Logroño: 5 visitas imprescindibles y ruta por la Calle del Laurel

Recorrer Logroño es viajar por la historia de una ciudad que ha sabido mantener su alma medieval y renacentista al mismo tiempo que abraza la modernidad, ofreciendo al visitante una experiencia única entre patrimonio, cultura y gastronomía.

Para quienes visitan la ciudad, hay cinco lugares que no se pueden perder: la emblemática Calle del Laurel, la majestuosa Concatedral de Santa María de la Redonda, el histórico Puente de Piedra sobre el Ebro, el verde Parque del Espolón y el educativo Museo de La Rioja. Cada uno de estos espacios refleja un aspecto distinto de la riqueza cultural, arquitectónica y humana de Logroño. Para que no te pierdas ninguno de estos rincones, hemos preparado un mapa interactivo que puedes llevar en tu móvil durante tu visita.

Calle del Laurel y tapas riojanas

La Calle del Laurel es el epicentro gastronómico de Logroño, un lugar donde los sentidos se activan con aromas y sabores únicos. Sus bares y tabernas ofrecen pinchos tradicionales y vinos de La Rioja, convirtiéndose en parada obligatoria para viajeros y locales. Lo especial de esta calle no es solo la gastronomía, sino la atmósfera vibrante que se respira a cada paso: conversaciones animadas, risas y brindis que reflejan la esencia de la ciudad.

La vibrante Calle del Laurel en Logroño
La vibrante Calle del Laurel en Logroño

Algunos locales conservan recetas familiares de pinchos que tienen más de medio siglo de historia. Desde las clásicas gildas hasta tapas creativas de cocina contemporánea, cada bocado es una oportunidad para sumergirse en la cultura riojana. Los visitantes disfrutan recorriendo la calle o haciendo una ruta de bares que se ha convertido en tradición turística y local.

Pasear por la Calle del Laurel al atardecer es como adentrarse en un pequeño festival de sabor y color. La mezcla de gastronomía, historia y modernidad la convierte en una experiencia que trasciende lo culinario, recordando que en Logroño cada esquina tiene un relato que contar, y cada tapa es un pedazo de la identidad de La Rioja.

Ruta de pinchos: ¿Qué bares no te puedes perder?

La Calle del Laurel es conocida popularmente como «La Senda de los Elefantes» (dicen que quien intenta entrar en todos los bares sale con una buena «trompa» y a cuatro patas). Para que disfrutes como un auténtico logroñés, aquí tienes los locales más emblemáticos y sus especialidades:

  • Bar Soriano: Su famoso «Champi». Tres champiñones a la plancha con una gamba y una salsa secreta sobre una rebanada de pan. Es el icono absoluto de la calle
  • Bar Lorenzo (Tío Agus): Tienes que probar el «Tío Agus», un bocatita de carne de cerdo adobada con una salsa verde cuya receta es el secreto mejor guardado de la familia.
  • Blanco y Negro: El bar más antiguo de la calle. Su pincho estrella es el «Matrimonio» (bocatita de anchoa, boquerón y pimiento verde).
  • Bar Jubera: Si buscas las mejores Patatas Bravas de Logroño, este es tu sitio. Su salsa casera tiene el punto justo de picante.
  • La Tavina: Un espacio moderno y polivalente. Ideal para degustar una copa de Rioja de su amplia bodega acompañada de una excelente careta de cerdo crujiente.
  • Bar El Muro: Pide un «Cojonudo», un pincho de huevo de codorniz con picadillo de chorizo y pimiento que nunca falla.
  • Torrecilla: Para los paladares más gourmet, su Foie a la plancha con mermelada es una auténtica delicia preparada al momento.

Consejo de Gulliveria: Lo ideal es pedir un «corto» de cerveza o un «cosechero» (vino joven de la zona) en cada parada para aguantar el ritmo de la ruta completa.

Concatedral de Santa María de la Redonda

La Concatedral de Santa María de la Redonda es uno de los símbolos arquitectónicos y espirituales más importantes de Logroño. Su origen se remonta a la Edad Media, aunque su imponente fachada barroca y las torres gemelas datan de los siglos XVI y XVII. En su interior, los retablos renacentistas y barrocos destacan por su detalle y elegancia, ofreciendo una experiencia estética y espiritual única.

Concatedral de Santa María de la Redonda
Concatedral de Santa María de la Redonda

Durante siglos, la concatedral ha sido testigo de eventos históricos: visitas reales, celebraciones religiosas y actos de gran relevancia para la comunidad local. Se cuenta que algunas capillas menores servían como lugar de reunión para gremios y cofradías, convirtiendo el templo en un centro de la vida social además de espiritual.

Visitar la Concatedral es adentrarse en la historia viva de Logroño. Los visitantes pueden admirar su famoso órgano barroco, recorrer los claustros y contemplar las obras de arte que narran la fe y la vida cotidiana de siglos pasados. Cada detalle de la iglesia revela la devoción, el arte y la identidad cultural de la ciudad, haciendo de cada visita un recuerdo imborrable.

Uno de los secretos mejor guardados de la Concatedral de Santa María de la Redonda es el pequeño óleo sobre tabla titulado «El Calvario», una obra de incalculable valor histórico que muchos expertos atribuyen al mismísimo Miguel Ángel Buonarroti.

Pintado hacia 1540, se dice que fue un regalo del genio renacentista para su íntima amiga Vittoria Colonna, y destaca por la intensidad emocional de las figuras de Cristo, la Virgen y María Magdalena. El cuadro se encuentra custodiado tras una verja en el trasaltar (la girola), y contemplarlo de cerca es una experiencia casi mística que convierte a esta iglesia en una parada imprescindible para los amantes del arte de todo el mundo.

VISITAS TURÍSTICAS TODOS LOS DÍAS
10:00h. – 13:00h.
17:00h. – 20:00h.
* Excepto domingos y festivos por la mañana.

Puente de Piedra sobre el Ebro

El Puente de Piedra, también conocido como Puente de Logroño, es una construcción histórica que conecta el casco antiguo con las orillas del río Ebro. Sus orígenes datan del siglo XIV, y a lo largo de los siglos ha sido testigo de la historia de la ciudad: paso de peregrinos del Camino de Santiago, comerciantes que transportaban vino y aceite, y escenas cotidianas que daban vida al río.

Su verdadero nombre es "Puente de San Juan de Ortega"
Su verdadero nombre es «Puente de San Juan de Ortega»

Este puente es uno de los lugares más fotografiados de Logroño, especialmente al atardecer, cuando la luz del sol se refleja en el río y las torres de la ciudad se dibujan en el horizonte. Pasear por el puente permite contemplar la ciudad desde una perspectiva única y comprender su relación histórica con el Ebro, que ha sido fuente de riqueza, comercio y cultura.

Se dice que en tiempos antiguos las piedras del puente eran consideradas testigos de secretos de comerciantes y peregrinos. Hoy, caminar por el Puente de Piedra es revivir la historia de Logroño mientras se disfruta de vistas panorámicas que combinan arquitectura, naturaleza y patrimonio.

Parque del Espolón

El Parque del Espolón es el pulmón verde de Logroño, un lugar ideal para pasear, relajarse o disfrutar de eventos culturales al aire libre. Sus fuentes, esculturas y avenidas arboladas reflejan la evolución urbana de la ciudad desde el siglo XIX hasta la actualidad. Es un espacio donde la historia y la naturaleza se encuentran, ofreciendo a locales y visitantes un lugar de ocio y encuentro.

Se sabe que poetas y escritores riojanos solían reunirse en sus bancos para compartir ideas y versos, convirtiendo el parque en un punto de encuentro cultural. Las estatuas y monumentos que adornan el Espolón recuerdan a personajes ilustres de Logroño, conectando a los paseantes con la historia y el arte de la ciudad.

Recorrer el parque al atardecer o durante las festividades locales permite experimentar la ciudad en toda su dimensión. Cada paseo se convierte en una experiencia sensorial, donde el aroma de los jardines, la brisa del Ebro y la arquitectura cercana crean recuerdos inolvidables.

El nombre «Espolón» no es exclusivo de Logroño; muchas ciudades españolas (como Burgos) lo tienen. Se llamaban así porque eran zonas que sobresalían de las murallas originales de la ciudad (como el espolón de un barco) hacia terrenos que antes eran pantanosos o inundables por el río.

Museo de La Rioja

El Museo de La Rioja, ubicado en un edificio histórico (un palacio construido a mediados del siglo XVIII por don Pedro Ruiz de la Porta), es una visita imprescindible para quienes desean comprender la identidad cultural y artística de la región. Sus colecciones abarcan arqueología, arte y etnografía, con piezas que van desde la prehistoria hasta la época contemporánea. Entre los objetos más destacados se encuentran restos romanos, obras de arte religioso y vestigios que narran la vida cotidiana de los riojanos a lo largo de los siglos.

El museo ofrece una narrativa completa sobre la evolución de la región y su relación con la ciudad de Logroño, proporcionando contexto histórico y cultural a cada visitante. Las exposiciones temporales permiten también conocer el trabajo de artistas contemporáneos y tradiciones vivas que mantienen la riqueza cultural de La Rioja.

El Museo de la Rioja de Logroño
El Museo de la Rioja de Logroño

Visitar el Museo de La Rioja es una oportunidad para sumergirse en la historia de la región, apreciando tanto los detalles arqueológicos como las historias humanas que han dado forma a Logroño. Cada sala invita a reflexionar, aprender y conectarse con la identidad profunda de la ciudad.

Horario de apertura al público del Museo de La Rioja

  • Laborables: 10:00 a 20:30 horas
  • Domingos y Festivos: 10:00 a 14:00 horas
  • Cerrado: · Todos los lunes del año; · 1 y 6 de enero; · 1 de mayo; · 20 de septiembre (día del cohete de San Mateo); · 24, 25 y 31 de diciembre