En un escenario en constante rotación, un padre interpretado por Adama Diop y su hija, a la que da vida Alison Dechamps, aprenden a habitar en un futuro fracturado por las consecuencias de la crisis climática. Él permanece en la Tierra y ella vive en Marte. Su único recurso para sobreponerse a los 225 millones de kilómetros que los separan son las llamadas interplanetarias, un espacio donde la voz sustituye al cuerpo y la mirada es imposible.
Esa distancia, física, afectiva y política, es el núcleo de La Distance, la obra de Tiago Rodrigues que, tras su estreno en julio de 2025 en la 79ª edición del Festival d’Avignon, llega a Madrid del 15 al 18 de enero. Podrá verse en el Teatro María Guerrero del Centro Dramático Nacional, en cuatro únicas funciones en francés con sobretítulos en castellano. La Distance es una producción del Festival d’Avignon coproducido con el Centro Dramático Nacional junto a diversos teatros internacionales.

Para Tiago Rodrigues, La Distance aborda temas que requieren de una urgencia íntima y política. “Me interesa explorar la distancia que puede surgir entre un padre y una hija como asunto concreto, pero también como metáfora de un conflicto generacional que, en el contexto de la crisis climática actual, puede traducirse a un conflicto existencial”, explica el dramaturgo y director.
Para ello ha buscado proyectar una narrativa hacia un futuro relativamente distante, de aquí a cincuenta años. Tiago Rodrigues expresa que “necesito preguntar qué tan grande será la brecha generacional en un futuro que es distópico pero cada vez más realista; un tiempo de luchas por los recursos y catástrofes medioambientales. Quiero comprender si los jóvenes del presente y del futuro verán el mundo (o los mundos) de forma tan diferente a nosotros y a nuestros ancestros que les resulte difícil entendernos”.
La obra también reflexiona sobre la crisis climática, el punto de no retorno para las generaciones futuras y la pregunta inevitable por la colonización de Marte: quién podrá habitarlo y qué significará ser la primera especie en vivir en dos planetas distintos. Como afirma Tiago Rodrigues: “Al hablar de distancia, también descubrimos la proximidad”.
Un montaje interplanetario
La Distance se presenta como una pequeña pieza vital perdida en la inmensidad cósmica. Con esta premisa distópica pero cercana, la obra reflexiona sobre el impacto de nuestros actos y sobre la posibilidad de entendimiento entre padres e hijos. El autor enfrenta ambos mundos mediante una serie de conversaciones espaciales que desafían la soledad del cosmos y convierten la distancia interplanetaria en una metáfora de la desconexión humana.
La puesta en escena materializa plásticamente las temáticas que atraviesan el montaje trasladándonos al futuro, al año 2077, y a dos planetas, la Tierra y Marte, en el que se encuentran los dos personajes.
El público que acuda a ver la función podrá contemplar una escenografía no realista en la que predomina un paisaje natural prácticamente sin vida. Diseñada por Fernando Ribeiro, se articula en torno a un giratorio que evoca el movimiento elíptico de dos planetas, la Tierra y Marte, en donde los intérpretes no pueden verse entre sí y solo pueden hablar cuando son visibles para el público. En el vestuario diseñado por José António Tenente predomina lo contemporáneo en el caso del padre, mientras que para la hija se ha optado por una túnica blanca que remite a la estética futurista. La iluminación de Rui Monteiro y la música y sonido de Pedro Costa desempeñan un papel clave para los movimientos espaciales durante la función. También ha contado con la colaboración artística de Sophie Briche.
Tiago Rodrigues señala que uno de los ejes fundamentales del proyecto es la presencia del actor senegalés Adama Diop, galardonado con el premio al Mejor Actor de la Asociación de Críticos en Francia por su representación de Lopajin en El jardín de los cerezos de Chéjov, que dirigió el propio Tiago Rodrigues. Asegura: “Mi deseo de volver a trabajar con Adama responde al deseo de prolongar la colaboración que iniciamos hace tres años y de profundizar en una complicidad artística basada en una comprensión compartida de la responsabilidad y la libertad de un actor en escena. A esto le siguió un encuentro poderoso e inspirador con la joven actriz Alison Dechamps, quien confirmó “la doble dimensión de este proyecto”, apunta.
Tiago Rodrigues es el actual director del Festival d’Avignon. Reconocido director y dramaturgo portugués, cofundó la compañía Mundo Perfeito y estuvo al frente del Teatro Nacional D. Maria II de Lisboa entre 2015 y 2021. Desde septiembre de 2022 dirige el Festival d’Avignon, en donde ha presentado los montajes Antonio y Cleopatra (2015), Sopro (2017), El jardín de los cerezos (2021), By Heart, Dans la mesure de l’impossible (2023) y La Distance (2025). En su práctica artística, defiende una concepción del teatro basada en la horizontalidad y la ausencia de jerarquías dentro del proceso creativo.
