Cuenca: casco histórico, Casas Colgadas y paisaje entre hoces

Cuenca es una ciudad del interior peninsular situada en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, en el centro-este de España. Es capital de la provincia homónima y se asienta a más de 900 metros de altitud sobre un espolón rocoso que domina la confluencia de los ríos Júcar y Huécar. Su localización, alejada de grandes ejes urbanos pero bien conectada con Madrid y Valencia, ha marcado históricamente su carácter defensivo, su desarrollo urbano y su relación con el territorio.

El casco histórico de Cuenca fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1996, un reconocimiento fundamentado en la integración entre arquitectura y paisaje. La ciudad no se entiende sin su topografía: calles estrechas adaptadas al desnivel, edificios que se apoyan directamente sobre la roca y una relación constante con el vacío de las hoces fluviales que la rodean.

Panorámica de la histórica ciudad de Cuenca
Panorámica de la histórica ciudad de Cuenca

El origen de Cuenca se remonta a época islámica. La ciudad fue fundada en el siglo IX con el nombre de Kunka, como fortaleza estratégica del Califato de Córdoba. Su posición elevada y su difícil acceso la convirtieron en un enclave defensivo de primer orden. En 1177 fue conquistada por Alfonso VIII de Castilla tras un largo asedio, pasando a formar parte del reino cristiano y convirtiéndose en sede episcopal poco después.

Durante la Edad Media, Cuenca experimentó un notable crecimiento gracias a la industria textil, especialmente la lana, y a su función administrativa y religiosa. En los siglos XV y XVI se consolidó su trama urbana, se levantaron palacios nobiliarios y se completaron grandes edificios religiosos. A partir del siglo XVII comenzó un periodo de estancamiento demográfico y económico, que se prolongó hasta bien entrado el siglo XX.

Desde el punto de vista geográfico, Cuenca se sitúa en el límite entre la Serranía y la Alcarria conquense. Su entorno inmediato está modelado por la erosión fluvial sobre la roca caliza, generando hoces profundas y cortados verticales. En el ámbito cultural, Cuenca mantiene una relación estrecha con figuras como Fernando Zóbel, impulsor del Museo de Arte Abstracto Español, o Gustavo Torner, artista nacido en la ciudad y vinculado a su proyección cultural contemporánea.

El principal elemento patrimonial de Cuenca es su Casco Antiguo, estructurado en torno a un eje longitudinal que recorre la ciudad alta desde el Castillo hasta el puente de San Pablo. Este conjunto urbano conserva la trama medieval original, con calles estrechas y edificaciones adaptadas a la topografía. La declaración como Patrimonio Mundial reconoce precisamente esta relación directa entre arquitectura, relieve y paisaje.

Las Casas Colgadas constituyen el símbolo más reconocible de la ciudad. Su origen se sitúa entre los siglos XIII y XV, aunque la configuración actual responde en gran parte a reformas posteriores. Se trata de viviendas construidas al borde del precipicio de la hoz del Huécar, con balcones de madera que vuelan literalmente sobre el vacío. En la actualidad, uno de estos edificios alberga el Museo de Arte Abstracto Español, inaugurado en 1966 por Fernando Zóbel. El museo reúne obras de artistas clave del arte abstracto español del siglo XX y se integra de forma directa en la estructura histórica del inmueble.

Cuenca, famosa por sus emblemáticas Casas Colgadas
Cuenca, famosa por sus emblemáticas Casas Colgadas

La Catedral de Santa María y San Julián es otro de los grandes hitos de Cuenca. Su construcción comenzó en 1196 sobre la antigua mezquita mayor, convirtiéndose en una de las primeras catedrales góticas de Castilla. El edificio presenta una mezcla de estilos fruto de sucesivas reformas: gótico inicial, gótico tardío, renacimiento y añadidos barrocos. Destacan su fachada neogótica, reconstruida en el siglo XX, y el interior, con una planta de cruz latina y un amplio desarrollo vertical.

Catedral de Cuenca (Catedral de Santa María y San Julián) y la Plaza Mayor en la ciudad de Cuenca
Catedral de Cuenca (Catedral de Santa María y San Julián) y la Plaza Mayor en la ciudad de Cuenca

La Plaza Mayor funciona como núcleo institucional del casco histórico. En ella se concentran la catedral, el Ayuntamiento y varios edificios históricos. Su trazado irregular responde a la adaptación al terreno y a la evolución urbana progresiva. Desde este punto parten algunas de las principales calles históricas, como la calle Alfonso VIII, eje comercial tradicional.

El Puente de San Pablo conecta el casco antiguo con el convento de San Pablo y el Parador Nacional. El puente original fue construido en el siglo XVI, aunque la estructura actual corresponde a una reconstrucción metálica de principios del siglo XX. Cruza la hoz del Huécar a más de 40 metros de altura, ofreciendo una de las vistas más representativas de Cuenca y de las Casas Colgadas.

Puente de San Pablo
Puente de San Pablo

El Convento de San Pablo, hoy Parador de Turismo, fue fundado en 1523 por los dominicos. Su arquitectura responde a un estilo renacentista sobrio, con un claustro bien conservado. El edificio ha sido rehabilitado para uso hotelero, manteniendo los elementos estructurales originales y adaptándolos a funciones contemporáneas.

Fuera del casco antiguo, el Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha (MUPA) representa uno de los principales equipamientos culturales recientes. Inaugurado en 2015, el museo se centra en la riqueza paleontológica de la provincia, con especial atención a los yacimientos del Cretácico. Su exposición permanente combina fósiles originales, reconstrucciones y material didáctico.

Las Hoces del Júcar y del Huécar forman parte inseparable de la experiencia turística de Cuenca. Estos espacios naturales, integrados en el entorno urbano, permiten recorrer senderos que ofrecen perspectivas distintas de la ciudad. El contacto directo entre el núcleo histórico y el paisaje natural es uno de los rasgos diferenciales de Cuenca frente a otras ciudades patrimoniales.

La gastronomía de Cuenca se basa en una cocina de interior, vinculada a la caza, el aprovechamiento de productos de la sierra y la tradición pastoril. Entre los platos más representativos se encuentra el morteruelo, elaborado con carne de caza menor, hígado y especias, servido tradicionalmente caliente y con pan.

Otro elemento característico es el ajoarriero, una preparación a base de bacalao, ajo, patata y huevo, heredera de una cocina austera adaptada a la conservación de alimentos. En repostería destaca el alajú, dulce de origen medieval elaborado con miel, almendra y pan rallado, así como los resolíes y licores artesanos.

En los últimos años, la ciudad ha visto una actualización de su oferta gastronómica, con restaurantes que reinterpretan recetas tradicionales sin romper con el producto local. Esta convivencia entre cocina histórica y propuestas contemporáneas ha reforzado el atractivo culinario de Cuenca.

Cuenca se encuentra bien comunicada por carretera y ferrocarril. La línea de alta velocidad Madrid–Valencia conecta la estación Cuenca-Fernando Zóbel con Madrid en aproximadamente una hora. Por carretera, el acceso principal se realiza a través de la A-40 y la N-320.

Para alojarse, una opción destacada es el Parador de Cuenca, ubicado en el antiguo convento de San Pablo, frente al casco histórico. Ofrece vistas directas a las Casas Colgadas y un entorno tranquilo integrado en el paisaje natural.

En cuanto a restauración, restaurantes como Raff San Pedro o Figón del Huécar trabajan producto local con una cocina reconocible y sin artificios.

Para información oficial, el organismo de referencia es el Patronato Provincial de Turismo de Cuenca
Web: https://www.turismocuenca.com