Voces y protagonistas

Lucía Arranz, de De Viaje by Lu: «Hay viajes que solo son precio y otros son valor»

Juan G. Martínez
Lucía Arranz Marcos, responsable de De Viaje by Lu

¿Qué buscamos realmente cuando viajamos? Durante décadas, elegir unas vacaciones comenzaba casi siempre por decidir un destino. Sin embargo, nuevas formas de entender el viaje están poniendo el foco en las motivaciones, las experiencias y en aquello que cada persona espera encontrar —o incluso cambiar— cuando sale de casa.

Desde Cuéllar (Segovia), De Viaje by Lu propone invertir esa lógica: antes de preguntar dónde quiere ir alguien, intenta averiguar qué quiere vivir. Detrás del proyecto está Lucía Arranz Marcos, que decidió convertir su pasión por viajar en una actividad profesional después de regresar de un viaje personal a México en 2022.

Hablamos con Lucía Arranz Marcos sobre viajes personalizados, nuevos hábitos del viajero, mujeres que viajan solas, destinos menos masificados, inteligencia artificial y el valor que todavía conserva el asesoramiento humano en una época en la que organizar un viaje parece estar al alcance de cualquiera desde una pantalla.

De Viaje by Lu nace en Cuéllar con la idea de poner al viajero, y no únicamente al destino, en el centro. ¿Cuándo decidiste convertir esa idea en un proyecto profesional y qué detectaste que faltaba en la forma tradicional de organizar viajes?

Lo decidí al volver de México, de un viaje personal con un amigo. Allí me di cuenta de que la vida que llevaba no era la que sentía y vi que podía unir lo que me apasionaba —viajar—, lo que me movía —el cambio— y convertirlo en mi trabajo. Estamos hablando de que la idea surgió en marzo de 2022.

Para mí, lo que más falta a la hora de organizar el viaje es viajar con los viajeros. ¡Eso es lo más!

En vuestra presentación habláis de preguntar «¿qué quieres vivir?» en lugar de limitarse a «¿dónde quieres viajar?». ¿Cómo se traduce esa filosofía en la práctica? ¿Puedes ponernos algún ejemplo concreto de un viaje que haya cambiado sustancialmente después de conocer mejor a la persona que iba a realizarlo?

Esta pregunta y su respuesta se enmarcan dentro de los viajes personalizados, Unique. Se diseñan en torno a quien los solicita y he hecho diferentes, para parejas, para sorteos, etc. La filosofía es sencilla: hay lugares que se prestan a mucho y otros a menos. Es por ello que lo importante es lo que las personas quieren vivir, para hacerlo realidad y que salgan satisfechas.

«Lo importante es lo que las personas quieren vivir»

Desde tu contacto directo con los viajeros, ¿qué está cambiando en sus prioridades? ¿Pesan ahora más la gastronomía, la cultura, la naturaleza o las experiencias locales frente a la tradicional selección de destinos y monumentos?

Bueno, aquí hay de todo y para todos. Para mí, lo más importante es elegir un destino alineado con uno mismo; es decir, si te gusta la naturaleza, no ir a la ciudad, etc. En mi caso, las propuestas propias están dirigidas a aquellos lugares donde yo me siento libre.

Siguiendo las prioridades, pesan mucho la cultura, la gastronomía y, por supuesto, experiencias que respeten todo lo anterior. En el caso del viaje personalizado, el viajero es el que marca las pautas, aunque si es un destino con el que no me siento bien, no hago ese encargo.

En mi caso, la parte monumental es la que menos enfoco porque, aunque me gusta, en los viajes quiero vivir otras emociones que se sienten más en el medio natural; sin embargo, tengo una propuesta de mayor peso cultural como es Estambul.

Experiencia de buceo en uno de los viajes de De Viaje by Lu
Experiencia de buceo en uno de los viajes de De Viaje by Lu

El precio continúa siendo determinante a la hora de viajar. ¿Hasta qué punto está dispuesto el viajero actual a pagar más por un viaje personalizado y qué debe aportar esa personalización para que perciba realmente su valor?

En cuanto al tema de precios, es un debate amplio. Por un lado están las agencias grandes, con toda su fuerza y estrategias, y después somos muchos otros, en minoría, que cuidamos que el viaje sea un viaje y no unas vacaciones.

Hay viajes que solo son precio y otros son valor, porque han conseguido de uno mismo una transformación, un conocimiento, un compartir, etc.

Muchas personas saben el valor que les aporta pagar una cierta cantidad que el resto puede creer que es elevada. Un cambio de vida a mejor creo que no tiene precio y sí mucho valor, ¿no crees?

Una parte de vuestro proyecto se dirige específicamente a mujeres. ¿Qué demandas particulares estás observando entre las mujeres que viajan solas o que quieren incorporarse a viajes en grupo? ¿La seguridad continúa siendo el principal condicionante?

Todo va en relación con ella, con su edad también, con los miedos que tenga. Con cualquiera de las propuestas puede pasar de no ir a estar deseándolo. Maldivas en un formato aventura está de moda ahora. Asia también está entre los preferidos. Los destinos más exóticos cuestan un poquito más.

Yo he viajado sola y he de decir que me he sentido bastante segura, pero sí, sigue siendo importante.

También trabajáis con familias, grupos y colectivos. ¿Qué diferencias encuentras entre diseñar un viaje para una pareja o una persona y hacerlo para un grupo en el que deben convivir intereses, edades y ritmos diferentes?

Una de las claves son los planes que quieran tener; es evidente que son diferentes. Por mí misma lo sé, ya que tengo familia y he viajado de todas las formas: sola, en pareja, en grupo, con hijos, etc., y he hecho cosas diferentes.

Para los grupos intentamos que los perfiles sean lo más parecidos posible y, de hecho, se hacen reuniones para saber qué se busca del viaje, entre otras cuestiones. Siempre advierto de venir con la mente abierta a un viaje grupal, que nos puede dar muchas pistas de nosotros mismos y comenzar desde el minuto uno la transformación de la que he hablado al principio.

Grupo de viajeros de De Viaje by Lu durante una experiencia en la naturaleza
Grupo de viajeros de De Viaje by Lu durante una experiencia en la naturaleza

¿Qué destinos están despertando actualmente mayor interés entre vuestros viajeros? ¿Estás detectando algún cambio respecto a los destinos que se demandaban hace unos años?

Ahora mismo los destinos son los que propongo y me desmarco bastante de sitios muy masificados y con muchas propuestas. Prefiero descubrir y que los viajeros quieran ser como Cristóbal Colón, siempre que se pueda.

En términos generales se demandan destinos auténticos, aunque siguen teniendo peso destinos más turísticos, por decirlo de alguna manera.

Hoy cualquier viajero puede reservar directamente vuelos y hoteles y dispone además de aplicaciones e inteligencia artificial capaces de crear un itinerario en pocos segundos. ¿Qué espacio queda para el asesoramiento humano y cómo crees que la inteligencia artificial va a transformar el trabajo de quienes diseñan viajes a medida?

La inteligencia artificial puede tener su parte «buena» por la rapidez y todo lo que puede hacer, pero nunca puede sustituir a las personas y a las emociones que nos transmitimos y sentimos al estar compartiendo la vida.

Existen más cosas de las que la IA conoce, porque aún hay muchos lugares recónditos que están por descubrir y de los que no tiene apenas información.

La confianza que genera una conexión real no es la misma que con un PC. Es mi opinión.

Hablas de acompañar al viajero antes, durante y después del viaje. ¿Qué significa exactamente ese acompañamiento cuando la persona ya está en el destino y qué ocurre después de su regreso?

El antes es porque asesoramos y resolvemos dudas o miedos, etc.

El durante es porque viajamos con ellos si es un grupo, claro; si no, porque damos soporte en destino y telefónico.

El después es porque se genera una nueva amistad, porque hemos dejado huella en ellos y se crea una nueva relación que agradece el cambio o la vivencia experimentada.

Después de poner en marcha De Viaje by Lu y escuchar a personas con perfiles y motivaciones muy diferentes, ¿qué has aprendido sobre las razones por las que viajamos que no esperabas encontrar cuando comenzaste el proyecto?

Cada uno viaja por uno o muchos motivos, y creo que el que siempre ha de estar presente es la curiosidad.

Por el lugar, por las personas, por uno mismo, ¡por todo!

Rupturas, soledad, aburrimiento de viajar siempre igual… son algunas de las razones que han estado y están entre los motivos.

Entre motivaciones personales, destinos menos masificados y experiencias diseñadas desde la escucha, queda una idea de fondo: viajar a medida no consiste únicamente en elegir dónde ir, sino en entender por qué queremos hacerlo. Y quizá sea ahí, más que en el precio o en la distancia recorrida, donde empieza el verdadero valor de un viaje.