Castañas, el aroma del invierno

La castaña es uno de los frutos consumidos desde el paleolítico y que es conocido desde los países mediterráneos hasta Japón. Con la llegada del frío siguen apareciendo en las ciudades los puestos de castañas asadas y su aroma es para muchos el aroma de los inviernos de la infancia.

Antes de que llegue el frío intenso, se celebra en los países mediterráneos la cosecha de castañas. Entre octubre y noviembre podemos aprovechar este motivo para visitar rincones que no aparecen en los circuitos tradicionales.

Desde Italia hasta Grecia, pasando por los tradicionales Magostos gallegos, la recolección de la castaña ha sido momento de celebración y agradecimiento a la naturaleza por proporcionarnos sus frutos.

ESPAÑA – El Magosto
Probablemente la denominación de Magosto deriva del “magnus ustus”, el fuego magno que sobre el que se salta durante la celebración de la cosecha de castaña. Una vez apagado, las gentes tiznan sus caras como ritual para atraer a la buena suerte.

El Magosto más conocido es el gallego, también hay fiestas similares en Asturias, León y Las Hurdes, en Extremadura.

El Magosto orensano  tiene lugar en diferentes pueblos del Concejo. En Piñor, Mezquita o en la capital, Orense esta fiesta declarada de Interés Turístico, coincide con la celebración de San Martiño, el 11 de noviembre. En estas jornadas, junto con las castañas, se degustan los tradicionales bollos preñados y vinos de la zona, y las charangas populares salen a la calle.

ITALIA
MARRADI (Florencia)
Todos los domingos de octubre, en Marradi se celebra el “Sagra delle Castagne”. En torno a “il marrone di Marradi” se ofrecen al visitante diversos postres como tortas y pasteles de castañas y el famoso Marrón Glacé, un dulce gourmet de origen francés. El festival completa su oferta con muestras de la gastronomía local al son de bandas de música.

PIANCASTAGNAIO (Siena)
Uno de los festivales más antiguos es “il Crastatone” que se celebra en la ciudad medieval de Piancastagnaio. Durante el primer fin de semana de noviembre las castañas, en sus múltiples elaboraciones, son la estrella de una fiesta en la que no falta la música, el baile y la degustación de platos típicos de la región.

RAGGIOLO (Arezzo)
Durante siglos el castaño ha sido fundamental para la economía local de Raggiolo. Este árbol era utilizado como combustible de las estufas y la harina de su fruto, la base para elaborar polenta. Se trata de una polenta blanca, típica de Italia.  Este proceso se puede ver paso a paso en el Museo della Castagna sito en esta localidad.

El último fin de semana de octubre puede ser el momento perfecto para visitarlo ya que celebra la Festa della castagnatura. El paisaje, la calma de esta localidad que no supera el millar de habitantes y su gastronomía son algunas de las razones por las que animarse a realizar una escapada a este rincón de la Toscana.

CAPRESE MICHELANGELO (Arezzo)
A unos kilómetros, en el pueblo natal de Miguel Ángel, Caprese Michelangelo, se sigue también esta tradición los dos últimos fines de semana de octubre, denominada la Festa del Marrone.

Agricultores, artesanos y comerciantes aprovechan la ocasión para exponer los mejores productos en el centro histórico del pueblo.  Las castañas asadas y la polenta dulce se saborean acompañadas de vino caliente. No faltan las setas, típicas de la zona. Además de la gastronomía, en la programación se incluyen acrobacias y la música. El festival culmina con la entrega del premio “Marrone D’Oro”.

GRECIA
El Festival de la castaña en Elos tiene lugar entre octubre y noviembre, dependiendo del año. Esta localidad, cuya principal fuente de ingresos es la agricultura, aprovecha la recogida de castañas para exhibir orgullosos la cosecha y otros productos de su gastronomía al visitante.

Esta pequeña localidad situada entre montañas goza aún de la autenticidad que ha desaparecido en lugares con mayor afluencia de turistas.

FRANCIA
Les Fêtes de la Châtaigne se celebra en Collobrières los tres últimos domingos de octubre. Se trata de un evento multitudinario que reúne a productores, distribuidores y turistas en torno a las castañas. Sin duda han sido importantes para esta localidad desde antiguo y, prueba de ello es que en su escudo aparece un castaño plateado.

Collobrières es un pueblo de orígenes celtas que cuenta con atractivos turísticos como el Monasterio de Verne, del siglo XII y un entorno natural privilegiado.