las aguas termales ricas en minerales de Tabacón

Para quienes prefieran alojarse en el centro de La Fortuna, existen numerosas alternativas y la principal ventaja es la proximidad a restaurantes, comercios y servicios turísticos.

Cómo llegar

La Fortuna se encuentra en la provincia de Alajuela, en las Llanuras del Norte. Desde San José, el desplazamiento por carretera requiere varias horas y el tiempo real depende del tráfico y de las condiciones de la ruta.

Para un viaje con varias excursiones, el coche de alquiler puede ofrecer mayor libertad, aunque muchas actividades organizadas incluyen transporte desde los alojamientos.

Cuántos días dedicar

Nuestra experiencia demuestra que una semana resulta adecuada para conocer La Fortuna con cierta calma. En siete días pudimos combinar el Parque Nacional Volcán Arenal, la cascada, las aguas termales, canopy, puentes colgantes, rafting o tubing, un recorrido nocturno, Río Celeste, Caño Negro y una actividad gastronómica de café y chocolate.

No es necesario reproducir exactamente este calendario. La meteorología puede condicionar las actividades y conviene dejar margen para modificar el programa.

Cuándo viajar

La Fortuna puede visitarse durante todo el año. El clima es tropical y las precipitaciones forman parte del funcionamiento natural del bosque. La estación seca suele facilitar las actividades al aire libre, mientras que durante la época lluviosa el paisaje puede presentar una vegetación especialmente intensa y los cursos de agua adquieren mayor protagonismo.

En cualquier caso, las condiciones meteorológicas deben comprobarse antes de realizar caminatas, actividades fluviales o visitas a áreas protegidas.

Parques nacionales y reservas

Para organizar las visitas conviene consultar directamente al Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) y al Instituto Costarricense de Turismo (ICT).

El Parque Nacional Volcán Arenal abre actualmente todos los días de 8:00 a 16:00. El Parque Nacional Volcán Tenorio establece actualmente el ingreso entre las 8:00 y las 14:00, con permanencia hasta las 16:00. Los precios, sistemas de reserva y condiciones de acceso pueden cambiar, por lo que es recomendable comprobarlos antes del desplazamiento.

Información turística oficial

Instituto Costarricense de Turismo (ICT): https://www.visitcostarica.com/

Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC): https://www.sinac.go.cr/

Arenal Cámara de Turismo y Comercio de La Fortuna: https://www.visitelafortuna.com/

La Fortuna, un territorio construido entre fuego y agua

Después de siete días, la imagen que queda de La Fortuna no es solamente la del Arenal recortado contra el cielo.

Es la de una región en la que diferentes elementos naturales parecen conectarse constantemente. El volcán explica las coladas que recorrimos a pie y el contexto geotérmico de las aguas termales. La lluvia y la montaña alimentan ríos y cascadas. El bosque ocupa los espacios entre las rocas volcánicas. El agua cambia de forma y de color, desde los rápidos del Balsa hasta el azul de Río Celeste y los humedales de Caño Negro.

Pero también queda otra historia.

La Fortuna nació como una comunidad agrícola, sufrió una de las grandes tragedias volcánicas de la historia reciente de Costa Rica y terminó convirtiéndose en un importante centro internacional de turismo de naturaleza. Esa transformación no puede entenderse únicamente como una historia de éxito turístico: detrás están las comunidades que vivieron la erupción de 1968, la creación de áreas protegidas, el aprovechamiento energético del agua y la necesidad permanente de encontrar un equilibrio entre conservación y actividad económica.

Nuestra experiencia durante siete días nos permitió recorrer una parte de ese territorio desde perspectivas muy diferentes. Y quizá esa sea la principal razón por la que La Fortuna funciona tan bien como destino: no obliga a elegir entre naturaleza, aventura, descanso, fauna o gastronomía.

Permite pasar de una a otra siguiendo el mismo hilo conductor que ha marcado la historia de la región: el encuentro entre el fuego del volcán y el agua que nace, atraviesa y transforma su paisaje.


Reportaje elaborado por el equipo editorial de Gulliveria a partir de fuentes documentales, información institucional y experiencia directa de viaje. Los datos prácticos (horarios, precios y establecimientos) pueden variar. Para actualizaciones o colaboración editorial: info@gulliveria.com