Schwerin, pequeña ciudad, gran belleza, en Alemania


Schwerin, la ciudad de los siete lagos, tiene tan solo 100.000 habitantes, lo que la convierte en la capital más pequeña de un estado federado de Alemania. La encontramos en un entorno pintoresco, rodeada por lagos, destacando sobre el paisaje el impresionante Castillo, símbolo de la ciudad y que reúne en un único edificio las características de esta hermosa ciudad: calidez, luminosidad y encanto.

Al llegar a Schwerin nos magnetizará comprobar que la ciudad está inmersa en un paisaje de lagos repleto de bosques a orillas del Schweriner See. También la rodean los lagos Burgsee, Fauler See, Grimkesee, Heidensee, Große Karausche, Lankower See, Medeweger See, Neumühler See, Ostorfer See, Pfaffenteich y Ziegelsee. El Schweriner See es uno de los lagos más grandes de Alemania; el Ziegelsee, un paraíso para los amantes de la vela; y el Ostorfer See, el lugar ideal para darse un baño.

Dice la historia que ya en 965 se nombra en varios documentos de la época a un “castillo en medio de un lago de agua dulce”, quizá ¿Schwerin? No está claro pues solo a partir de la segunda mitad del siglo XII se tiene constancia de la creación de la ciudad y la reconstrucción del Castillo. El Castillo fue residencia de los duques y grandes duques de Mecklemburgo y es una de las construcciones más relevantes de la arquitectura historicista en Europa. Un castillo de cuento que, con sus cúpulas, sus grandes y pequeñas torres, y rodeado por el Lago de Schwerin, constituye un recuerdo imborrable. En el interior se encuentra el museo del castillo, recomendable como lo es el paseo por el jardín, diseñado según el estilo inglés (precioso). También destaca otro jardín de estilo barroco.

Antes de acabar el siglo XII se construiría también la primera catedral, único monumento medieval que ha resistido el paso de los siglos, si bien varias veces ha sido restaurado para mantener ese aspecto señorial y mágico que posee. Pues al crecer la ciudad de manera desproporcionada, fue necesario derribarla, a excepción de la torre.

La iglesia episcopal románica, consagrada allá por en 1248, tampoco fue suficiente para acoger a la cantidad ingente de creyentes, entre ellos el conde Enrique de Schwerin quien poseía una gota de sangre, supuestamente de Cristo, “la reliquia de la Santa Sangre”. Tal avalancha de peregrinos acudía Schwerin que el conde tuvo miedo a que se perdiera en algún accidente, por lo que alrededor de 1270 ordenó la construcción de la nueva catedral, que se convirtió en una de las iglesias de peregrinaje más relevantes al noreste de todo el Imperio Germánico.

Schwerin es conocida por los alemanes como la Florencia del norte, la ciudad catedralicia y la ciudad residencial: todos son apropiados. La ciudad es resultado de una mezcla perfecta entre naturaleza y arquitectura, grandes y pequeñas obras de arte y testimonios de su gran historia. La Plaza del Mercado y las callejuelas del casco antiguo son buen ejemplo de lo que aquí contamos. O el distrito central de Schelfstadt que muestra orgulloso el enorme conjunto arquitectónico histórico.

Y, por supuesto, destaca la armónica belleza del palacio, emblema de la ciudad, ubicado casi de manera celestial en una isla entre el lago Schwerin y el lago del palacio. En los alrededores merece la pena visitar los jardines del castillo, el Museo Estatal, la Columna de la Victoria o Siegessäule, el antiguo palacio Altes Palais, el Marstall (caballerizas) y el edificio clasicista de la Cancillería. Para los amantes de la cultura a destacar el Teatro Estatal de Mecklemburgo así como uno de los festivales de ópera más conocidos de Alemania, el Festival del Castillo. Los museos de Schwerin son también motivo de visita: la galería de Antiguos y Nuevos Maestros alberga colecciones de pintores flamencos y holandeses de los siglos XVI al XVIII.

La programación de eventos en Schwerin ocupa parte del año siendo escenario del Festival de Mecklemburgo-Pomerania Occidental; en mayo se celebran el Festival de Cine y el desfile de la “Weiße Flotte”; en junio y julio tienen lugar el “Töpfermarkt” (mercado de cerámica y culinario), la carrera de los Cinco Lagos, el Christopher Street Day y el festival de los “botes dragones”, y más tarde el festival del centro histórico y la fiesta del vino, así como las jornadas literarias de Schwerin. El calendario anual de eventos finaliza con el mercadillo navideño de Mäkelborg. Se trata de un programa ambicioso para un pequeña capital que espera ansiosa la llegada de nuevos visitantes. No quedarán defraudados.

Schwerin es la capital de Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Está situada a 80 km al sur del mar Báltico. Al sur de Schwerin se encuentra la autopista A 24 Hamburgo – Berlín (Bundesautobahn) y al norte la autopista A 20 Lübeck – Uckermark. El ferrocarril conecta con la ruta de Berlín-Hamburgo.

Más información: Oficina Nacional Alemana de Turismo: www.germany.travel

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