Suecia y su historia a través de sus palacios


En Suecia hay muchos palacios y mansiones repartidos por todo el país. La lista incluye desde alcázares medievales hasta palacios construidos a finales del siglo XIX con una gran variedad de formas de propiedad, desde propiedades privadas hasta reales, estatales y fundaciones. En este reportaje hacemos una guía-recorrido con los más interesantes. Un motivo más para conocer el que llaman país más moderno de Europa. 

El Reino de Suecia (en sueco Sverige) es un país escandinavo de Europa del Norte que forma parte de la Unión Europea (UE), limitando al norte con Noruega y Finlandia, al este con Finlandia y el golfo de Botnia, al sur con el mar Báltico y al oeste con el mar del Norte y Noruega. Con una extensión de 449.964 km², es el quinto país más extenso de Europa. La Suecia moderna surgió de la Unión de Kalmar en 1397, y de la unificación del país por el rey Gustavo Vasa en el siglo XVI. En el siglo XVII, amplió sus territorios para formar el Imperio sueco.

Suecia a través de sus palacios

En la actualidad los palacios se usan como residencias privadas y oficiales, museos, centros de conferencias y atracciones turísticas. En la región de Escania, por ejemplo, encontraremos más de 350 palacios y mansiones, incluido el Palacio de Trolleholm, un palacio de cuento. Fue restaurado durante el siglo XIX con un estilo que copia los comienzos del Renacimiento. Merece la pena por su grandiosidad y belleza. Sin duda, la joya de la corona de los palacios suecos. Pero hay más.

Desplazándonos a la región del lago Mälaren, nuestra guía nos señala casi 40 palacios abiertos al público y no porque sean todos púbicos, pues muchos de ellos son de propiedad privada. Pero el carácter abierto y expansivo de los suecos llega hasta el punto de que los alojamientos privados se abren al público durante el verano. Momento perfecto para conocer hasta el más mínimo detalle de tanta opulencia. En la región de Estocolmo hay otros diez palacios reales, entre los que destacamos, el Palacio de Drottningholm y Kina slott (Pabellón Chino). Ambos son Patrimonio Mundial de la Humanidad.

En la costa oeste encontramos otra fisonomía de palacio, en el Fuerte Bohus con sus imponentes muros y tenebrosas mazmorras. Lugar misterioso e inquietante, nos traslada a épocas guerreras. Mientras que en la costa este se puede visitar el palacio de Borgholm, un majestuoso e impresionante edificio testigo mudo de la grandeza de tiempos pasados.

La mansión medieval Glimmingehus, en Escania, el palacio Skokloster a orillas del lago Mälaren con su entorno natural protegido y colecciones del siglo XVII, la residencia real campestre Tullgarn del siglo XVIII en Sörmland y la mansión de Tjolöholm en Halland construida a fines del siglo XIX, son algunos ejemplos de otros palacios y mansiones abiertos al público.

Con una visita a un palacio o a una mansión nos podremos formar una buena imagen de las influencias internacionales que caracterizaron la arquitectura, el mobiliario y el arte suecos a través de los siglos y nos haremos una idea de los virtuosos artesanos y artistas que han habitado en este precioso país. Una visita a un palacio es también una excelente lección de historia. Y no deje de visitar el entorno del palacio. En la mayoría de los palacios encontrará una cafetería donde tomar un refrigerio y una tienda para comprar recuerdos.

Nuestro agradecimiento a la Oficina Nacional Sueca de Turismo en España