Zamora, la ciudad del románico y de la traición


Sobre el Duero se alza Zamora. La ciudad donde es posible adentrarse en el medioevo a través de sus vetustas calles y rincones mágicos cuajados de edificios monumentales y arquitectura religiosa principalmente románica, por algo la llaman «Ciudad del Románico». En el romancero viejo, Zamora es conocida «la bien cercada», algo de lo que tiene culpa sus incontables muestras civiles y religiosas. De ellas, resaltamos su castillo -donde se produjo la histórica traición de Bellido Dolfos-, la catedral románica o la iglesia de Santiago de los Caballeros -donde se armó caballero el Cid-.

La provincia de Zamora está situada al oeste de la Comunidad Autónoma de Castilla y León. Si queremos conocer los orígenes de Zamora tendríamos que retrotraernos a la época prerromana. Andando el tiempo, pasó a ser la Ocellum Duri romana, nombre con el que aparece citada en el Itinerario de Antonino. Después la bella tierra zamorana, asentada sobre una colina y bordeada por el Duero, conoció a visigodos y musulmanes. Más tarde, fue repoblada por Alfonso I en el año 748 y conquistada posteriormente por Almanzor. El siguiente avatar histórico de la ciudad tuvo lugar cuando Fernando I en la Batalla de Calatañazor, conquista la ciudad. Acontecimiento de gran trascendencia puesto que a partir de entonces entre otras cosas la ciudad emprenderá su desarrollo arquitectónico con la edificación de iglesias románicas. Unos siglos después, la ciudad vivió otro momento de esplendor en el siglo XVI, que el viajero puede comprobar disfrutando de la belleza de los portentosos palacios de estilo renacentista.

Una de las visitas obligadas en Zamora es su catedral. La edificación data de 1.151, aunque no fue consagrada hasta 23 años después. De construcción austera y serena es uno de los monumentos arquitectónicos más hermosos del siglo XII. Posee una planta de cruz latina con tres naves, las laterales con bóveda de arista y los brazos del crucero de cañón apuntado, la central de crucería simple. Lo que llama generalmente la atención a los visitantes es el cimborrio que se alza en el crucero, decorado con una cúpula gallonada, adornada con escamas de piedra. Si bien, sólo conserva una de las tres puertas originales, la del Obispo, en la fachada sur y que pasa por ser una de las muestras de mayor calidad de la escultura románica. En el siglo XIII se adjuntó una torre maciza de cinco cuerpos de gran altura y adustez y en el siglo XVII se reconstruyó el claustro del edificio. En su interior destacan la capilla mayor, el coro, la capilla de San Bernardo y el museo catedralicio.

 

Catedral de Zamora

Catedral de Zamora

De la Capilla Mayor reseñamos el retablo del siglo XVIII, neoclásico, creado por Ventura Rodríguez, las rejerías del siglo XVI que contienen la capilla y el retablo de Nuestra Señora de la Majestad -con la imagen de la Virgen de la Calva, que se distribuye en tres lados con dos pisos cada uno. La talla representa profetas, apóstoles y evangelistas y una imaginativa sucesión de escenas grotescas, fábulas y sátiras. El Cristo de las Injurias puede admirarse en la Capilla de San Bernardo. Esta imagen es muy querida en la ciudad y más cuando recorre la ciudad el Miércoles santo durante la Semana Santa. Antaño la talla fue atribuida a Gaspar Becerra pero recientes estudios lo han catalogado como obra de Diego de Siloé y Jacobo Florentino. Otras capillas de bella factura son la de San Juan, donde se encuentra el sepulcro del Doctor Juan de Grado, o la de San Ildefonso. En el Museo Catedralicio no deben perderse la inestimable colección de tapices flamencos del siglo XV, el retablo de San Ildefonso obra de Fernando Gallego y una amplia muestra de orfebrería.

Asimismo destaca la Iglesia de la Magdalena, la más completa en cuanto a ornamentación de estilo románico tardío del siglo XII y XIII. Se trata de un templo de una sola nave, de, tramo recto y ábside semicircular, en el que sorprende su ábside y la portada de su fachada meridional bajo un rosetón. Compuesta por cinco arquivoltas decoradas con abundantes motivos vegetales, dicen que si encuentran la figura de un obispo, contraerán matrimonio.

Iglesia de la Magdalena

Iglesia de la Magdalena

También destacamos la iglesia de San Pedro y San Ildefonso, construida por orden de Fernando I en el siglo XI, en su origen fue de tres naves, capilla mayor, ábside y torre, pero al final del siglo XV se amplió. En la actualidad, es una gran iglesia con varios estilos. Puede contemplarse una sola nave cubierta de bóvedas alargadas de crucería gótica y la torre y puertas norte y occidental de Joaquín Churriguera. En su interior, se acoge los restos de San Ildefonso en lo alto de la capilla mayor y los de San Atilano.

En cuanto a la arquitectura civil, reseñamos el Puente de Piedra, un puente románico del siglo XII, de dieciséis arcos apuntados bajo el que fluye el Duero. Igualmente, el Ayuntamiento Nuevo, el ayuntamiento Viejo, el Hospital de la Encarnación, el Palacio de los Condes de Alba y Aliste, el Palacio de los Momos, el Palacio del Cordón, el Palacio Episcopal y la Plaza Mayor.

El Duero a su paso por Zamora

El Duero a su paso por Zamora

En cuanto a la gastronomía, en Zamora se pueden degustar platos preparados con carne de las razas bovinas autóctonas de la provincia, la alistana y la sayaguesa. Destacan también el queso zamorano y los vinos de la Denominación de Origen de Toro. Si hablamos de fiestas, la más importante es la Virgen de la Concha o de La Hiniesta (lunes de Pentecostés) y cómo no su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional, que tanto deleita a ciudadanos y visitantes. Los orígenes de esta celebración se remontan al siglo XIII, no en vano, cuentan con la Cofradía de la Vera Cruz, una de las más antiguas de toda España. El «Merlú» y el «Barandales», son dos de los acontecimientos procesionales más impactantes de Zamora, así como el emotivo Miserere en la noche del Jueves Santo.

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