Raúl Pérez recuperará un albariño sumergido 15 años en Arousa

Más de quince años después de ser depositadas bajo las aguas de la ría de Arousa, unas botellas de Sketch, el albariño elaborado por el enólogo Raúl Pérez, volverán a la superficie. La recuperación está prevista para el 9 de septiembre de 2026 y se realizará desde el entorno de las bateas de mejillones de la ría mediante un barco grúa que permitirá extraer la jaula metálica donde permanecen las botellas.

La operación pondrá el punto final a un experimento iniciado en 2010, cuando Pérez comenzó a someter este vino a crianza submarina. El interés de la iniciativa está precisamente en comprobar cómo ha evolucionado el albariño después de permanecer durante más de tres lustros a unos 20 metros de profundidad, en condiciones muy diferentes a las de una bodega convencional.

Las botellas recuperadas no están destinadas a salir al mercado. Su extracción permitirá, sobre todo, analizar y degustar el resultado de una experiencia enológica prolongada en las aguas de una de las principales rías gallegas.

Esta icónica estampa reúne dos grandes patrimonios de la gastronomía gallega: el vino Sketch (un albariño sumergido a más de 15 metros bajo el mar en la ría de Arousa creado por Raúl Pérez) y los espectaculares lomos y chuletas de buey gallego madurado seleccionados por Discarlux
Esta icónica estampa reúne dos grandes patrimonios de la gastronomía gallega: el vino Sketch (un albariño sumergido a más de 15 metros bajo el mar en la ría de Arousa creado por Raúl Pérez) y los espectaculares lomos y chuletas de buey gallego madurado seleccionados por Discarlux

Una botella de Sketch que lleva desde 2010 bajo el Atlántico

La crianza submarina de Sketch forma parte de la trayectoria de experimentación de Raúl Pérez con los vinos gallegos. El proyecto comenzó en 2010 en la ría de Arousa, donde las botellas quedaron depositadas a unos 20 metros de profundidad.

El entorno introduce unas condiciones distintas de las que se encuentran en una instalación terrestre. La oscuridad, la temperatura del agua y el movimiento constante de las corrientes son algunos de los factores que, según explica el propio enólogo, pueden influir en la evolución del vino.

Pérez sostiene que estas circunstancias permiten una evolución diferente y pueden favorecer determinados matices aromáticos y gustativos. Entre ellos señala una mayor presencia de notas salinas, junto a la expresión frutal y floral característica del albariño.

Más allá de estas apreciaciones, la extracción permitirá observar directamente el resultado de una crianza excepcionalmente prolongada. Las botellas que salgan ahora del agua han pasado aproximadamente 16 años sumergidas, desde 2010 hasta septiembre de 2026.

La ría de Arousa será el escenario de la recuperación

La operación comenzará en Cambados, desde cuyo puerto partirá la expedición hacia la zona de las bateas. La particularidad de esta recuperación estará también en el procedimiento utilizado.

En lugar de recurrir a buzos para sacar individualmente las botellas, se empleará uno de los barcos grúa utilizados en la actividad de las bateas de mejillones. Una vez alcanzada la plataforma flotante, el bateeiro izará la estructura metálica que contiene el vino desde el fondo de la ría.

El momento permitirá observar un proceso poco habitual en el mundo del vino: la salida a la luz de unas botellas que han permanecido durante años en completa oscuridad y sometidas al movimiento de las aguas de Arousa.

Para Galicia, además, la escena conecta dos actividades estrechamente vinculadas al territorio: la producción vitivinícola y la cultura marítima de las rías.

Del vino submarino a la mesa gallega

La recuperación del Sketch será el eje de una jornada que combinará vino y gastronomía. Una vez extraídas las botellas, el albariño será degustado junto a carne de vacuno gallega en una propuesta gastronómica a bordo.

Participarán el chef Ugo Chan, reconocido con una estrella Michelin, y Xosé Portas, gerente de Discarlux, junto a profesionales y divulgadores relacionados con el vino y la gastronomía de España y Reino Unido.

Según Discarlux, las chuletas que formarán parte de la degustación procederán de un ejemplar adquirido por más de 14.000 euros y sometido a 90 días de maduración. Se trata de un dato aportado por la empresa cárnica, que vincula así la experiencia con otra de las vertientes de la gastronomía gallega: la carne de vacuno de razas autóctonas y la maduración como parte del proceso culinario.

La combinación tiene además un componente simbólico. Por un lado, un vino que ha permanecido años bajo el mar; por otro, una carne sometida a un proceso prolongado de maduración. Dos formas diferentes de modificar y desarrollar las características de un producto antes de llegar a la mesa.

Una mirada a la Galicia ganadera y gastronómica

La recuperación del albariño será la última etapa de un recorrido por Galicia que comenzará dos días antes y que pretende mostrar distintos aspectos de la cultura gastronómica y ganadera de la comunidad.

El 7 de septiembre, la expedición visitará Portomarín, en Lugo, donde se encuentra la explotación ganadera de los hermanos López, vinculados también al Restaurante España. Posteriormente se desplazará hasta Chantada, en la Ribeira Sacra, para conocer las vacas Jersey de la quesería Airas Moniz.

Esta última parada tiene especial interés después de que el queso Savel fuese reconocido en 2026 como ganador del Campeonato de los Mejores Quesos de España organizado por GourmetQuesos.

El martes 8, la agenda continuará con una visita a Fisterra Bovine World, proyecto ganadero de Discarlux, y con la selección de animales en una explotación tradicional de Ordes, en A Coruña.

El recorrido gastronómico contempla además visitas al Asador Divino, en A Coruña, y a la taberna A Curva, en Cambados.

La propuesta no se limita, por tanto, a la recuperación de unas botellas. El recorrido busca poner en contacto a profesionales internacionales con diferentes formas de entender el producto gallego, desde la ganadería y los quesos hasta los vinos y la cocina.

Vino y gastronomía como carta de presentación de Galicia

Entre los participantes figuran también Rodri Méndez, de Forjas del Salnés; Luis Gutiérrez, catador de Wine Advocate en España; Nemanja Borjanovic, propietario del asador IBAI de Londres; el divulgador gastronómico Toby Inskip y el presentador Carlos Latre.

La presencia de profesionales británicos tiene especial relevancia para una iniciativa que pretende mostrar productos gallegos fuera de sus mercados habituales. La carne y los vinos de Galicia cuentan desde hace años con presencia en restaurantes y distribuidores internacionales, mientras que el turismo gastronómico se ha convertido en uno de los argumentos para descubrir el territorio más allá de sus principales atractivos paisajísticos.

En el caso del albariño, la experiencia se desarrolla además en un territorio estrechamente asociado a esta variedad y a la Denominación de Origen Rías Baixas. La ría de Arousa constituye uno de los paisajes característicos de las Rías Baixas y concentra una importante actividad marisquera y vitivinícola.

La recuperación de Sketch introduce así una dimensión poco habitual en esa relación entre vino y territorio: el propio paisaje marítimo se convierte durante años en parte del proceso de elaboración.

Un experimento que llega ahora a su final

La jornada del 9 de septiembre permitirá finalmente comprobar qué ha ocurrido con aquel vino depositado en la ría en 2010.

La extracción no supone el lanzamiento de una nueva referencia comercial. Las botellas recuperadas no están destinadas a la venta, de modo que el interés se encuentra en el resultado de la experiencia y en la posibilidad de analizar un vino que ha permanecido más de quince años bajo el agua.

Para el viajero interesado en el vino y la gastronomía, la iniciativa ofrece además una imagen poco habitual de Galicia: la de una región en la que la tradición vitivinícola, la actividad de las rías y la cultura gastronómica se encuentran en un mismo escenario.

El verdadero protagonista será, sin embargo, el Sketch que emerja de las aguas de Arousa. Después de más de tres lustros de crianza submarina, la botella volverá a tierra para responder a una pregunta sencilla y difícil de contestar hasta ese momento: cómo ha cambiado un albariño después de pasar tantos años bajo el mar.