El DeLorean de ‘Regreso al Futuro’ llega al Museo del Automóvil de Málaga

Arturo Pino Sánchez

Uno de los automóviles más reconocibles de la historia del cine acaba de encontrar un nuevo destino en Málaga. El Museo del Automóvil y la Moda de Málaga incorpora a su colección un DeLorean DMC-12 Coupé de 1981, el mismo modelo que la trilogía Regreso al Futuro convirtió en una de las imágenes más populares de la cultura de los años ochenta.

La unidad ha sido cedida al museo por el malagueño Bernardo Quintero y llega después de un proceso de restauración y puesta a punto que se ha prolongado durante dos años. El vehículo fue localizado en Bélgica y fabricado originalmente en Dunmurry, Irlanda del Norte.

De Bélgica a Málaga tras dos años de restauración

La historia de este DMC-12 tiene también un componente personal. Regreso al Futuro se estrenó en 1985, cuando Bernardo Quintero tenía 12 años, y el automóvil quedó desde entonces ligado a su imaginario.

A finales de 2022, mientras valoraba cambiar de vehículo, Quintero planteó en Twitter una encuesta para elegir entre un Mercedes EQS, un Tesla Model S y un DeLorean. El DMC-12 obtuvo el 44,6 % de los votos.

A partir de aquella consulta comenzó, junto a Fran Manen, de Lord Drake Kustoms, la búsqueda de una unidad. El proceso terminó en Bélgica, donde localizaron el vehículo que ahora puede verse en Málaga. Su recuperación necesitó dos años de trabajo antes de incorporarse a la colección del museo.

El diseño que convirtió al DMC-12 en un coche inconfundible

El DeLorean DMC-12 fue diseñado por el italiano Giorgetto Giugiaro y desarrollado con la participación de Lotus bajo la dirección de Colin Chapman. Su carrocería de acero inoxidable sin pintar y, especialmente, sus características puertas de ala de gaviota construyeron una estética difícil de confundir con la de cualquier otro automóvil de su época.

La unidad incorporada al museo cuenta con un motor PRV V6 atmosférico de 2.849 centímetros cúbicos, desarrollado conjuntamente por Peugeot, Renault y Volvo. Entrega aproximadamente 130 CV y 208 Nm de par, dispone de motor y tracción traseros y utiliza un cambio manual de cinco velocidades.

Pero la importancia histórica del DMC-12 acabó teniendo mucho menos que ver con sus prestaciones que con su extraordinaria trayectoria cultural. John DeLorean abandonó General Motors para fundar su propia compañía y desarrollar un automóvil diferente a los modelos que entonces dominaban el mercado. La aventura empresarial terminó pocos años después con la compañía en bancarrota.

De fracaso empresarial a icono de ‘Regreso al Futuro’

El cine cambió completamente la historia del automóvil. En 1985, Regreso al Futuro convirtió el DMC-12 en la máquina del tiempo con la que Marty McFly y Doc Brown viajaban entre diferentes épocas. Las dos siguientes películas de la trilogía consolidaron una asociación que ha sobrevivido durante décadas.

DeLorean DMC-12 de 1981 en el Museo del Automóvil y la Moda de Málaga
DeLorean DMC-12 de 1981 en el Museo del Automóvil y la Moda de Málaga

El vehículo que llega ahora a Málaga no es una de las unidades utilizadas durante el rodaje de las películas, sino un DMC-12 de 1981 del mismo modelo. Su presencia permite acercarse al diseño original que terminó convertido, de manera inesperada, en un objeto de la cultura popular reconocido por varias generaciones.

Un nuevo atractivo para el Museo del Automóvil de Málaga

La incorporación encaja especialmente bien en un museo que utiliza el automóvil para recorrer también la historia del diseño, la industria y la sociedad. El Museo del Automóvil y la Moda de Málaga, ubicado en el edificio de la antigua Tabacalera, combina en su colección vehículos históricos con moda y otras manifestaciones artísticas.

El DeLorean añade ahora a ese recorrido una conexión directa con el cine. Su historia reúne diseño italiano, ingeniería británica, una singular aventura empresarial estadounidense y una película que terminó otorgando al automóvil una notoriedad que difícilmente habría alcanzado únicamente por su trayectoria industrial.

Cuatro décadas después del estreno de Regreso al Futuro, las puertas de ala de gaviota vuelven a cumplir su función más inesperada: hacer que un automóvil fabricado a comienzos de los años ochenta siga despertando curiosidad. Esta vez, sin necesidad de alcanzar las 88 millas por hora.