Félix López, traumatólogo y responsable de la Unidad de Preservación Articular del Hospital Memorial Publio Cordón, analiza en esta entrevista con Gulliveria cómo afectan los viajes largos a nuestras articulaciones y qué podemos hacer para reducir las molestias durante los desplazamientos.
Aviones, trenes, coches y autobuses obligan en muchos casos a permanecer varias horas sentados, mientras que las vacaciones pueden llevarnos al extremo contrario: largas caminatas, senderismo, deportes acuáticos o varios partidos de pádel en pocos días. Para el especialista, más que el viaje en sí, lo que puede generar problemas son los cambios bruscos y la falta de movimiento.
López explica también cómo retomar la actividad física después de las vacaciones, qué molestias pueden considerarse normales y cuáles deberían llevarnos a consultar con un especialista. Una conversación que termina mirando más allá del verano y hacia una cuestión cada vez más relevante: cómo mantener la autonomía y seguir viajando y haciendo las cosas que nos gustan durante más años.

Gulliveria: En los viajes largos, ¿qué situaciones son las que más pueden perjudicar a nuestras articulaciones y qué medidas sencillas podemos adoptar durante el trayecto para reducir el riesgo de molestias?
Dr. Félix López: Lo que peor es pasar muchas horas prácticamente inmóviles o en una postura incómoda. Lo notamos especialmente en rodillas, caderas y espalda, y todavía más si ya existe alguna lesión o artrosis previa.
La solución es sencilla: moverse. En un avión o en un tren, levantarnos cuando podamos y caminar un poco; si vamos en coche, hacer alguna parada; y mientras estamos sentados, mover tobillos, flexionar y estirar las rodillas y cambiar de postura.
También intentaría no ir cargando con una maleta de 20 kilos de cualquier manera. A veces nos preocupamos muchísimo por cómo vamos sentados en el avión y luego nos hacemos daño levantando la maleta para meterla en el compartimento superior.
En general, el problema no es hacer un viaje largo, sino pasar demasiadas horas sin movernos.
Gulliveria: ¿Hay alguna diferencia relevante para las articulaciones entre viajar en avión, tren, coche o autobús, especialmente cuando el trayecto dura varias horas?
Dr. Félix López: Sí, fundamentalmente por la libertad que tengamos para movernos. En un tren normalmente podemos levantarnos y caminar con bastante facilidad. En un avión también podemos hacerlo, aunque el espacio es más reducido. En coche tenemos la ventaja de poder decidir cuándo parar.
Probablemente el autobús sea algo más incómodo en este sentido porque tenemos menos libertad de movimiento y no podemos parar cuando queremos.
Pero más que obsesionarnos con el medio de transporte, me fijaría en el tiempo que vamos a estar sentados y en nuestra situación personal. Para alguien que tiene una rodilla o una cadera que ya le molesta, dos o tres horas sin cambiar de postura se pueden hacer bastante largas.
Gulliveria: Durante las vacaciones solemos cambiar nuestros hábitos: caminamos más de lo habitual, hacemos actividades deportivas diferentes o, por el contrario, reducimos mucho nuestra actividad física. ¿Qué cambios pueden generar más problemas al volver a la rutina?
Dr. Félix López: Los dos extremos pueden dar problemas. Está la persona que durante todo el año camina 5.000 pasos al día y de repente se va de viaje y hace 20.000 diarios durante una semana. Y está justo el caso contrario: alguien que entrena habitualmente y durante tres semanas prácticamente no hace nada.
En vacaciones además hacemos actividades a las que nuestro cuerpo no está acostumbrado: senderismo, deportes acuáticos, partidos de pádel todos los días, largas caminatas por ciudades… No significa que no debamos hacerlo, todo lo contrario, pero conviene tener un poco de sentido común con las cargas.
El cuerpo tiene mucha capacidad de adaptación, pero lo que suele llevar peor son los cambios bruscos.
Gulliveria: ¿Cómo deberíamos retomar la actividad física después de varias semanas de vacaciones? ¿Existe alguna pauta general sobre intensidad o progresión que sea recomendable seguir?
Dr. Félix López: Yo no soy partidario de complicarlo demasiado. Si hemos parado dos o tres semanas, simplemente no podemos pretender volver el primer día al mismo nivel que teníamos antes de irnos.
Durante los primeros entrenamientos bajaría un poco la intensidad y el volumen y los iría aumentando progresivamente según las sensaciones. Especialmente si hacemos carrera, pádel, gimnasio o cualquier deporte con bastante carga.
Y no olvidaría el trabajo de fuerza. A veces pensamos en volver a hacer kilómetros o a jugar partidos cuanto antes y nos olvidamos de recuperar bien la musculatura, que es precisamente una de las mejores protecciones que tienen nuestras articulaciones.
Gulliveria: Al regresar de un viaje o de las vacaciones, ¿qué molestias articulares pueden considerarse relativamente habituales y en qué casos conviene consultar con un especialista?
Dr. Félix López: Después de caminar mucho más de lo habitual o de volver al deporte puede aparecer cierta rigidez, agujetas o alguna pequeña sobrecarga. Si es una molestia leve y va mejorando en unos días, en principio no debería preocuparnos demasiado.
Otra cosa es un dolor que persiste, que va aumentando o que aparece siempre que hacemos determinado movimiento. Y especialmente si tenemos una articulación que se hincha, se bloquea, sentimos que falla o empezamos a perder movilidad.
Una frase que suelo repetir mucho es que una cosa es tener una molestia puntual y otra acostumbrarnos a vivir con dolor. Esto último no deberíamos asumirlo como normal, tampoco por la edad.
«Una cosa es tener una molestia puntual y otra acostumbrarnos a vivir con dolor»
Gulliveria: ¿Qué errores cometen con mayor frecuencia las personas cuando intentan recuperar de golpe su nivel habitual de actividad física después de las vacaciones?
Dr. Félix López: El más frecuente es exactamente ese: querer recuperar de golpe el tiempo perdido.
Volvemos de vacaciones y queremos correr la misma distancia, levantar los mismos pesos o jugar tres partidos de pádel esa primera semana. Y muchas veces el cuerpo todavía no está preparado para esa carga.
También veo bastante el famoso «me duele, pero voy a seguir entrenando a ver si se pasa». Hay molestias con las que podemos seguir activos perfectamente y otras que nos están avisando de que algo no va bien. Saber distinguirlas y adaptar unos días la actividad puede evitar que una pequeña sobrecarga termine convirtiéndose en un problema que nos tenga parados varias semanas.

Gulliveria: Más allá de los periodos de viaje y vacaciones, ¿qué hábitos cotidianos tienen mayor impacto a largo plazo en la salud de nuestras articulaciones y cuáles son los más fáciles de incorporar a nuestra rutina?
Dr. Félix López: Si tuviera que elegir tres, serían mantenernos activos, cuidar la musculatura y evitar el exceso de peso.
Y destacaría especialmente el ejercicio de fuerza. Durante mucho tiempo hemos asociado cuidar las articulaciones con no cargarlas demasiado, cuando hoy sabemos que una musculatura fuerte es fundamental para mantener una buena función articular.
Tampoco hace falta convertirse en deportista de élite. Caminar, subir escaleras, levantarnos si trabajamos muchas horas sentados y hacer dos o tres sesiones de fuerza a la semana ya pueden marcar una diferencia enorme mantenidas en el tiempo.
Las articulaciones están hechas para utilizarlas, no para estar parados.
Gulliveria: Desde su experiencia como traumatólogo, ¿qué cambios está observando en los problemas articulares asociados al estilo de vida actual y cuáles considera que serán los principales retos para mantener una vida activa en los próximos años?
Dr. Félix López: Creo que estamos viviendo un cambio de mentalidad muy interesante. Cada vez llegan a mi consulta más personas de 50, 60 o 70 años que no vienen simplemente porque les duela una rodilla. Vienen porque quieren seguir corriendo, viajando, jugando al pádel, esquiando o haciendo senderismo y no están dispuestas a asumir que dejar de hacerlo sea simplemente «lo que toca por la edad».
Y eso nos obliga también a los traumatólogos a cambiar nuestra forma de pensar. Ya no se trata únicamente de tratar una lesión cuando aparece, sino de intentar mantener la función de esa articulación durante el mayor tiempo posible.
Al mismo tiempo tenemos dos problemas bastante opuestos: una población cada vez más sedentaria y, por otro lado, personas que quieren mantenerse muy activas durante muchos más años. Creo que uno de los grandes retos va a ser precisamente conseguir que vivamos más años, sí, pero que esos años sean también años de autonomía y actividad.
No se trata solo de vivir más. Se trata de poder seguir haciendo las cosas que nos gustan durante más tiempo.
