Los hábitos de viaje están cambiando más allá de la elección de un destino. La temporada alta pierde parte de su protagonismo, los viajes se distribuyen durante más meses del año y viajar sin amigos o familiares disponibles ya no significa necesariamente hacerlo en soledad. En WeRoad, mayo y noviembre concentraron en 2025 el 20% de las reservas anuales, una cifra cercana a la registrada conjuntamente en julio y agosto.
Stefano Arossa, Commercial Regional Manager de WeRoad, analiza con Gulliveria qué está impulsando estos cambios, cómo se comportan las generaciones más jóvenes, qué destinos están ganando peso y hasta qué punto las redes sociales y la masificación condicionan las decisiones. También aborda el crecimiento de una fórmula cada vez más visible: personas que comienzan un viaje solas para compartirlo con un grupo al que inicialmente no conocen.
Durante décadas, julio y agosto han concentrado buena parte de los viajes de los españoles. ¿Hasta qué punto está cambiando realmente ese patrón y qué meses están ganando más peso?
El verano sigue siendo el momento que mayor peso registra en el año, pero el patrón está cambiando y año tras año observamos cómo hay una tendencia al alza hacia la desestacionalización del turismo. De hecho, en WeRoad hemos observado un incremento de reservas en esos meses fuera de la temporada por excelencia. Concretamente, en el 2025, mayo y noviembre registraron un 20% del total de reservas realizadas en el año.
Cuando un viajero decide salir fuera de la temporada alta, ¿qué determina hoy esa elección: el precio, evitar la masificación, el clima, una mayor flexibilidad laboral o una forma diferente de entender las vacaciones?
Son muchos los factores que llevan a los viajeros a apostar por otras épocas del año para realizar sus viajes. El precio es la más extendida, pero no la única. Aunque el turismo está presente todo el año, cuando viajas en esos meses menos concurridos la experiencia de viaje es mucho más auténtica, ya que nos permite tener un mayor contacto con la cultura local y disfrutar de los ritmos reales de cada lugar. Este hecho es de gran importancia para los jóvenes, que lo que buscan en sus aventuras en desconexión de su día a día y conexión con el destino mientras hablan con los locales, disfrutan de sus costumbres y prueban su gastronomía,
¿Detectáis diferencias relevantes entre generaciones a la hora de elegir cuándo viajar, cuánto tiempo hacerlo y con qué frecuencia salir a lo largo del año?
Sin duda hay mucha diferencia, sobre todo si hablamos de las generaciones más jóvenes. Por ejemplo, a los millennials se les considera una de las más viajeras. Estos suelen aprovechar sus vacaciones para realizar viajes largos de más de 10 días con gran preferencia en destinos de larga distancia, sobre todo en Asia y Sudamérica.
También hay un auge de las escapadas más cortas que responden a esa tendencia de aprovechamiento del calendario en la que se saca el máximo partido a los puentes. De hecho, organizando bien no solo se puede alargar el fin de semana con 2-3 días extra, también, cogiendo pocos días de vacaciones, se puede hacer un viaje más extenso de una semana. Así, para estas escapadas más cortas se escogen destinos dentro de España, en Europa y también Marruecos y Egipto.
La desestacionalización suele analizarse desde el punto de vista de los destinos, pero menos desde el viajero. ¿Estamos ante personas que simplemente desplazan sus vacaciones a otros meses o ante un cambio más profundo en la manera de repartir los viajes durante el año?
Se trata de un cambio más profundo. No es tanto vamos a China en octubre que habrá menos gente, si no más bien vamos a China en octubre para disfrutar del destino con calma, conectando más con lo local. Aunque se continúe viajando en verano, es cierto que muchos apuestan por repartir los días de vacaciones y, por tanto, los viajes para descubrir diferentes destinos buscando siempre esa conexión y conocimiento de nuevas culturas. Ahora mismo viajar no es solamente un parón, una forma de buscar relax, si no una nueva manera de conectar y una prioridad vital.
¿Qué destinos están creciendo especialmente entre los viajeros españoles y cuáles están perdiendo peso? ¿Qué factores explican esos movimientos?
El Sudeste asiático es un destino que llama mucho la atención entre viajeros españoles, ya que se trata de lugares con culturas totalmente diferentes, una gastronomía muy rica y unos paisajes increíbles. Países como Tailandia, Vietnam y Malasia están cada vez más en la lista de destinos deseados. A estos se suman otros en Asia como Japón y China, con una historia y forma de vida que atrae a esos aventureros que buscan algo más que un viaje, buscan una experiencia. Además de este continente, América del Sur, con especial interés en Perú y Colombia, y Marruecos, son ahora mismo de los más sonados.

En los últimos años hemos visto cómo determinados lugares pasan con gran rapidez de ser relativamente desconocidos a aparecer constantemente en redes sociales. ¿Cuánto influye hoy esa exposición en la elección de un destino y cuánto dura realmente su efecto?
Es un hecho que las redes sociales se han convertido en una fuente de información más. De hecho, hace unos años en WeRoad realizamos una encuesta de la que extrajimos que el 84% de los millennials españoles utiliza las redes sociales de forma asidua para buscar inspiración para sus próximos viajes. Sin embargo, también se observó que aunque sí se utilizan para inspiración, la grandísima mayoría de los encuestados (70%) declararon que la opinión de los influencers de viajes influye poco o nada en sus decisiones.
El precio sigue siendo determinante, pero viajar en temporada media tampoco garantiza ya encontrar destinos baratos. ¿Está cambiando la relación entre presupuesto y elección del momento del viaje?
La demanda cada vez está más repartida y aunque es cierto que esos meses más destacionalizados tienen precios más bajos, no es siempre así. La decisión no es solamente pagar menos (aunque sí influye), es más obtener más valor por lo que se paga. Es decir, menos gente, más conexión real con el destino, una experiencia más local
La concentración de visitantes se ha convertido en un problema visible en algunos destinos europeos. Desde vuestra experiencia con viajeros, ¿la masificación está empezando a modificar decisiones concretas sobre dónde y cuándo viajar?
Cada vez más los viajeros son más conscientes de cuándo visitar un país u optar por otro alternativo ya que, sobre todo las generaciones más jóvenes, tienen gran sensibilidad en el impacto del turismo en las comunidades locales. Es por eso que ellos no viajan, si no que viven una experiencia en la que conectan con el destino, con la gente local y sus costumbres. De hecho, en WeRoad esto lo tenemos muy presente, ya que diseñamos nuestros itinerarios con proveedores locales que ofrecen experiencias auténticas.

WeRoad trabaja con viajes en grupo entre personas que inicialmente no se conocen. ¿Qué explica el crecimiento de esta forma de viajar y qué nos dice sobre lo que busca hoy una persona que podría organizar el mismo viaje por su cuenta?
Muchas personas viajan con su familia o amigos, pero muchas otras por circunstancias como el trabajo o la incompatibilidad de horarios les resulta imposible. Esto antes podría hacer que no se realizara el viaje por miedo a ir solo, pero ahora se puede viajar solo uniéndose a un grupo de desconocidos y, además, hacer nuevos amigos mientras disfrutas de la aventura que tú mismo has escogido. Estos viajes como los que ofrecemos en WeRoad ofrecen esa libertad para elegir el destino en base a los intereses de cada uno, con la tranquilidad de tener todo organizado y la seguridad de estar acompañados
Si observamos únicamente las decisiones que están tomando ahora los viajeros —y no las previsiones del sector—, ¿qué comportamiento os parece que mejor refleja el cambio que se está produciendo en nuestra manera de viajar?
Nos encontramos ante el fin del tabú de viajar solo. El momento social que vivimos hace que por diferentes razones -imposibilidad de cuadrar horarios, estilos de vida diferentes, etc- te encuentres ante el deseo de irte de viaje y no tener con quién. Por eso, cada vez más gente se anima a viajar sola, pero no quiere hacerlo en soledad.
De ahí el auge de aquellos que se animan a empezar la aventura de forma individual, pero prefieren vivirla con más gente. Solos pero dentro de un grupo. Todo esto con la idea de aprovechar esos días no solo para visitar un país, si no para crear nuevas conexiones que duren en el tiempo.
Las respuestas de Stefano Arossa dibujan un cambio que va más allá de viajar en meses diferentes. La fragmentación de las vacaciones, la búsqueda de destinos menos saturados y la posibilidad de incorporarse individualmente a un viaje compartido están ampliando las opciones de quienes ya no quieren concentrar necesariamente sus viajes en el verano. En ese escenario, WeRoad sitúa la conexión con el destino y con otras personas como parte central de la experiencia.
Información práctica
WeRoad organiza viajes en grupo a destinos de todo el mundo, con itinerarios diferenciados por estilo, duración y franjas de edad. Más información en la web oficial de WeRoad.
