El Museo del Prado se mira al espejo: 25 años de cambios en una exposición única

Pocas instituciones culturales en Europa tienen una presencia tan sólida en el imaginario colectivo como el Museo del Prado. Para millones de visitantes, la gran pinacoteca madrileña parece un lugar inmutable, un espacio donde Velázquez, Goya o El Bosco han permanecido siempre en el mismo sitio.

Sin embargo, basta recorrer la nueva exposición Prado. Siglo XXI para descubrir que el museo ha vivido una profunda transformación durante el último cuarto de siglo.

La muestra, abierta hasta el 27 de septiembre de 2026 en las salas C y D del edificio Jerónimos, propone un viaje por los cambios que han redefinido la institución desde el año 2000. Más que una exposición de arte al uso, se trata de una reflexión sobre cómo evoluciona un gran museo en pleno siglo XXI y sobre el papel que desempeñan los ciudadanos en esa construcción colectiva.

Prado. Siglo XXI no solo muestra obras de arte; cuenta cómo una de las mayores pinacotecas del mundo ha cambiado para seguir siendo relevante en el futuro.

Un museo que no ha dejado de crecer

Las cifras ayudan a comprender la magnitud de esta transformación. Desde el año 2000, el Museo del Prado ha incorporado 14.203 nuevas piezas a sus colecciones, entre pinturas, esculturas, dibujos, estampas y fotografías. De ellas, 3.877 llegaron gracias a donaciones y legados, una demostración del fuerte vínculo que mantiene la sociedad con la institución.

El crecimiento también se refleja en otros ámbitos. Más de 350 exposiciones temporales, más de 6.000 obras restauradas, una comunidad digital de 5,25 millones de seguidores en redes sociales y alrededor de 3,5 millones de visitantes en 2025, casi la mitad de ellos accediendo de forma gratuita, muestran cómo el Prado ha ampliado su alcance mucho más allá de sus salas.

Ferdinando Brandani Diego Velázquez Óleo sobre lienzo 1650 Adquirido por el Museo Nacional del Prado con presupuesto extraordinario del Estado, 2003
Ferdinando Brandani Diego Velázquez Óleo sobre lienzo 1650 Adquirido por el Museo Nacional del Prado con presupuesto extraordinario del Estado, 2003

Esta evolución fue posible gracias a la aprobación de una ley específica para el museo en 2003, respaldada por todos los grupos parlamentarios, que permitió una mayor autonomía de gestión y abrió la puerta a una nueva etapa de desarrollo.

Un recorrido por las grandes adquisiciones del siglo XXI

El corazón de la exposición lo forman 98 piezas que ingresaron en la colección durante estos últimos veinticinco años. A través de ellas se puede seguir la evolución de la política de adquisiciones del museo y comprender cómo se han reforzado áreas históricamente menos representadas.

Entre las obras más destacadas figura El vino de la fiesta de San Martín, de Pieter Bruegel el Viejo, considerada una de las incorporaciones más importantes de la historia reciente del museo. También sobresalen piezas como La Huida a Egipto, de El Greco; Ferdinando Brandani, de Velázquez; o La condesa de Chinchón, una de las pinturas más admiradas de Francisco de Goya.

El recorrido demuestra además que el Prado es mucho más que una colección de pintura. Esculturas medievales, obras romanas, dibujos preparatorios, miniaturas, fotografías históricas y documentos bibliográficos enriquecen una visión más amplia del patrimonio artístico español y europeo.

Mujeres artistas y nuevas miradas

Uno de los aspectos más interesantes de la muestra es el espacio dedicado a las mujeres creadoras. Durante décadas, muchas de ellas quedaron relegadas a un papel secundario en los relatos tradicionales de la historia del arte.

El Prado ha trabajado en los últimos años para corregir esa situación mediante nuevas adquisiciones e investigaciones. La exposición reúne obras de artistas como Sofonisba Anguissola, Rosario Weiss, Rosa Bonheur, María Blanchard o Antonia Bañuelos, ofreciendo una perspectiva más inclusiva y representativa de la creación artística.

Esta línea responde a una tendencia presente en numerosos museos internacionales, que buscan revisar sus colecciones para incorporar voces históricamente menos visibles.

La fotografía también tiene su lugar

Otra de las transformaciones más significativas ha sido la creación de una importante colección fotográfica. A comienzos del siglo XXI prácticamente no existía como tal dentro del museo. Hoy supera las 10.000 imágenes y constituye una herramienta fundamental para estudiar la evolución de las colecciones y de los propios edificios del Prado.

Las fotografías permiten observar cómo era el museo hace más de un siglo, documentar restauraciones, conocer los talleres de los artistas o descubrir paisajes que inspiraron a numerosos pintores españoles.

Para el visitante, esta sección aporta una lectura diferente y complementaria a la habitual contemplación de cuadros y esculturas.

El Prado del futuro ya está tomando forma

La exposición no se limita al pasado reciente. También invita a imaginar el futuro de la institución.

Una gran maqueta muestra la evolución del llamado Campus Prado, que integrará definitivamente espacios como el edificio Villanueva, el Casón del Buen Retiro, la ampliación de los Jerónimos y el futuro Salón de Reinos, actualmente en fase final de reforma.

La apertura de este nuevo espacio supondrá uno de los proyectos culturales más importantes de Madrid durante los próximos años y reforzará la posición del Prado dentro del denominado Paisaje de la Luz, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Además, la muestra incorpora recursos audiovisuales desarrollados con la colaboración tecnológica de Samsung y presenta una novedosa aplicación llamada Photo Prado, que utiliza inteligencia artificial para crear recuerdos fotográficos personalizados de la visita.

Una visita imprescindible para quienes aman Madrid

Más allá de su interés artístico, Prado. Siglo XXI resulta especialmente atractiva para quienes disfrutan descubriendo la historia de las instituciones culturales.

La exposición ayuda a entender cómo funciona un gran museo contemporáneo, desde la restauración y la investigación hasta la educación o la comunicación digital. Es una oportunidad poco habitual para conocer lo que ocurre detrás de las salas donde cuelgan las obras más famosas.

Si planeas una escapada cultural a Madrid durante los próximos meses, la muestra encaja perfectamente en una jornada dedicada al Paseo del Prado. A pocos minutos se encuentran también el Parque del Retiro, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y el Museo Thyssen-Bornemisza, conformando uno de los conjuntos culturales más importantes de Europa.

Para aprovechar mejor la visita conviene reservar entrada con antelación, especialmente durante fines de semana y periodos vacacionales. Las visitas guiadas comienzan a partir del 16 de junio y permiten profundizar en algunos de los aspectos menos conocidos de la transformación del museo.

La experiencia puede completarse con una parada gastronómica en el cercano Barrio de las Letras o en las terrazas del entorno del Retiro, una de las zonas más agradables de la capital para terminar una jornada de arte.

Prado. Siglo XXI demuestra que incluso las instituciones más sólidas están en constante evolución. Y recuerda algo fundamental: detrás de cada gran museo no solo hay obras maestras, sino también personas, decisiones, investigaciones y una sociedad que contribuye a mantener vivo su patrimonio.

Más información: https://www.museodelprado.es/