Cuando Siam gobernaba Asia: viaje a Ayutthaya, la ciudad de los templos y los reyes

A poco más de una hora por carretera desde Bangkok, Ayutthaya aparece entre ríos, estupas y ruinas de ladrillo rojo que recuerdan la grandeza de uno de los mayores imperios de Asia. Quien llega por primera vez encuentra una ciudad tranquila, muy distinta al ritmo frenético de la capital tailandesa, pero marcada por una historia que durante siglos situó a Siam entre las grandes potencias comerciales del mundo.

Declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1991, Ayutthaya fue la capital del Reino de Siam durante más de cuatrocientos años. Hoy sus restos arqueológicos ocupan una extensa isla fluvial rodeada por los ríos Chao Phraya, Lopburi y Pa Sak. Templos, palacios y monasterios se reparten por toda la ciudad, formando uno de los conjuntos históricos más importantes del sudeste asiático.

Cuatro siglos de esplendor junto a tres ríos

Fundada en 1350 por el rey Ramathibodi I, Ayutthaya nació con una posición estratégica excepcional. Situada en una isla natural protegida por tres ríos, la ciudad se convirtió rápidamente en un centro político, militar y comercial de primer orden. Su ubicación facilitaba las conexiones con China, India, Persia, Japón y Europa.

Durante los siglos XVI y XVII, Ayutthaya llegó a contar con más de un millón de habitantes, una cifra extraordinaria para la época. Comerciantes portugueses, holandeses, franceses, japoneses y persas establecieron comunidades permanentes en la ciudad. Embajadas extranjeras llegaban regularmente a la corte siamesa atraídas por la riqueza del reino y el intenso intercambio comercial.

La famosa cabeza de Buda atrapada entre las raíces de un árbol Bodhi en el templo Wat Mahathat de Ayutthaya
La famosa cabeza de Buda atrapada entre las raíces de un árbol Bodhi en el templo Wat Mahathat de Ayutthaya

Entre las figuras más vinculadas a Ayutthaya destacan el rey Naresuan el Grande, considerado uno de los grandes héroes nacionales de Tailandia; el rey Narai, que impulsó las relaciones diplomáticas con Europa durante el siglo XVII; y el aventurero griego Constantine Phaulkon, consejero real que desempeñó un papel destacado en la política exterior del reino. El esplendor terminó en 1767, cuando las tropas birmanas conquistaron y destruyeron gran parte de la ciudad. Las ruinas que hoy contemplan los viajeros son el legado de aquel periodo dorado.

Pasear por Ayutthaya es recorrer las huellas de una capital que llegó a figurar entre las ciudades más importantes del mundo antes de desaparecer casi por completo en una sola guerra.

Entre budas, monasterios y palacios: las grandes visitas de Ayutthaya

El corazón de la ciudad histórica es el Parque Histórico de Ayutthaya, una extensa zona arqueológica donde se concentran algunos de los monumentos más relevantes del antiguo Reino de Siam. La mejor forma de recorrerla es en bicicleta, una opción popular entre los viajeros debido a las cortas distancias entre los principales templos.

Ruinas históricas de ladrillo y una pagoda en el Parque Histórico de Ayutthaya
Ruinas históricas de ladrillo y una pagoda en el Parque Histórico de Ayutthaya

Uno de los lugares más visitados es Wat Mahathat, construido durante el siglo XIV y considerado uno de los centros religiosos más importantes de la antigua capital. Fue sede del Patriarca Supremo del budismo tailandés y albergó numerosas reliquias sagradas. Su imagen más conocida es la famosa cabeza de Buda atrapada entre las raíces de un árbol. La fotografía ha dado la vuelta al mundo y se ha convertido en símbolo de Ayutthaya. Más allá de esta escena, el complejo conserva chedis, galerías y restos arquitectónicos que permiten comprender la magnitud del antiguo monasterio.

Wat Mahathat en el Parque Histórico de Ayutthaya
Wat Mahathat en el Parque Histórico de Ayutthaya

A poca distancia se encuentra Wat Ratchaburana, fundado en 1424 por el rey Borommarachathirat II. Destaca por su impresionante prang central, una torre de inspiración jemer similar a las que pueden encontrarse en Angkor. Durante las excavaciones realizadas en el siglo XX se descubrieron numerosos tesoros, joyas y objetos de oro que actualmente se conservan en museos nacionales. La posibilidad de acceder a la cripta interior convierte la visita en una de las más interesantes de toda la ciudad.

Otro de los templos imprescindibles es Wat Phra Si Sanphet, considerado el santuario real más importante de Ayutthaya. Construido en el siglo XV dentro del recinto palaciego, estaba reservado exclusivamente a ceremonias reales y no albergaba monjes residentes. Sus tres grandes chedis alineados representan uno de los perfiles más reconocibles de Tailandia. Estas estructuras contienen las cenizas de varios monarcas y constituyen uno de los mejores ejemplos de arquitectura siamesa clásica.

Junto a este complejo se localizan los restos del Gran Palacio Real, antigua residencia de los reyes de Ayutthaya. Aunque gran parte de las edificaciones desaparecieron tras la invasión birmana, los vestigios permiten imaginar la escala de una corte que recibía embajadores procedentes de todo el mundo.

Uno de los monumentos más fotogénicos es Wat Chaiwatthanaram, construido en 1630 durante el reinado de Prasat Thong. Situado junto al río Chao Phraya, fue diseñado siguiendo modelos arquitectónicos inspirados en Angkor. Su gran torre central alcanza más de treinta metros de altura y está rodeada por prangs menores distribuidos simétricamente. Al atardecer, cuando la luz cae sobre los ladrillos rojizos, el conjunto adquiere una atmósfera difícil de olvidar.

La importancia artística de Wat Chaiwatthanaram reside también en sus relieves y en la disposición ceremonial del espacio. Durante décadas permaneció parcialmente abandonado, pero los trabajos de restauración han permitido recuperar buena parte de su estructura original.

Otro lugar destacado es Wat Yai Chai Mongkhon, uno de los templos más activos de Ayutthaya. Fue fundado en 1357 y sigue acogiendo actividad religiosa. Su enorme chedi principal fue levantado para conmemorar una victoria militar sobre Birmania. Los visitantes pueden ascender parcialmente a la estructura para disfrutar de una panorámica sobre los jardines y las filas de estatuas de Buda cubiertas con telas azafrán.

Wat Yai Chai Mongkhon, un templo budista histórico ubicado en Ayutthaya
Wat Yai Chai Mongkhon, un templo budista histórico ubicado en Ayutthaya

A diferencia de otros complejos arqueológicos donde predominan las ruinas, aquí todavía se percibe claramente la dimensión espiritual del lugar. Monjes, peregrinos y turistas comparten espacios que continúan formando parte de la vida cotidiana tailandesa.

Estatua de Buda vestida con una túnica amarilla en el templo Wat Yai Chai Mongkhon, ubicado en el Parque Histórico de Ayutthaya
Estatua de Buda vestida con una túnica amarilla en el templo Wat Yai Chai Mongkhon, ubicado en el Parque Histórico de Ayutthaya

Uno de los budas más impresionantes de la ciudad se encuentra en Wat Lokayasutharam. Se trata de una gigantesca imagen reclinada de más de cuarenta metros de longitud que representa la entrada de Buda en el nirvana. Aunque el templo original desapareció hace siglos, la escultura continúa siendo objeto de veneración.

También merece atención Wat Phanan Choeng, fundado antes incluso de la creación oficial de Ayutthaya. Su principal atractivo es una imagen de Buda sentado de diecinueve metros de altura, considerada una de las más veneradas de Tailandia. Numerosos fieles acuden cada día para realizar ofrendas y participar en ceremonias religiosas.

Quienes deseen profundizar en la historia local pueden visitar el Museo Nacional Chao Sam Phraya, donde se exhiben muchas de las piezas recuperadas durante las excavaciones arqueológicas. Joyas de oro, esculturas budistas, objetos ceremoniales y elementos decorativos permiten comprender el nivel artístico alcanzado por el antiguo reino.

Fuera de la isla histórica aparecen otros lugares menos conocidos pero igualmente interesantes. El Palacio Bang Pa-In, situado unos veinte kilómetros al sur de Ayutthaya, fue utilizado como residencia de verano por los reyes de Siam. A diferencia de los templos tradicionales, aquí predominan edificios de influencia europea, china y victoriana. Los jardines y lagos ofrecen una visión distinta de la arquitectura real tailandesa.

Otro enclave singular es el Poblado Japonés, recuerdo de la importante comunidad nipona que vivió en Ayutthaya durante los siglos XVI y XVII. La presencia japonesa llegó a ser tan relevante que la ciudad contó con uno de los mayores asentamientos de comerciantes japoneses fuera de su país.

La influencia europea también dejó huella en el territorio. Los portugueses fueron los primeros occidentales en establecer relaciones diplomáticas permanentes con Siam. Hoy pueden visitarse restos arqueológicos asociados a aquella presencia, así como antiguos cementerios cristianos que testimonian la diversidad cultural de la ciudad.

Fila de estatuas de Buda antiguas, hechas de piedra y ubicadas en Ayutthaya
Fila de estatuas de Buda antiguas, hechas de piedra y ubicadas en Ayutthaya

Más allá de los monumentos, una de las experiencias más agradables consiste en navegar por los canales y ríos que rodean la isla histórica. Los paseos en barco permiten observar templos, viviendas tradicionales y paisajes fluviales que han cambiado poco a lo largo de los siglos.

Al caer la tarde, el mercado nocturno de Ayutthaya ofrece una imagen completamente distinta. Puestos de comida, pequeños comercios y terrazas junto al río sustituyen la solemnidad de los complejos arqueológicos. Es entonces cuando la ciudad muestra una faceta más cercana y cotidiana, alejada de los circuitos monumentales.

La cocina de Ayutthaya entre ríos y mercados

La gastronomía local combina la tradición culinaria tailandesa con influencias llegadas a través de siglos de intercambios comerciales. La ubicación fluvial de Ayutthaya ha favorecido históricamente el consumo de pescado de agua dulce, mariscos procedentes del golfo de Tailandia y productos agrícolas de las fértiles llanuras centrales.

Uno de los platos más conocidos es el Kuay Tiew Ruea, popularmente conocido como «noodle boat». Originalmente se vendía desde pequeñas embarcaciones que navegaban por los canales. Se trata de una sopa de fideos servida con carne, hierbas aromáticas y especias. Hoy sigue siendo una de las especialidades más representativas de la ciudad.

Otro producto muy apreciado es el Roti Sai Mai, un dulce típico elaborado con finísimas hebras de azúcar envueltas en una especie de crepe. Su aspecto recuerda al algodón de azúcar y constituye uno de los recuerdos gastronómicos más habituales entre los visitantes. Los mercados locales permiten además descubrir currys regionales, pescados a la parrilla, arroz jazmín y frutas tropicales cultivadas en las provincias centrales de Tailandia.

Información práctica para visitar Ayutthaya

Cómo llegar

Ayutthaya se encuentra a unos 80 kilómetros al norte de Bangkok. El tren es una de las opciones más cómodas y económicas. Los servicios parten regularmente desde la estación Krung Thep Aphiwat de Bangkok y tardan entre una y dos horas según el tipo de convoy.

También existen autobuses frecuentes desde la terminal de Mo Chit y numerosas excursiones organizadas que combinan transporte terrestre y regreso en barco por el río Chao Phraya.

Dónde alojarse

  • Sala Ayutthaya
    Hotel boutique junto al río con vistas a Wat Phutthaisawan. Destaca por su diseño contemporáneo y su ubicación frente a algunos de los monumentos históricos.
  • Classic Kameo Hotel Ayutthaya
    Opción cómoda para viajeros que buscan servicios completos, piscina y buena conexión con los principales puntos turísticos.
  • Baan Luang Harn
    Pequeño alojamiento tradicional con ambiente local y fácil acceso en bicicleta al Parque Histórico.

Dónde comer

  • Malakor Kitchen and Café
    Especializado en cocina tailandesa tradicional y platos locales.
  • Coffee Old City
    Muy popular entre viajeros por su ubicación junto a los principales templos y sus especialidades regionales.
  • Ban U Thong Restaurant
    Buena opción para probar pescado de río, currys y recetas típicas de Ayutthaya.

Más información

Consejos útiles

  • La mejor época para visitar Ayutthaya es entre noviembre y febrero.
  • El alquiler de bicicletas facilita el recorrido entre monumentos.
  • Conviene llevar agua y protección solar, especialmente entre marzo y mayo.
  • Muchos templos exigen vestimenta respetuosa que cubra hombros y rodillas.
  • Una estancia de dos días permite conocer con calma los principales lugares históricos.