|
En el Museo Villa Guinigi podemos encontrar restos arqueológicos de la edad del hierro, si bien la ciudad fue fundada por los romanos. Fue en Lucca donde César, Pompeyo y Craso crearon su primer triunvirato. La leyenda dice además que fue Paulino, discípulo de Pedro, quien trajo el cristianismo a estas tierras. A partir de entonces fue centro de peregrinación franciscana. A partir de 1119 fue ciudad libre y es junto con Venecia, la república más antigua de Italia, de 1369 a 1805 . Durante la etapa lombarda, fue la marquesa Matilde la que gobernó la ciudad, sucediéndola después una larga serie de "señores". Así permaneció, independiente del Gran Ducado de Florencia, hasta que Napoleón se la cedió a su hermana Elisa en 1805.
|
|
Aquí nacieron Luigi Boccherini y Giacomo
Puccini, cuyas composiciones suenan aún con más fuerza en el teatro del Giglio del siglo XIX, y en las lujosas villas del norte.
Asimismo es conocida por ser la ciudad de Santa Gema Galgani, allí son diversos los lugares que pueden visitarse en relación con la santa: el Santuario de Sta Gema, la casa Giannini (la casa donde fueron recogidos los hermanos Galgani tras quedarse huérfanos), a 200 metros de la catedral de San Martino), la casa donde murió Sta. Gema (adjunta a casa Giannini). Frente a esta, la "Chiesa (iglesia) de la Rosa", Casa Galgani y la Casa nativa de Sta. Gema Camigliano. 
Monumento homenaje a Giacomo Puccini.
La puerta principal de entrada es el baluarte de Santa María, precisamente el centro histórico está rodeado por murallas del siglo XVI custodiadas por once baluartes. El centro histórico de calles estrechas y casas que forman círculos para acoger anfiteatros, hacen que no sea recomendable el uso del coche, por eso aconsejamos que si lo llevan, lo dejen aparcado cerca del Duomo y paseen tranquilamente por una ciudad que invita a ello. El trazado románico ha variado muy poco, incluso se utilizaron las piedras del anfiteatro para la construcción de las viviendas, con lo cual el aire romano impregna a toda la ciudad.
El Duomo de San Martino destaca por su fachada asimétrica, construida en 1204, ejemplo del románico pisano. Ofrece un espectacular pórtico de tres arcadas esculpidas extraordinariamente. El campanario es del S.XIII y su interior está repleto de tallas góticas del XV de Matteo Civitale, Tintoretto y Nicodemus. Del Duomo es famosa su Santa Croce o Volto Santo, un crucifijo milagroso del que se dice que Nicodemus talló recordando los rasgos de Cristo. Dicen que siguiendo órdenes divinas, lo arrojó al mar, y fue encontrado años después en las costas de Luni, al norte de Lucca. 
El Duomo de San Martino, un lugar de obligada
visita.
Muy cerca de allí esta la tumba de Llaria, obra maestra de della Quercia, que inmortalizó a la bella mujer del gobernador, con motivos clásicos medievales, yacente y rodeada de querubines.
Ahora que si lo que se quiere es disfrutar de unas inmejorables panorámicas lo mejor es subir a la torre Guinigi, de 44 metros de altura, en el palacio que lleva el mismo nombre y que perteneció a una familia importante de Lucca.
Seguidamente, recomendamos atravesar la plaza anfiteatro y llegar hasta la fachada de San Frediano.
Piazza Anfiteatro es una piazza de arcos vetustos, y antaño un anfiteatro romano cuyo óvalo sirvió de basamento para las casas medievales. El Museo della San Frediano, cuenta con fachada espectacular que brilla por sus hermosos mosaicos bizantinos. Sobresale una fuente románica tallada y los frescos Milagros de San Frediano de Aspertini. Allí también se halla el cuerpo incorrupto de Santa Zita, patrona de los que se dedican a los servicios domésticos. Y también, santa a quien se invoca por las llaves perdidas.
Tras la visita se puede pasear por la Vía Fillungo, y fundir la tarjeta de crédito en las maravillosas tiendas, después llegar a San Michele in Foro. Este fue construido sobre un antiguo foro romano, y presenta unos arcos pisano-románicos de más grandiosidad que los del Duomo. Nuevamente, nos topamos con escultura de Civitalle, y otra de Lippi. Este lugar es famoso también porque tuvo como miembro de su coro al excelso Puccini. 
La famosa Piazza Anfiteatro.
Luego, podemos subir por el camino de grava a las
murallas de la ciudad del siglo XVI, sin temor al calor pues pinos y castaños garantizan un paseo fresco y agradable. Es uno de los paseos habituales de los habitantes de Lucca, que gustan de deleitarse en la contemplación de las vistas de los jardines del palacio y de los impresionantes Alpes.
También merece una visita la Pinacoteca, ubicada en un palacio del XVII, Palazzo Mansi. De interior barroco y con pinturas renacentistas y manieristas de Beccafumi, Correggio, Luca Giordano, Bronzino, u obra de Veronés, Tintoretto y otros pintores italianos. Igualmente no puede abandonar Lucca, la ciudad de Puccini, sin visitar la casa Natal de Puccini, con un pequeño museo.
Finalmente, las clásicas compras de Lucca son cerámica, joyería y artesanía, a unos precios más baratos que los de Pisa. Un buen lugar para comprar regalos como cerámica es Forisportam o Carli si lo que se buscan es joyería o relojes.
Para comer o cenar, Da Leo con su sopa de cereales y legumbres, y la Buca di Sant'Antonio o la Mora, son establecimientos inmejorables en los que degustar platos típicos de Lucca como el cacciucco -guiso de pescado-.
|