Chipre, una isla en el mediterráneo cerca del paraíso


Chipre es una isla del mediterráneo situada en el punto de cruce de tres continentes: África, Europa y Asia. Debido, en primer lugar, a su particularmente ventajosa posición geográfica en términos estratégicos comerciales y riquezas naturales, Chipre fue a través de las épocas el objeto de presa y dominio de todos los conquistadores: fenicios, asirios, egipcios, persas, romanos, árabes, galos, venecianos, otomanos, turcos y británicos. 

Aquí llegó Santa Elena, madre del Emperador Constantino, que llevó por error (pensó que estaba en Grecia) un pedazo del lignum crucis, que se venera en Lefkara en la Iglesia de Santa Cruz. Mucho tiempo después, en 1480, Leonardo Da Vinci visitó Lefkara y compró un mantel bordado para el altar de la Catedral de Milán. La leyenda dice que además diseñó un dibujo de encaje que muchos habitantes de la isla se afanaron en tener para venderlo a los visitantes.

Los orígenes de Chipre se remontan muy atrás en el tiempo. En el siglo XIII a.C., grupos greco-micénicos llegaron por primera vez a lo que hoy conocemos como Chipre; este asentamiento determinó el carácter griego predominante en la isla, introduciendo la lengua y cultura griega, la cual se ha conservado a través de su prolongada y turbulenta historia. En 1571 fue conquistada por los turcos, junto con la Grecia continental y sus territorios insulares.

Con posterioridad a la insurrección de Grecia en 1821, las islas griegas lograron gradualmente obtener su independencia. Los chipriotas participaron en la guerra por la independencia y gran número de ellos cayeron luchando durante el conflicto, particularmente en la batalla de Atenas de 1828. El siglo XIX fue un continuo ir y venir entre dominio turco y griego, como se demostró cincuenta años más tarde, en 1878, cuando la Rusia del Zar obligó a Turquía (dominante por aquel entonces) a ceder este territorio a Gran Bretaña, quien a su vez se comprometió a proveer de ayuda militar a aquella en caso que sufriera ataques rusos en su frontera común. Tal acuerdo turco-británico no gustó al pueblo chipriota, el cual procedió de inmediato a demandar nuevamente la incorporación de la isla a Grecia.

Con la Primera Guerra Mundial Chipre fue anexada al Imperio Británico; en 1955, después de una prolongada aunque fallida gestión por obtener su libertad, los chipriotas se levantaron en armas contra el poder colonial británico. El 16 Agosto de 1960, Chipre fue declarado Estado independiente adherido a la Commonwealth y miembro de la Organización de las Naciones Unidas. Desde el 1 Mayo de 2004, Chipre es miembro de la UE, adoptando el Euro como su moneda el 1 de enero 2008.

Un paseo por la Isla debe comenzar en Lárnaca (Larnaka), el hogar de San Lázaro (Lázaro de Betania), personaje del Nuevo Testamento que es resucitado de entre los muertos por Jesús. Según la tradición ortodoxa, después de la Resurrección del Mesías, Lázaro huyó de Judea se refugió en Chipre. Allí fue nombrado por San Pablo y San Bernabé primer obispo de la actual Larnaka. Como aeropuerto internacional de la isla, es para muchos visitantes su primera imagen de Chipre. Una de las primeras vistas es la del bello Lago Salado, en el que en los meses más frescos viven colonias de flamencos y otras aves migratorias. En un tranquilo lugar coronado por palmeras encontramos la mezquita de Hala Sultan, construida en memoria de la nodriza del profeta Mahoma.

Uno de los principales atractivos turísticos es el Paseo Phinikoudes o Paseo de las Pequeñas Palmeras. El paseo marítimo de Larnaka recuerda al de cualquier ciudad de la costa mediterránea, con sus hileras de palmeras y su atmósfera lánguida y adormecida. Cafés y tabernas bordean la zona más próxima al mar. En el corazón de la moderna Larnaka se pueden encontrar restos de la antigua ciudad de Kition.

La iglesia de San Lázaro, que es santo patrón de Larnaka, data del siglo IX cuando el emperador León VI el Sabio erigió una magnifica iglesia sobre su tumba. Símbolo de los continuos cambios en la isla con el paso del tiempo, la iglesia de San Lázaro refleja las diferentes influencias culturales de los hombres que pasaron por aquí, así lo demuestran las inscripciones griegas, latinas y francesas visibles en el atrio. Fue mezquita bajo el dominio otomano en el siglo XVI y sufrió un pavoroso incendio en 1970.

En el interior de la iglesia destaca el magnífico iconostasio, restaurado tras el mencionado incendio, inicialmente realizado por el grabador de madera Chatzisavvas Taliadorou entre 1793 y 1797. Tal vez el mayor misterio de Chipre sea la tumba de Lázaro donde los practicantes ortodoxos acuden para rezar y cumplir con el ritual de abrir el pequeño grifo de agua santa ubicado en la cripta y mojarse las manos y la cara.

En Larnaka podemos visitar también el Museo Arqueológico (interesantes colecciones de distintas épocas) y el Museo de la Fundación Pierides que exhibe antigüedades de particular interés. En pleno centro de la ciudad encontramos el busto de mármol de Zenón de Citio, el filósofo que creó la famosa Escuela Estoica, la iglesia de Agia Faneromeni (con su cueva conocida como la catacumba de Faneromeni, que alberga una capilla subterránea fenicia, a la que se atribuyen poderes propiciatorios y curativos), el Fuerte y Museo Medieval (impresionantes las vistas desde aquí) son otros lugares de interés.

Nicosia (Lefkosia) es la ciudad más grande de la isla de Chipre y capital del país. Sorprende el hecho de que sea la única ciudad capital del mundo dividida por un muro, con las partes norte (turca) y sur (griega), separadas por la Línea Verde, una zona desmilitarizada mantenida por las Naciones Unidas. Aquí comprobamos claramente el contraste entre los dos mundos que continuamente veremos en nuestra visita a la isla. Un paseo por la ciudad debería recoger la visita a la Puerta Famagusta, la Plaza de Faneromeni (corazón del casco antiguo), el interesante Museo Arqueológico de Chipre y las mezquitas de Arab Ahmet y de Selimiye o Antigua Agia Sofia (en la parte norte). Otro lugar emblemático es Buyuk Han.

A 19 Km. al oeste de la ciudad de Lemesos, en la carretera de Pafos, se encuentra una importante antigua ciudad–reino y uno de los más espectaculares yacimientos arqueológicos de la isla, en la que hoy en día se siguen descubriendo nuevos tesoros: Kourion. El magnífico teatro Greco-Romano fue construido en el siglo II antes de Cristo. Hoy está restaurado y se utiliza para representaciones musicales y teatrales. La Casa de Eustolios, que fue originalmente una villa privada romana, se convirtió en un centro de recreo público durante el periodo paleocristiano.

Pafos, segundo aeropuerto internacional de la isla, es un centro turístico que tiene como principal atractivo el encantador puerto pesquero, bordeado por cafés y bares al aire libre que sirven un apetitoso menú a base de la pesca del día. La antigua Ciudad de Néa Paphos (s. III) cuenta con mosaicos romanos dedicados a Dionisio y están considerados unos de los más bonitos de Oriente Medio. La gran necrópolis ptolemaica del siglo III a.C, fue construida en un acantilado sobre el mar (hay unas tumbas reales dignas de visitar).

Visitamos una fortaleza bizantina que se construyó para proteger el puerto de Pafos. Reconstruida por los francos en el siglo XIII y desmantelada por los venecianos en el siglo XVI, fue posteriormente reconstruida por los otomanos a finales del siglo XVI. En 1935 se convirtió en monumento nacional. Desde la terraza, se disfrutan de unas vistas únicas del puerto y la costa.

Fue en la Costa de Pafos donde nació la diosa Afrodita (la diosa del amor, la lujuria, la belleza, la sexualidad y la reproducción), una leyenda que produjo una masiva ola de culto que se expandió a los países vecinos durante varios siglos. Dicen que en los inviernos, casi no hay nadie, algunos pescadores de fin de semana, pero en primavera/verano llegan diariamente grupos de turistas que fotografían todo lo inimaginable. También se acercan mujeres que atan un lazo a un matorral (que esta lleno de ellos) para aumentar su fertilidad y podemos contemplar nadadores que dan vueltas a la gran roca que sobresale del mar, conocida como “Petra Tou Romiou”. Según cuentan, por cada vuelta dada, se rejuvenece un año de vida.  Y es que Pafos se asocia a Afrodita como denotan los Baños de Afrodita en Polis y la «Fontana Amorosa». En Kouklia se conservan los restos del primer Santuario de la Diosa.

Cerca de Pafos, llegamos a un magnífico monasterio, Agios Neophytos, cerca del pueblo de Tala. Un lugar sorprendente, conocido como la cueva monasterio. Contemplamos mosaicos, frescos y unas vistas espectaculares. Más tarde conoceremos Agia Napa; el corazón de este centro turístico es el pequeño puerto, donde las tabernas sirven como especialidad el pescado fresco recogido cada día por las pintorescas barcas de pesca.

La mejor forma de llegar a Lefkara es a través del coche privado y taxi, ojo porque no hay semáforos y las calles son muy estrechas. Aquí podremos conocer de primera mano la lefkaritika, un tipo de encaje complejísimo, muy bonito y bastante caro (aunque hay muchas imitaciones más asequibles al bolsillo). En Lefkara las señoras mayores están sentadas en las puertas de las casas/tienda bordando sin parar.  En esta población pintoresca se pueden contemplar muy bonitos paisajes desde sus miradores, al sur de la ciudad encontramos las laderas de las montañas Troodos.

En los Troodos se pueden dar bellísimos paseos y disfrutar contemplando su rica flora y fauna así como sus impresionantes cascadas. Los pueblos de las montañas resultan encantadores y sus gentes hospitalarias y amables. Cada pueblo es conocido por un especial cultivo, artesanía o frutas como las cerezas, manzanas o melocotones, especialidades dulces como soujouko y palouze, vinos, zivania –un producto de la vid, con un fuerte grado alcohólico, agua de rosas, cerámica etc.

La gastronomía de Chipre es una mezcla de comida turca, griega y aportes británicos. Como entrantes hay una selección de aperitivos compuestos por berenjenas, aceitunas pequeñas marrones, alcaparras, pimientos fritos, diversas salsas (tzatziki) de pasta de pepinillos y yogur natural o de fresa, mantequilla y también salchichas gordas ahumadas. Alitas de pollo, lubina, pescados locales, calamares, chipirones, y carne de cerdo son los platos principales. Si cenamos en la costa podemos degustar pescados locales y mariscos (gambas, sepia, langostinos).

Y para beber se consume bastante la cerveza local (en botellas de 3/4 de litro) o vino blanco o tinto (muy aceptables); de postre muchas frutas (plátanos, naranjas, peras, aguacates, sandias) y el famoso «chupito» español que sirven es un aguardiente, llamado «zavania» y en algunos restaurantes/bares sirven el café típico chipriota, con poso en el fondo (que hay que dejar reposar) y no removerlo, antes de tomar.

Con todas estas ideas, quizá su próximo viaje sea al paraíso, ¿quién sabe? Desde luego, una experiencia única e inolvidable le esperará en Chipre.

Nuestro agradecimiento a la Organización de Turismo de Chipre