Un paseo por la historia del Alentejo portugués: Évora

Probablemente la imagen más representativa de esta preciosa localidad portuguesa sean las ruinas del templo romano; pero Évora es eso y mucho más. Situada a medio camino entre Badajoz y Lisboa, los viajeros suelen hacer una parada en esta localidad del Alentejo, llena de historia e historias. Repasemos la suya a través de sus monumentos.

TEMPLO ROMANO Y TERMAS

Empezamos por el más significativo e icónico: el templo romano, dedicado al culto del emperador César Augusto. Se alzó en el siglo I d.C.  Un emperador que un siglo antes, había sido combatido por el general rebelde Sertorio con la ayuda de los lusos. A pesar de los esfuerzos de Sertorio, se impuso el imperio, aunque en Évora no se olvidó del general, y hoy una plaza lleva su nombre. Se trata del lugar donde hace solo treinta años se descubrieron las termas romanas.

Este especial hallazgo se produjo al realizar unas obras en la Cámara Municipal, y se encuentran a la vista del visitante. De estos vestigios destaca la piscina circular que se conserva en excelente estado y deja constancia del estilo de vida en la época de la dominación romana.

CATEDRAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

Tras el paso de los musulmanes y la posterior reconquista, Évora se convierte en una de las ciudades más importante en plena Edad Media. Es entonces cuando se construye la catedral. Se inicia en el siglo XIII, con estilo aún románico, pero a lo largo de su construcción, que se prolonga hasta el siglo siguiente, la evolución de su diseño va reflejando la llegada del estilo gótico, del cual es una de las más bellas representantes en todo Portugal.

A pesar de tener una fachada sobria, flanqueada por dos torres que le otorgan un halo de fortín, en su pórtico podemos apreciar la llegada del gótico en las arquivoltas decoradas con las  figuras de los apóstoles así como elementos típicos de este estilo como son los rosetones y los arcos apuntados.

A pesar de su sobriedad inicial con que se ideó el edificio, el paso del tiempo con sus diferentes gustos arquitectónicos han transformado la iglesia en un conjunto equilibrado en el que destaca por su rica ornamentación el altar mayor barroco, obra ejecutada en el siglo XVIII.

LA UNIVERSIDAD

Merece una mención especial ya que supuso durante siglos una actividad importante para la ciudad. Esta fue la segunda universidad del país. Juan III la funda en 1559 y la deja en manos de los jesuitas. El Colégio do Espírito Santo es el primer edificio donde se albergan las aulas.

A lo largo de los dos siglos de su primera etapa (ss. XVI-XVIII) eminentes intelectuales, tanto portugueses como españoles, impartieron sus enseñanzas en sus aulas. Pero la universidad de Évora se mantuvo cerrada a las corrientes innovadoras de pensamiento y permaneció anclada en el pasado.

Con la expulsión de los jesuitas, por mandato del Marqués de Pombal, los profesores fueron detenidos y encarcelados o mandados al exilio en el Vaticano. La universidad se cerró hasta que retoma su actividad en 1979. Actualmente muchos de los bellos edificios del centro histórico de Évora pertenecen a esta institución, como el Palacio do Vimioso o el Edificio Santo Agostinho.

PALACIOS E IGLESIAS

Évora es una ciudad para pasearla. En el recorrido por el centro histórico podremos ver sus fachadas encaladas, sus casas palaciegas renacentistas y plazas, como el Largo das Portas de Moura o la Plaza del Giraldo. Esta última data de la Edad Media y era lugar de encuentro habitual de vecinos y comerciantes, y donde se celebraban torneos y ferias.

IGLESIA DE SAN FRANCISCO

Para algunos esta Iglesia gana en belleza a la propia catedral de Évora. Sede ocasional de la corte de Alfonso V,  ha sido favorecida a lo largo de la historia por los monarcas de la casa de Avís. Por ello fue nombrada Capilla Real.

Una de sus curiosidades se halla en la Capilla de los Huesos. La inscripción de la entrada: Nós ossos que aqui estamos pelos vossos esperamos, evidencia la finalidad de mostrar la brevedad de la vida y la constante incertidumbre del momento de la muerte. Aunque se trata de un mensaje que nos puede recordar a la época oscura del Medievo, esta capilla se construyó en pleno renacimiento. La escabrosa decoración de huesos y calaveras se llevó a cabo posteriormente nutriéndose de los cadáveres de las víctimas de un rayo que cayó sobre un arsenal en el siglo XVIII.

MURALLAS

Aunque en época romana Évora ya era una ciudad amurallada, de los vestigios de muralla solo queda la Puerta de Doña Isabel, el resto son época medieval. Una construcción que rodeaba una ciudad con una longitud de 3 Km. De esta se conserva la Puerta del Molino de Viento.

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