Cada verano, muchas familias comprueban que organizar unas vacaciones con niños supone bastante más que elegir un destino. El presupuesto puede dispararse por pequeños gastos inesperados y por decisiones de última hora que terminan encareciendo el viaje. Ante esta realidad, una profesora de Economía de la Universidad Europea de Valencia recomienda incorporar desde el principio un colchón económico específico para afrontar los imprevistos.
Según explica Leticia Poole, reservar entre un 15 % y un 20 % adicional sobre el presupuesto previsto permite absorber gastos difíciles de evitar cuando se viaja con menores, como medicamentos, desplazamientos urgentes o compras necesarias que surgen durante la estancia. La economista considera que estos desembolsos no deberían tratarse como excepciones, sino como una parte habitual de las vacaciones familiares.

La recomendación llega en un contexto en el que el coste de viajar continúa siendo uno de los principales condicionantes para muchas familias, especialmente durante la temporada alta, cuando aumentan los precios del transporte y del alojamiento y la demanda reduce la capacidad para encontrar ofertas de última hora.
Planificar con antelación ayuda a contener el gasto
La experta señala que organizar el viaje con varios meses de margen facilita acceder a tarifas más económicas y evita que la falta de alternativas obligue a asumir precios más elevados.
También recuerda que determinados sectores turísticos aplican estrategias comerciales que aprovechan la escasa flexibilidad de quienes viajan con niños. Entre ellas cita los suplementos por seleccionar asientos contiguos en un avión o determinados servicios que muchas familias terminan contratando por comodidad.
Alternar planes de pago y actividades gratuitas
Más allá del fondo para imprevistos, Poole propone equilibrar el gasto diario combinando jornadas con actividades de mayor coste con otras basadas en propuestas gratuitas.
Playas, espacios naturales, rutas de senderismo, parques urbanos o museos con acceso libre en determinados horarios pueden ayudar a reducir el presupuesto sin renunciar a disfrutar del destino. Este tipo de planificación resulta especialmente útil en ciudades y zonas turísticas donde conviven una amplia oferta de ocio de pago con numerosas alternativas al aire libre.
La economista también apunta que elegir alojamientos con cocina puede contribuir a reducir de forma significativa el gasto en restauración al permitir preparar parte de las comidas durante la estancia.
El valor del viaje no depende solo del presupuesto
Poole defiende que la experiencia de unas vacaciones familiares no está necesariamente ligada al importe gastado, sino al tiempo compartido y a la planificación previa. En su opinión, disponer de un margen económico para los imprevistos ayuda a viajar con mayor tranquilidad y evita que pequeños contratiempos condicionen el resto del viaje.
Para quienes preparan sus vacaciones en familia, la recomendación pasa por calcular el presupuesto con antelación, comparar opciones antes de reservar y destinar una pequeña parte del gasto total exclusivamente a cubrir incidencias. Una previsión sencilla que puede marcar la diferencia cuando aparecen esos gastos que, especialmente cuando se viaja con niños, suelen terminar formando parte del viaje.
