Los parajes naturales más espectaculares que nos descubren las mejores series de televisión

Los parajes naturales más espectaculares que nos descubren las mejores series de televisión

La Edad de Oro de las series, impulsada en gran medida por el auge de plataformas de streaming como Netflix, HBO, Amazon Prime Vídeo o Disney+, ha cambiado la forma en la que se consume televisión y ha logrado que la ficción televisiva haya aumentado exponencialmente tanto la cantidad como la calidad de sus producciones.
Además de destinar mayores presupuestos, contar con mejores valores de producción, y de trabajar con algunos de los mejores actores y actrices del momento, otros recursos, como los impresionantes parajes naturales o los emplazamientos arquitectónicos en los que se desarrollan muchas de las tramas, se han convertido en uno de los principales reclamos para atraer la atención de los espectadores que, gracias a ellos, descubren lugares increíbles a los que cualquiera puede viajar.

“El hombre que mató a Don Quijote” (2018), de Terry Gilliam
“El hombre que mató a Don Quijote” (2018), de Terry Gilliam

De hecho, algunas de las series más importantes de la última década se desarrollan en lugares muy característicos de nuestra propia geografía. “Juego de Tronos” (2011), una de las series más aclamadas por crítica y público de los últimos años, recurrió durante el transcurso de sus 8 temporadas a ubicaciones muy cercanas. Parajes naturales de gran valor como las Bardenas Reales, en Navarra, la playa de Itzurun de Zumaia, en Guipúzcoa, o la isla donde se sitúa la Ermita de San Juan de Gaztelugatxe, en la localidad vizcaína de Bermeo, fueron escenario de algunos de los momentos más icónicos de la serie. Además, diversos conjuntos históricos y arquitectónicos situados en provincias como Barcelona, Girona, Almería, Sevilla o Córdoba, entre otras, también sirvieron para ambientar la serie, poniendo en valor la oferta cultural de nuestro país.

Las islas de La Palma y Gran Canaria, sirvieron como escenario para buena parte del desarrollo de “The Witcher” (2019), una de las producciones más notables de Netflix. El bosque de Los Tilos, el llano de Jable, el espectacular emplazamiento de Roque de los Muchachos, las dunas de Maspalomas, la Caldera de Tejeda o el barranco de Fataga, fueron algunos de los emplazamientos escogidos debido a su espectacularidad y gran belleza.
Otra serie reciente que explota de manera soberbia los paisajes de otra de las islas más características de Canarias es la española “Hierro” (2019), que, a lo largo de sus dos temporadas, muestra la isla homónima desde una perspectiva única y diferente que anima a los espectadores a querer conocerla.

En el plano internacional, algunas de las mejores series de televisión del momento tienen su origen en los países del norte de Europa. Las producciones nórdicas han querido situar los impresionantes parajes naturales de esta región en el centro de sus series, haciendo que cobren especial relevancia y situándolos a la misma altura que la trama o los personajes. Países como Noruega, con sus archiconocidos fiordos, cuentan con un número de espacios naturales casi inabarcable y que son protagonistas de series de éxito como “Wisting” (2019); “Vikings” (2013) se rodó prácticamente en su totalidad en la impresionante región de Ashford, en Irlanda, y Los “Asesinatos del Valhalla” (2019) o “Trapped” (2015), se sitúan en Islandia, famosa por la espectacularidad de sus diferentes biomas e hitos naturales. “Outlander” (2014), otra producción exitosa, recurre a las enigmáticas Highlands escocesas.

Los parajes naturales más espectaculares que nos descubren las mejores series de televisión
Los parajes naturales más espectaculares que nos descubren las mejores series de televisión

El Monasterio de Piedra, por su parte, también ha sido escogido en diversas ocasiones como escenario de varias obras audiovisuales debido a su entorno natural único e inspirador. “El hombre que mató a Don Quijote” (2018), de Terry Gilliam, es la más reciente, pero años atrás otros largometrajes como “El rostro del asesino” (1965), de Pedro Lazaga, “La siesta” (1976), de Jorge Grau, o “El corazón del guerrero” (2000), de Daniel Monzón, se sirvieron de la exuberante belleza de los bosques, cascadas y grutas del Parque y Jardín Histórico para dar fuerza y personalidad a estas producciones.

En 2018, y coincidiendo con la conmemoración de su 800 aniversario, el Monasterio de Piedra también fue escogido como uno de los escenarios principales de “Master Chef Junior” gracias a la gran belleza de sus localizaciones, logrando demostrar, además, su versatilidad y capacidad de adaptación para la acogida de cualquier tipo de producción audiovisual.